La sociedad venezolana, dividida en clases, pero muy especialmente, la clase obrera y trabajadora, ha sido atacada por fuerzas superiores dirigidas por el imperialismo yanqui-israelí, desde un laboratorio montado en el Estado narcoparamilitar colombiano para empobrecer, confundir, poner en terapia intensiva por medio de un terror sigiloso, cómplice, pana sin remedio, silencioso e inexpresado, que hunde en la miseria, el conformismo y la complicidad a casi toda la nación venezolana.
El insoslayable cierre de la frontera en el estado Zulia, no ha producido los resultados esperados. El funcionamiento de las bombas se normalizó en las primeras de cambio; pero el bachaqueo de los alimentos, humano, y de animales de cría, los medicamentos, los repuestos, los cauchos, las baterías, los pasajes interurbanos, interestatales, nacionales e internacionales, las tarjetas de crédito y cualquier operación bancaria, los billetes de todas las denominaciones, y la solidez del bolívar, han continuado, imparable como una enfermedad terminal.
Casi todas las necesidades de vida han sido bachaquedas.
Este incesante contrabandeo de todas necesidades de vida, ha venido imponiendo unos precios ilegales, y exorbitantes, que desconocen la constitución de la CRBV, y por tanto a todo su ordenamiento legislativo en materia económica y comercial. El único lugar en el mundo donde los comerciantes y empresarios roban con sus precios falsos a la víctima nacional, sin recibir ningún castigo, es Venezuela.
¿Por qué los consumidores tienen que aceptar los precios del robo de sus salarios?
Los mecanismos del Gobierno Revolucionario Bolivariano, todavía no son suficientes para frenar e impedir que el ladronismo empresarial y comercial, atraque con sus precios falsos al pueblo trabajador venezolano, preso de la confusión y el terror sigiloso cultivado en Colombia por el narcoparamilitarismo.
Lo más terrible de esta dolorosa situación es que el pueblo trabajador, no toma conciencia de víctima circunstancial en esta agresión económica dirigida por Uribe, Santos, JJ Rendón, Ravel, Luis Giusti, Julito Vélez, la corrupción desatada en el subconsciente de nuestra propia gente, convertida en ejército de bachaqueros, por mandato del imperialismo no registra el saqueo nacional que el ladronismo empresarial comete en contra de los sueldos generales del proletariado, pero especialmente del sueldo mínimo, qué es el más débil y mayoritario. Los obreros y trabajadores no reaccionan, no dicen nada ante el robo diario a que son sometidos por toda clase de mercachifles.
¿Por qué la víctima nacional, no denuncia al ladronismo comercial?
El pueblo trabajador venezolano, como víctima nacional, no reacciona ante la destrucción general de la idiosincrasia venezolana, signada por la honestidad, el respeto, la solidaridad, el sentido libertario, heroico y altruista demostrado en toda nuestra lucha en contra de la historia privada capitalista.
¿Por qué la víctima nacional no ha salido a marchar en contra de los precios del robo?
El propósito general del imperialismo es propiciar un estado de ingobernabilidad en Venezuela que le permita revertir el triunfo del Gran Polo Patriótico en los venideros comicios de 16 de diciembre, victoria que ya no es tan segura, dada la perversa ofensiva de la corrupción que implosiona todos los logros de la Revolución Bolivariana.
¿Por qué la víctima nacional no acompaña al Gobierno Bolivariano en una marcha nacional permanente en contra de la corrupción, la impunidad, el bachaqueo y el robo de los sueldos del proletariado?.






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