Autos jurásicos

6 de septiembre, 2015 - 3:36 pm
Redacción Diario Qué Pasa

No es fácil caminar por las calles de Maracaibo. El sol, la inseguridad, la basura y el buhonerismo impiden a los ciudadanos desplazarse por el centro histórico de nuestra ciudad y los diversos lugares del lar marabino.

Por las calles y avenidas de Maracaibo aún circula la chatarra automovilística prehistórica de un transporte urbano con una imagen desfigurada de corte jurásico, que llena de asombro a propios y extraños al presenciar y ver rodando «vehículos» inservibles prestando un servicio a la comunidad que debe ofrecer las mejores condiciones para satisfacción y felicidad de sus usuarios.

Se agota nuestra imaginación tratando de explicar que pasó con un servicio que en el pasado de nuestra ciudad fue «envidia» por contar con la prestación del servicio de transporte urbano de los «por puesto» con autos últimos modelos dotados de todas las comodidades. Era el tiempo del bolívar muy fuerte (1940-1960) y dólares a 3,35 y 4,30.

Con tan alto poder adquisitivo había vehículos abundantes, buenos y baratos, con una economía que a diferencia de los países latinoamericanos, no conocía la inflación, ni la especulación, ni el golpe lento, la guerra económica, el acaparamiento, ni el contrabando de extracción, el bachaqueo de productos regulados, etc.

La permanencia de una economía sana en el país permitía la existencia de innumerables líneas de autos «por puestos» que cubrían las diferentes rutas de Veritas, Bella Vista, La Lago, Ziruma, Tierra Negra, Haticos, Corito, Nueva Vía, 1ro. de Mayo, El Milagro, Valle Frió, Delicias, Pomona, San José, La Limpia, Socorro, Sabaneta y mucha otras perdidas en el olvido.

¿Qué paso con este servicio de transporte prestado por autos particulares? ¿Por qué no se mantuvo en el tiempo tomando las previsiones necesarias para mantenerlo?

No existió jamás la cultura de la cooperación y la asociación que hiciera posible el surgimiento de las cooperativas o empresas con el objeto de administrar el transporte urbano como actividad rentable y sustentable económicamente.

Los transportistas no aprendieron lo beneficioso de la asociación colectiva, de la cooperación que debe frenar el egoísmo autodestructivo permitiendo la creación de un tipo de comunidad cuya forma ningun especialista puede prever y en la cual muchos ciudadanos pueden participar y contribuir.

Influyó la carencia de políticas de carácter social por parte del estado, aun cuando desde Corpo-Industria en la Venezuela Saudita del periodo 1974-1979, se entregaron una gran cantidad de automóviles como política para cubrir las necesidades del transporte en todo el país.

Este programa fue liquidado al ser utilizado como política clientelar populista de los partidos AD y Copei.

Todo eso generó la ruina y desaparición de unidades de transporte cuya actividad pudo prolongarse en el tiempo pero no se entendió la necesidad de agruparse y unirse para poder entrar y existir dignamente en el tipo de ciudad que deseamos con un transporte particular para la prestación de un servicio en un espacio urbano con una fuerza civilizatoria importante.

Te quiero como sois Maracaibo, pero como me gustaría verte sin autos chatarras, con tu centro histórico recuperado y con un transporte urbano cómodo, digno, rápido y seguro.

Comente