Por: Sociologo Enrique Parra
El conflicto bélico OTAN (EE. UU., UE) vs. la Federación de Rusia escenificado en Ucrania, conlleva con rapidez a determinantes definiciones geopolíticas que conducen al surgimiento de un orden mundial alternativo al que hasta ahora ha impuesto el hegemón norteamericano, después de la segunda Guerra mundial y estructurado en los acuerdos de Bretton Woods.
En tal sentido, países con evidentes niveles de desarrollo político, socioeconómico y científico-tecnológico empiezan a repensarse desde su libertad, independencia, soberanía, desarrollo progresivo, estándares de supervivencia y cohabitación mundial.
En razón de lo cual, estudian nuevas formas de reinventarse e interrelacionarse para obtener la energía (petróleo, gas), otras materias primas y productos agrícolas base de sus avances como naciones.
Es así como se observa el surgimiento de enfoques, propuestas y soluciones que configuran transformaciones económicos-financieras soberanas, orientadas hacia la ruptura en el comercio internacional con el imperante dólar estadounidense, como divisa predominante para la comercialización de dicha energía, que mueve los distintos y múltiples polos globales de desarrollo industrial.
De modo que, la arrogancia imperialista exacerbada por sus insaciables intereses de acumulación monopólica de capital (vender gas a Europa cerrando mercados naturales a Rusia), crea las condiciones para generar la indeseable guerra en la Ucrania del maidán, así como la preocupante distorsión en la comercialización mundial de la energía fósil. Parece que los europeos del oeste, comparsa de los yankis, no calcularon con eficiencia el efecto rebote de la rusofobia.
En consecuencia, tanto países exportadores como los de alto consumo de petróleo, avanzan para evadir las desestabilizadoras consecuencias económicas causadas por la guerra en Ucrania y sus medidas políticas colaterales de sanciones y bloqueos ilegales, con las que el mundo occidental intenta frenar a Rusia.
Ello permite inferir que en el mediano plazo países descollantes en la escena internacional procuren la concertación, construcción y activación necesaria de un sistema internacional paralelo, para fijar nuevos precios del petróleo y acordar la comercialización con monedas nacionales, al margen del hegemónico petrodolar entrampado en la actual coyuntura mundial, con sus propias estrategias de dominación expansionista.
El modo de producción capitalista, presenta severos síntomas de agotamiento.
Todo indica que cada día los pueblos asisten en sus convulsionadas coyunturas sociopolíticas, a la insurgencia de un justo sistema político, económico y cultural de interrelación de los países del mundo interdependiente, pluripolar y milticentrico caracterizado por el reconocimiento, respeto, dignidad, soberanía, equidad y ajustado al derecho internacional.
El pensamiento histórico político del Comandante Hugo Chávez, cobra cada vez mayor vigencia.
ENTREVEO N° 94
Maracaibo, 27/03/2022.






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