El mundo libre, se encuentra conmocionado presenciando como, en nombre de la democracia, se orientan medidas políticas de carácter económico que violentan y desconocen los principios de autonomía y soberanía e independencia de muchos países, aplicándoles lineamientos de coerción económica que nada tienen que ver con el Estado de Derecho en nombre de la libertad y la sacrosanta democracia.
Grecia es el país que sufre, pero no el único que en la actualidad está siendo sometido a medidas expoliadoras por un nuevo modelo de colonización cuyos líderes y representantes son los altos jerarcas de las corporaciones transnacionales.
La democracia, como sistema político, ha sido secuestrada por los organismos económicos mundiales transformándola en un sistema absolutista donde la libertad y todos los derechos que le sirven de sustento no existen. La democracia ha sido transformada en un medio de denominación política al servicio de la burguesía mundial dueña y señora del ejercicio del poder mundial.
El caso de Grecia no es un hecho aislado, la lista de deudores del Fondo Monetario Internacional y la banca mundial es larga, (nuestra patria Venezuela está entre las víctimas que deben «honrrar» la voracidad económica de esas instituciones) con mecanismos de decisión a nivel mundial pagan, se dan el vuelto y cercenan los principios de libertad e igualdad proclamados como derechos democráticos, sirviendo en la hora actual en «libertad de acometer y explotar» a todos los países que serán despojados «legal y libremente» de sus derechos y medios de subsistencia.
Así, la clase dirigente mundial tiene la facultad de pesar, tergiversar, desviar y deformar la democracia en provecho de sus intereses, utilizando la importancia de los medios financieros de que dispone, a la red de contactos que ha tejido en sus medios de representación, y al control que ejerce sobre la información.
La crisis de la democracia es expresión de causas complejas que el espacio periodístico de opinión impide explicarlas en forma detenida. Pero ante esta limitación creemos que una de las variadas causas de la crisis de la democracia se expresa en la lucha «inocente» para incrementar los derechos individuales en detrimento de los derechos colectivos y la lucha de los derechos humanos fuera de la misma democracia, esta lucha por los derechos humanos es el escudo que utilizan muchas pseudo-democracias que no tienen de democracia sino el nombre.
En tal sentido debo concluir que la democracia es aquella forma de política que permite a la burguesía mundial sustraer (robar públicamente) a la vista de todos, violando, deformando, alterando, principios y derechos internacionales, explotar a la mayoría de los países del mundo, quedando en entredicho la seguridad de los ciudadanos y los intereses supremos de las naciones.
El futuro de la democracia no es nada halagador.






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