6-D: un escenario electoral difícil

29 de noviembre, 2015 - 4:36 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El fenómeno de la Revolución Bolivariana impulsada en el plano político-social por Hugo Chávez desde 1999 ha marcado como ningún otro movimiento las posibilidades de la «Utopía Revolucionaria Bolivariana» en America Latina.

Para establecer una opción seria y razonable de las elecciones del 6-D es imprescindible un juicio de valor sobre el respaldo popular que ha acompañado al proceso bolivariano desde 1999.

Creo que en este espacio es donde el bolivarianismo mismo siempre ha efectuado las mayores concesiones de fondo.

Existe actualmente la convicción bolivariana del criterio y convencimiento de un respaldo popular inquebrantable pese a las dificultades y la corrupción que ha salpicado a muchos dirigentes del Gobierno Bolivariano.

¿Pero la adhesión popular masiva e inquebrantable no será un espejismo?

No olvidemos el caso del sandinismo en Nicaragua en 1990.

Para dar respuesta a esta interrogante preocupante en sumo grado destacaremos varias causas.

En primer lugar la política agresiva e intolerante de los Estados Unidos hacia Venezuela.

La contradicción de dividir el pueblo,  entre individuos y ciudadanos la polarización política, la inseguridad etc.

Ahora bien nos preguntamos: ¿una revolución de los pobres puede perder una elección como las del 6-D para escoger los miembros del Poder Legislativo?

Si una revolución es de los «pobres» y todos ellos son beneficiarios de la misma no se puede perder;  los pobres siempre van a votar siempre por ella, es la lógica: la Revolución Bolivariana es su revolución.

El apoyo irrestricto de la masa popular puede conducir al consenso con el fin de fortalecer los espacios conquistados reforzando la democracia.

Pero existe ante las dificultades por la que atraviesa el país algo que conspira contra el consenso deseable.

En primer término el estatismo sin planificación económica practicado que no funciona de manera eficaz, su lineamiento es la improvisación, haciéndolo ineficiente e impopular.

La concepción del «Socialismo del Siglo XXI» no ha sido aceptado con un sedimento ético de justicia y solidaridad, de entrega y desprendimiento, de sacrificio para impulsar un cambio verdadero.

El problema en la hora actual se presenta en el manejo de una propaganda inefectiva y sin sentido con fijaciones ideológicas que entorpecen el proceso político bolivariano que es al final de cuentas el que puede ser derrotado el día 6D.

Hay un abismo entres el voluntarismo político revolucionario de la lucha y el proyecto político. El Gobierno Bolivariano actual representa toda la legitimidad del poder. Una perdida de las elecciones del 6-D instalaría un Gobierno nuevo en la AN de signo político diferente, pudiendo desordenar y alejar muchas fuerzas del consenso (Ej. División del Ejército) perdiendo la cohesión promoviendo el desplazamiento de las demás piezas políticas de sustentación gubernamental.

La vía electoral como salida contra la violencia opositora ha sido y es el mensaje político de la Revolución Bolivariana en todos los escenarios.

La democracia y la justicia para todos los venezolanos (sin diferencias ningunas), solo se consigue con la transformación económica y eso es una tarea pendiente urgente y necesaria

Los electores pueden acertar o equivocarse necesario es ganar para marchar hacia adelante con los miembros de la AN electos democráticamente de acuerdo con la CRBV.

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