En el año 2012 el presidente Hugo Chávez lanza la Gran Misión A Toda Vida Venezuela (GMATVV)para combatir la inseguridad en el país, bajo un enfoque profundamente humanista y bien lejos del tratamiento de página roja que sugieren no pocos medios de comunicación. La GMATVV, posiblemente sea el esfuerzo más integral que se haya impulsado para atacar el flagelo de la inseguridad en Venezuela. No puede ser de otra manera, siendo un fenómeno multi/causal cuya intervención no puede reducirse a tratar uno o dos de esos factores. Sostenía el presidente Chávez que se trata de desarrollar una estrategia tan integral como flexible para adaptarse a cada realidad territorial e ir ampliando su alcance. Es este el propósito final de la GMATVV cuyo concepto, diseño y logros deben valer, para repotenciarla ante los indicadores que arroja la violencia criminal.
La Gran Misión A Toda Vida Venezuela comenzó con seis vértices de acción, el primero de ellos la prevención integral y convivencia solidaria. Pienso que es uno de los más importantes y en el que se ha errado en su aplicación. Tengo la convicción de que a la aplicación de las políticas públicas asociadas le ha faltado mayor impacto en el rescate y siembra de valores y hábitos de convivencia. Creo que desde lo local y territorial se ha podido hacer mucho más. El segundo vértice lleva por nombre fortalecimiento de los órganos de seguridad ciudadana. Tal vez en este vértice ha estado el mayor enfoque y los últimos esfuerzos. Atañe a la dimensión asociada a los procesos internos, administrativos y de infraestructura, y su amplitud ha ido desde la creación de la Universidad Experimental de la Seguridad hasta el equipamiento y mejoramiento integral de los cuerpos de seguridad. Potenciar los logros y aciertos alcanzados nos debe llevar a retomar la aplicación de la Ley del Servicio de Policía.
El tercer vértice, transformación del sistema de justicia penal y creación de mecanismos alternativos de resolución de conflictos, lo abordaremos en próximas entregas dada la importancia y complejidad que lleva consigo tratándose de un poder independiente. Las realizaciones efectivas alineadas con el cuarto vértice, modernización del sistema penitenciario venezolano, están a la vista, especialmente para Maracaibo. No obstante, la cárcel como institución penal ha visto reducir sus funciones en un mundo en el que las tecnologías de información y comunicación han expandido físicamente el poder de las mafias. Y el mundo de la delincuencia ha de entender que la cárcel no es una protección desde donde se puede seguir delinquiendo; la resocialización hay que replantearla. El quinto vértice, sistema nacional de atención integral a víctimas de violencia aún pendiente en su amplitud y el sexto, creación y socialización de conocimiento para la convivencia y seguridad ciudadana aún está muy incipiente.
Pero, insisto, por el estado de la inseguridad ciudadana que vivimos la propuesta integral de la misión tiene enorme vigencia. Sus objetivos, líneas estratégicas y acciones concatenadas dan cuenta de una verdadera política de estado a la espera de su relanzamiento.






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