Mil años después

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13 de febrero, 2016 - 12:58 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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El patriarca Kirill y el papa Francisco durante su encuentro en el aeropuerto de La Habana

Foto: Agencias

El papa Francisco y el patriarca Kirill protagonizaron una reunión histórica con el fin de terminar a las profundas diferencias de más de un milenio entre sus iglesias y para unirse en un llamado a que acabe la persecución y matanza de cristianos en el Oriente Medio.

La Habana —
El papa Francisco y el patriarca Kirill se abrazaron y besaron el viernes, en un histórico encuentro casi 1.000 años después de la separación de las ramas oriental y occidental del cristianismo. Además, firmaron una declaración conjunta que consta de 30 puntos, en los que se destaca que el papa Francisco y el Kirill ortodoxo ruso lamentan el enfrentamiento en Ucrania y esperan que la división entre los feligreses ortodoxos en ese país de Europa del este se supere.

«Finalmente»… —dijo el Sumo Pontífice de la Iglesia católica romana al patriarca Kirill de la Iglesia ortodoxa rusa mientras entraban por distintas puertas en un salón del aeropuerto de La Habana para sostener un diálogo privado—, «Somos hermanos».

Ambos líderes religiosos, huéspedes de un gobierno comunista, están interesados en poner fin a las profundas diferencias de más de un milenio entre sus iglesias y en unirse en un llamado a que acabe la persecución y matanza de cristianos en Medio Oriente.

Las expectativas también rondaban en que en el encuentro hablaran de las disputas territoriales entre las dos iglesias después de la caída de la Unión Soviética, así como sobre los desacuerdos entre Rusia y Occidente respecto a Siria y Ucrania.

«Está muy claro que esta es la voluntad de Dios», dijo el Papa; mientras que el patriarca Kirill añadió: «Sí, las cosas son mucho más fáciles ahora».
Ambos hablaron con la ayuda de intérpretes y estuvieron acompañados de sus principales colaboradores en la búsqueda de la unidad de los cristianos, el cardenal Kurt Koch y el metropolitano ruso Hilarión.

Momento histórico

El encuentro con el patriarca ortodoxo ruso en La Habana fue «un momento histórico y una gran alegría para el papa Francisco», explicó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

El portavoz habló de un encuentro «muy cordial» entre ambos y recordó que se pudo oír al Papa pronunciar las palabras «hermano» y «finalmente» en los primeros instantes del encuentro al que asistieron los periodistas, antes del coloquio privado.

Lombardi aseguró que se ha llegado a «una meta», pero que es también «el punto de salida de un camino de unidad y comprensión, no fácil, pero muy valioso».
Lombardi también apreció «tanta alegría» en la cara de Kirill. El papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso se encontraron en la sala presidencial del aeropuerto de La Habana, en lo que fue el primer encuentro de los líderes de las dos iglesias tras el cisma del 1054.

Antesala

El Papa llegó a La Habana un día después que Kirill, quien dialogó en privado el viernes con el presidente cubano, Raúl Castro, en el marco de una visita oficial a la isla de gobierno comunista.

Castro y las autoridades de la Iglesia católica cubana recibieron al Papa argentino en el aeropuerto de La Habana, en una escala de unas tres horas y media del viaje que llevará a Francisco a México para una visita de cinco días. Tras el saludo, Castro sostuvo un breve diálogo con el Papa.

Ahora el Sumo Pontífice busca reparar una ruptura mucho más larga. La Ortodoxia Oriental se separó de Roma en 1054 y hoy la Iglesia rusa cuenta con cerca de 165 millones de los 250 millones de cristianos ortodoxos en el mundo.
Kirill se quedará durante más tiempo y visitará una pequeña iglesia ortodoxa en Cuba, construida entre 2004 y 2008, a la que asisten rusos que se quedaron en la isla tras décadas de influencia soviética en el país caribeño.

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Acuerdan cooperar a favor de los pueblos

El papa Francisco agradeció a Cuba y al presidente Raúl Castro por haber servido de sede para la histórica reunión que sostuvo con el patriarca ruso Kirill.

«Si sigue así Cuba será la capital de la unidad», dijo Francisco en unas breves palabras improvisadas luego de firmar la declaración conjunta con Kirill.

Ante una fila de sacerdotes católicos y otra de ortodoxos, ambos líderes firmaron el documento conjunto, que clausuró más de dos horas de conversaciones a puertas cerradas de los jerarcas.

«Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza», dice la declaración conjunta. «Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos», agrega el texto.

Tras suscribir la declaración, ambos líderes volvieron a besarse y abrazarse.

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