5 de enero

20 de diciembre, 2015 - 3:34 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El 23 de enero del año 58 del siglo pasado, el pueblo trabajador venezolano, siguiendo la propuesta y la orientación del Partido Comunista de Venezuela se conforma en Junta Patriótica, y echa de la usurpación del poder a la tiranía  cívico militar, encabezada por el sátrapa Marcos Pérez Jiménez.

Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, se encaramaron sobre la Junta Patriótica, excluyeron al PCV, a URD, y a otras organizaciones políticas del Pueblo venezolano; se robaron la victoria popular del 23 de enero; firmaron el Pacto de Nueva York, luego Pacto de Punto Fijo, o acuerdo de alternabilidad democrático-burguesa del poder para sí, entre AD y Copei, y que duró 40 años: el pueblo fue sometido a otra tiranía, la más larga de todas, esta vez civil, protegida por los militares de la Escuela de las Américas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la OEA, la UNU, y todas la organizaciones pertenecientes a la dictadura capitalista y guerrerista  del imperialismo yanqui.

El 5 de enero de 2016 los mismos enemigos del Pueblo trabajador venezolano, herederos del Betancourtismo, entregado a la política imperialista del garrote, y del calderismo, hoy evolucionado hacia el fascismo más descarnado, van a intentar, usurpar el poder originario, constituyente, y expresión máxima del gobierno supremo que «reside intransferiblemente en la Soberanía Popular, de la cual emanan todos los órganos del Estado, y a ella están sometidos», (Art. 5 CRBV).

Subidos sobre una victoria de estafa al electorado, mediante técnicas de desgaste en la aplicación de todo tipo de sufrimientos, vejación, humillación y robo de los salarios en los supermercados, abastos, tiendecitas; en la procura de cualquier servicio público o privado, fueron electos por sus propias víctimas, como mayoría calificada de la nueva Asamblea Nacional; los mismos que pusieron a sufrir al pueblo trabajador venezolano, dueño del gobierno supremo, acusando siempre como culpable a la revolución bolivariana, su víctima expiatoria, hasta ahora.

A partir del 5 de enero, el adequismo más rancio, en un pugilato con el fascismo, nacido de la secta «Tradición, Familia y Propiedad», desde la Asamblea Nacional, se disponen conculcar todos los poderes del Estado, que el preámbulo de nuestra constitución, define como «de Derecho, y de Justicia».

Casi 2 millones de compatriotas que apoyan a la Revolución Bolivariana, y que siempre votaron por ella, no fueron a votar confundidos por el sufrimiento y la anarquía en el intercambio económico de los dueños de la MUD, escondidos detrás de la manito. Ahora esos hermanos de clase están arrepentidos, y claros en la certeza de que fueron estafados por la promesa de un «cambio» para Venezuela; hoy saben, que ese cambio es hacia la conculcación de todos las conquistas, que en materia de derechos humanos habían logrado los gobiernos de Chávez  y Maduro a favor del Pueblo trabajador venezolano, que hoy comienza a  movilizarse como Soberanía Popular.

Esos compatriotas que no fueron a votar, hoy arrepentidos, se suman a los 5, 6 millones de camaradas que si fueron a votar por sus intereses clase, intereses que la señora Cipriana Rojas, presidenta de Consecomercio,  ha vejado e insultado  desde Globovisión, sumando un poco más de 7,5 millones que configurados como pueblo soberano, con la constitución, puño en alto, no le vamos a permitir a los mandaderos del Imperialismo, atentar contra el principio de progresividad de los derechos humanos que ha obtenido, en dura lucha, el soberano de Venezuela. (Art.19, CRBV).

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