El capitalismo es un modo de producción, que en su fase imperialista invade al mundo con su capital financiero, con mayor o menor impacto en países con avances significativos en su contra.
El estudio de la historia es una ciencia, dominada por el pensamiento burgués, pero la historia como realidad entronizada por la dominación de una clase por otra tiene vida propia.
La historia que estamos viviendo en Venezuela, como en gran parte del planeta, es la historia que se construyó para sí el sujeto histórico burgués; esta es la historia burguesa que nosotros sufrimos como esclavos resignados a convalidarla, bajo innumerables maniobras discursivas, que hoye esconden en el pomposo nombre del pensamiento crítico, promovido por la variopinta pseudociencia filistea.
Nunca como ahora se evidencia aquella esencialidad del hacer científico social, descubierta por Marx y Engels: el ser social determina la conciencia social. Por ejemplo, nos angustia sobre manera el hecho de que en estos momentos miles de compatriotas, muchos de ellos adeptos al proceso bolivariano, se estén metiendo a «bachaqueros», una práctica que vulnera la soberanía, y es hoy el peligro más grande que haya enfrentado Venezuela a lo largo de su vida republicana.
¿Cuál es la causa, de que los compatriotas que hayan votado todas las veces por Chávez y Maduro, estén dejando su trabajo e incorporándose al «bachaqueo» interno o internacional? Solo una, derivada del principio marxista de que los seres humanos pensamos de acuerdo a como vivimos.
Viviendo en un capitalismo de lo más salvaje, impuesto por el fascismo, fase terrorista del capital financiero, así concebido por los partidos comunistas del mundo, ¿cómo vamos a pensar nosotros? Atrapados en la lógica burguesa de conseguir dinero de la manera que sea, a cualquier precio, ¡cómo lo enseña en sus lecciones, dirigidas a sus sobrinos del mundo, el rico Mac Pato!
El pensamiento histórico burgués, se basa en la explotación del hombre por el hombre, siempre a la caza del lucro y la ganancia para la obtención de la plusvalía y la búsqueda de dinero fácil. Toda forma de mafia, es una concreción del pensamiento capitalista. Sin embargo, la clase obrera y trabajadora de la ciudad y del campo, toma para sí el pensamiento de su enemigo de clase, y siente desde su corazón, para tomar una significación romántica, que con el puede ir más allá de ganarse «el pan con el sudor de su frente» como dice la Biblia, todavía su libro de cabecera.
El fin de la historia es el mensaje imperialista del fin de los cambios de historia, es decir, qué más allá del capitalismo no hay ninguna posibilidad de construcción histórica. Justamente este barbarismo antidialéctico es lanzado por el aparato ideológico imperialista a todo el mundo, después de haber derrotado a la URSS en la guerra fría.
Tres han sido los más grandes hombres en la lucha para liquidar al capitalismo: Marx, Engels y Lenín; los dos primeros nos entregaron el materialismo dialéctico e histórico, como teoría para construir la historia socialista, y el último construye un método organizativo para hacer realidad esa concreción histórica. La revolución bolchevique enterró al capitalismo que comenzaba en Rusia y en las repúblicas circundantes. La clase obrera, sujeto histórico de la sociedad socialista, comenzó su construcción histórica.
La naciente historia socialista enfrentó y derrotó al fascismo, su peligro más grande, pero lamentablemente cayó derrotada por la ideología burguesa que había socavado todos los muros de su resistencia.






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