Los militares no son la solución

14 de febrero, 2016 - 2:21 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Recientemente leí un artículo de Heinz Dieterich, quien afirmaba que un régimen militar en Venezuela no resolvería nada, recordemos que Dieterich es el autor de la obra Socialismo del Siglo 21 y fue asesor del gobierno de Hugo Chávez.

Según Dieterich, las fuerzas políticas enfrentadas en Venezuela (MUD/Gobierno), no son capaces de sobreponerse una sobre la otra, lo que hace inminente una negociación entre ambas, estas fuerzas políticas son definidas por el autor como «neoliberal» y «fracción socialpopulista», las cuales, según él, no se han percatado que ninguna de las dos, tiene la fuerza necesaria para derrotar a la otra, manteniendo la ilusión de que van a ganar la guerra, con las estrategias empleadas, por lo que Dieterich sostiene que ambas fuerzas están equivocadas e insiste que mientras no hayan vivido la experiencia de su derrota relativa, no negociarán en buena fe. El resultado inevitable de su ceguera —un creciente caos social y político— sería un régimen militar abierto.

Con un régimen militar, no ganaría ni Gobierno, ni oposición, el gran derrotado sería el pueblo venezolano y su espíritu democrático demostrado claramente el pasado 6 de diciembre de 2015, tal como lo expresa Dieterich «ninguna persona sensata va a querer sustituir un mal por otro».

Ante una economía deteriorada, haciendo estragos en el tejido social, el tiempo se acorta para tomar las medidas necesarias, agregándole a esto, la imposibilidad que tiene la MUD, las fuerzas armadas y el Gobierno de asumirlas por separado «la nación se encuentra hundida en una crisis nacional, y sin cabeza. Y de corto a mediano plazo, las elecciones se volverían ineludibles, para todos los actores». Ante la interrogante: ¿qué hacer? Dieterich plantea como única solución progresista, la creación de un nuevo partido pragmático de centro, con un liderazgo parecido a Deng Hsiao Ping adaptado al trópico.
Aceptando el planteamiento de Dieterich, pudiéramos hacer un análisis comparativo con el caso chileno, en donde la democracia cristiana, a través de su posición centrista, reformista y humanista, logró articular a todas las fuerzas democráticas que se oponían al régimen militar de Augusto Pinochet y así derrotarlo.

Ahora bien, en el caso venezolano, la democracia cristiana, existe, pero está dispersa, por lo que es necesario su reagrupamiento para que pueda ser una opción de centro entre las fuerzas extremas y opuestas hoy enfrentadas. A pesar de esta dispersión de la democracia cristiana en Venezuela, recientemente el Ifedec, junto a las fundaciones Alberto Adriani y Arturo Uslar Pietri, le presentaron al país el documento Frente al 2016 (http://www.ifedec.com/actividades/presentaron-el-documento-frente-al-2016-2/) propuesta de centro y reformista con un profundo contenido humanista cristiano, sustentado en cuatro bases fundamentales para salir de la crisis: 1) Fortalecimiento de las instituciones democráticas de acuerdo con la Constitución de la República Bolivariana. 2) Reactivar la producción nacional y el empleo. 3) desarrollar un amplio programa social. 4) promover una política de reconciliación nacional.

Tengo muchas diferencias ideológicas con el pensamiento y la obra de Dieterich, sin embargo, coincido en que la solución militar no es la salida que necesita Venezuela, y ante las propuestas políticas extremas, es necesario construir una de centro que permita el equilibrio para recuperar la sindéresis social y el progreso.

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