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Cuando los menos aptos tienen el control

garcia tamayo
12 de junio, 2020 - 2:54 pm
Lorenzo García Tamayo

Lorenzo García Tamayo

Opinión – Elon Musk un surafricano con ciudadanía estadounidense, creador de PayPal, es citado por el galardonado periodista, Andrés Oppenheimer (Pulitzer en 1987) en su libro Crear o Morir, escrito en 2014 y editado en español un año después. Allí relata la manera como Musk despierta interés razonable en la NASA, ante la posibilidad, aún no lograda para aquel entonces, de recuperar los costosísimos cohetes que lanzaban al espacio las misiones con astronautas y/o equipos.

En efecto, con visión de futuro, Openheimer plasma para la historia, en solo cinco paginas (203 a la 208) del citado libro, las dos (2) visiones. La el Elon Musk dueño de la empresa privada Space que hoy es pionera en la investigación aeroespacial de viajes interplanetarios, y la suya propia, que queda de manifiesto en el brillante trabajo de investigación reseñado en su libro.

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Este sábado 30 de mayo pudimos, expectantes, ver en vivo el lanzamiento del cohete Falcón de SpaceX, y desde la cápsula por medio de una cámara interna de video, a los dos (2) astronautas viajeros comandando la nave. El domingo, los astronautas ya estaban en el interior de la estación inter espacial compartiendo con el resto de compañeros astronautas internacionales. Y el cohete Falcón de Space que los llevó al espacio, ya estaba a buen resguardo de vuelta en un lugar de la Florida.

El significado científico de este hecho es múltiple. Cabe destacar un par de ellos. El sector privado es parte importante en el avance tecnológico espacial. Y la colonización extraterrestre, es un hecho. La moraleja de esta historia es evidente. ¿Que nos enseñan estos hechos anunciados visionariamente hace un lustro atrás por un actor innovador (Elon Musk) y su interlocutor periodista (Andrés Oppenheimer) investigador de ojo clínico? Que no es el amor ni el ensueño; o la envidia y la rabia, ni la pasión o emoción por la gloria o el fracaso, los indicativos que hacen al monje o al hábito. Sino la visión que pone en marcha a los más aptos, para sustituir las viejas prácticas por nuevos paradigmas, con absoluta libertad.

Nuevos actores preparados para la acción por los cambios hacia un modelo que nos emancipe sin ataduras de cogollos y partidos. El mundo de las ideas del futuro para crecer y mejorar el género humano, no está hoy precisamente en la mente de nuestros líderes venezolanos.

El compromiso es generacional, pero sólo sus resultados serán posibles, con voluntad política para aceptar errores y abrir espacios a nuevos horizontes.

Foto: Agencia 

 

 

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