Los primeros estados esclavistas, que después se configurarían como imperios, supremos poderes de la dominación y explotación del hombre por el hombre, establecidos ya como historia privada con la supuesta protección de los dioses del politeísmo, conciben y ejecutan las primeras formas de Independencia.
La independencia esclavista, en los reinos, sultanatos e imperios, prefiguraba una línea fronteriza que blindaba el territorio físico, e integraba uno de los componentes fundamentales de la soberanía. La independencia era un atributo del modo de producción esclavista, era una independencia de la clase esclavista, frente a la clase esclava, y frente a otras potencias monárquicas o imperiales.
En el feudalismo independencia, frontera y soberanía, eran confiadas a poderosos ejércitos, bendecidos por el monoteísmo, de masivas e influyentes religiones, sobre todo la Judeo Cristiana, que había vencido el politeísmo en el Imperio Romano, y se esparció por gran parte del planeta, y muy especialmente en América.
Bolívar, formado en la Ilustración, pensamiento burgués, que desde la acumulación de fuerzas en la economía, y en política, producto de la explotación del proletariado, liquidó al modo de producción feudal en la Revolución Francesa, encabeza una revolución que enfrenta y derrota al Imperio español en la América meridional, en momentos en que la burguesía tomaba el poder, y tempranamente, desde la consideración histórica, «el hijo de la infeliz Caracas» avizora al capitalismo naciente en las tierras del septentrión, donde los EE UU se prefiguraban como imperialismo para vulnerar, la independencia, la fronteras y la soberanía recién victoriada en Boyacá, Carabobo, Junín, Pichincha, Ayacucho.
El imperialismo, fase superior del capitalismo, al decir de Lenin, no reconoce la Independencia, las fronteras, ni la soberanía de ninguna República sometida a los rigores de la explotación del proletariado por su modo de producción capitalista. El establecimiento del dólar, como moneda única de intercambio entre las Repúblicas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario ––en los acuerdos de Breton Wood, después de la segunda Guerra Mundial, donde el imperialismo se robó la victoria de la URSS sobre el nazifascismo––, niegan la independencia, las fronteras, y la soberanía de todos los pueblos que somete a su dictadura del capital financiero.
Es Chávez, que desde su posición de administrador de los asuntos del Estado burgués venezolano, se insubordina a la vulneración de nuestra independencia, frontera y soberanía por parte del imperialismo yankee.
Cuando se opone al Alca, se estaba oponiendo al terrorismo imperialista que con la dictadura de sus capitales financieros había acabado con nuestra autodeterminación como República soberana, pretendía profundizar un proceso de expoliación de nuestros recursos naturales, y de la plusvalía generada por la explotación de la clase obrera y trabajadora venezolana.
El imperialismo yanqui, utilizando al Estado narcoparamilitar colombiano, y a su gobierno títere, ha penetrado la independencia, frontera y soberanía de la República bolivariana de Venezuela. A través de la guerra de cuarta y quinta generación ha vulnerado todos los mecanismos de seguridad y defensa nacional.
Su Dólar Today controla la economía venezolana; fija los precios exorbitantes de todas las necesidades de vida. El cierre de toda la frontera venezolana con la hermana República de Colombia es impostergable si realmente queremos recobrar nuestra autodeterminación de pueblo soberano.






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