Con la llegada de la revolución al Gobierno zuliano, bajo el liderazgo del comandante Arias Cárdenas y la suma de todas las fuerzas políticas y sociales en favor del cambio, otro tiempo histórico daba inicio en la región. Esa mayoría zuliana para conformar un Gobierno de otro signo, en la medida que pasa el tiempo adquiere una dimensión trascendente en el concierto de la geopolítica. Amenazada la patria por el imperio más grande del mundo, debido a su potencial petrolero y sus reservas energéticas, resultaba vital cerrar la cadena de aliados regionales a esa pretensión, sumando al Zulia a la revolución y a la defensa de la patria.
Hace tiempo nuestro estado es reconocido por ser mucho más que un estado administrativo de la división político/territorial del país. Los mismos historiadores han dado cuenta de como el nuestro no es solo un estado federal como un estado/región, asiento además de un capital natural, físico y humano de primer orden para la Venezuela productiva. Razón más que suficiente para ordenar todo nuestro potencial como estado/región alineado con los más altos intereses de las mayorías populares del país.
Es por ello oportuna e importante la victoria alcanzada por las fuerzas revolucionarias para llevar al gobernador Arias a la conducción de la política regional. Su actuación, su apego a la líneas dictadas por el alto mando político de la revolución, su lealtad al presidente Maduro, su actitud en permanente defensa de la democracia son garantía de la defensa antiimperialista de esta tierra zuliana.
Bajo el liderazgo del gobernador Arias, la integración regional a los grandes fines y esperanzas que el pueblo tiene cifradas en la Revolución Bolivariana está garantizada. Pero esa integración también se expresa en la articulación con la gestión del gobierno nacional. La Gobernación del Zulia dejó de ser un foco para la pelea estéril, para la acusación sin sentido, para la descarga de las responsabilidades conjuntas como lo fue durante los 12 años de los viejos tiempos.
En la vialidad, por ejemplo, miles de kilómetros de troncales, autopistas, calles asfaltadas, gracias a ese esfuerzo integrador. Más de 70 mil viviendas construidas. La integración avanza en salud, educación, deporte y cultura. Basta observar los beneficios de ese esfuerzo integrador en el caso de Maracaibo, donde el trabajo conjunto del gobierno regional y el Ministerio de Obras Públicas y Transporte Terrestre han puesto en funcionamiento un sistema de transporte público digno para nuestro pueblo y se ha desplegado en conjunto con el gobierno nacional jornadas intensas de limpieza de la ciudad y sus cañadas.
Hay temas y tareas pendientes. Sin duda que las urgencias han retrasado la profundización del Plan de la Patria y su ampliación en la visión de un proyecto de desarrollo regional que nuevamente se coloca a la orden de todos los zulianos. El enquistamiento de mafias heredadas de los 12 años del desgobierno de UNT ha hecho muy duro el trabajo de abatir la inseguridad. El grado de libertinaje y la complicidad del anterior Gobierno, aliado a esas mafias, permitió la penetración de algunos cuerpos policiales y otros organismos, por lo que su depuración y transformación ha costado mucho. Pero tenemos un gobernador, que deslinda su actuación de manera absoluta a la de las mafias de cualquier signo, cosa que acompañamos y apoyamos.
El gobernador Arias, también vicepresidente del PSUV Zulia-Falcón, ha logrado la unidad del partido en el Zulia, como nunca antes, su paciencia, disciplina y tolerancia —a veces hasta el límite—, ha logrado estructurar una maquinaria y espíritu de cuerpo importante para las batallas por venir. La unidad que ha generado el gobernador Arias en las filas del partido es vital para que los tiempos fecunden otro Zulia diferente al heredado de las mafias. Este logro que hemos conseguido todos los revolucionarios del Zulia, porque es una vitoria de todos, debemos cuidarlo. No se trata de que alguien guarde silencio o no haga una crítica constructiva con su consecuente propuesta. Se trata de hacerlas con la mejor intención y para mejorar. La patria y el pueblo lo exigen.






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