El fantasma de la corrupción ha recorrido por siglos el mundo. Las leyes, medidas, acciones, resoluciones y sistemas para tratar de erradicarla han sido todas negativas. Actualmente se yergue victoriosa en el universo y los corruptos siguen ocupando cargos gubernamentales de alta factura con desempeño de autoridad y manejo de grandes y cuantiosos recursos económicos.
«Dale poder a un corrupto y gobernará el mundo» reza una antigua conseja. La venta de autoridad a cambio de dinero, la distracción que se hace para combatirla, genera mas facilidad en la ejecución de la acción haciendo más fácil su labor.
Esta endemia mundial, a la que no escapa nuestro país, ha superado y vencido todos los factores y mecanismos de control, como la policía, fiscales, jueces, autoridades militares, contralores que se han constituido y utilizados para tratar de controlar y buscar su erradicación definitiva.
¿Es imbatible la corrupción?
Creo que no. Sin embargo, la corrupción como problema puede ser vista desde varios factores y causas pero el contrasentido que genera este delito es la falta de conciencia sobre el mismo por cuanto es un fenómeno que afecta a todos. El soborno y el abuso de autoridad, los códigos operacionales que constituyen la burocracia gubernamental están INTIMAMENTE relacionados con las actividades de los dirigentes del gobierno —presidente, diputados, gobernadores, alcaldes, altos gerentes de empresas del Estado— que se aprovechan de su situación para hacer negocios personales y de esta manera conseguir recursos económicos para supuestas obras y tareas publicas cobrando jugosas comisiones. En Latinoamérica existen juicios, que se han hecho demasiado largos, de escandalosas corruptelas en distintos países del continente. La corrupción marcha invicta en el mundo. Ha derrotado todas la leyes —son letra muerta— promulgadas para combatirla, erradicarla y encarcelar los culpables.
Muchas investigaciones contra la corrupción han sido engavetadas por el propio gobierno patrocinante y los investigadores denunciantes han terminado presos y considerados enemigos del gobierno.
Ningún gobierno en todo el planeta promueve políticas y controles de profilaxia política anticorrupción como remedio para tratar de bajar sus niveles. Todo esto encierra una gran verdad haciendo difícil la tarea investigativa que en muchos casos, por no decir todos, es inútil.
Todo lo que se refiere a la corrupción se queda en el plano de la propaganda mediática, en amenazas de hacer justicia por parte de los funcionarios gubernamentales de investigar a fondo el caso. Nada se concreta, las palabras se las lleva el viento y la justicia no aparece. Con el paso del tiempo se olvida todo y los corruptos siguen en libertad, haciendo uso y abuso del poder y prerrogativas propias del cargo o los cargos que desempeñan en procura de satisfacer intereses personales ajenos a la responsabilidad publica que desempeñan. El «crimen» del cual son culpables queda impune y oculta la responsabilidad de los conductores del sistema.
Vivir en un sistema democrático es hacerlo en forma responsable, por eso es necesario que los gobernantes estén dotados de una sólida formación en lo que a valores y deberes se refiere en función de cumplir con efectividad y honradez las responsabilidades que le han sido encomendadas por el Estado.






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