Artículo 5 de la Constitución nacional

22 de marzo, 2015 - 5:11 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Cómo el imperialismo ha decidido que va jugar fútbol con la soberanía de Venezuela, penetrándola hasta los tuétanos, ha llegado el momento de recordar, no sin cierto dolor, ¿Qué es la soberanía?; pareciera que se nos ha olvidado su concepto, o nos lo han hecho olvidar, creo que no es necesario recordar quién.

La soberanía es la condición de superioridad indiscutida que tiene un pueblo, constituido en República libre e independiente de cualquier hegemonía que menoscabe su autodeterminación, para hacer valer su capacidad de defensa y seguridad nacional ante cualquier amenaza extranjera e imperialista.

El artículo 5 de nuestra Constitución expresa que: «“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos».

El verbo establecer, nos remite a una acción sobre realidades grabadas en piedra por la escritura cuneiforme. El pueblo nuestro conformado en una sociedad dividida en clases, en medio de la tiranía del modo de producción capitalista, debe establecer por medio de la acción lo que la constitución dice en su artículo 5, de no hacerlo, ese decir se convierte irremediablemente en letra muerta para que la arrastren los vientos, los siglos y el capitalismo.

El Poder Popular sería una concreción de la soberanía, que lamentablemente no se ha dado, en la Venezuela del siglo XXI, ni mucho menos en el pasado. Ante la ausencia de un Poder Popular, real, es decir, activo, la Soberanía queda en manos de los poderes del Estado, bajo la administración temporal de los gobiernos constitucionales.

El arma favorita del enemigo imperialista para pisotear y hacerle huecos a la soberanía venezolana, sigue siendo la enseñanza y la práctica de la corrupción. Se corrompen los individuos de todos los poderes del Estado y de la función administrativa de los gobiernos, empleados públicos, cuerpos policiales y finalmente la gangrena de la corrupción llega al corazón de una buena parte del  pueblo que votó por Chávez y Maduro, por la Revolución Bolivariana, pero que ahora en las urgencias de la cola, bachaquea  la soberanía, y su olvidado Poder Popular.

El Imperialismo no tiene competencia, ni el más mínimo viso de legalidad para promulgar leyes y decretos sobre Venezuela; no somos colonia yankee, ni de nadie. Por tanto su Ley de Defensa de los Derechos Humanos en Venezuela, y su decreto designador de nuestro país como amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos, es solo un insulto a nuestra soberanía, tan atacada por ellos a través de su ideología, del cambio paralelo de su dólar, del diferencial cambiario bolívar-peso, de su corrupción anclada, como práctica de vida, en la frontera, avenidas, súper mercados, universidades, centros de trabajo, y en las calles.

La defensa de la soberanía, no es un asunto individual, es una competencia de clase, en nuestro caso, de la clase obrera y trabajadora de la ciudad y el campo, agrupada en movimientos, sociales, en masa funcionarial al servicio del Estado, amas de casa, estudiantes, y juventud nuestra, en la conformación del Poder Popular; la clase burguesa, sin ninguna ligazón y arraigo con Venezuela ya hace tiempo que le tiene vendida nuestra soberanía al imperialismo yankee. Pero los gringos saben que esa soberanía, a la hora de la chiquita sería defendida por todo el pueblo trabajador. 

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