Intruso en el parlamento

9 de marzo, 2015 - 4:02 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Recibir un bolívar hoy, no es equivalente a recibir un bolívar dentro de un mes, o un tiempo posterior, entonces, el elemento temporal en la inversión de dinero, se debe a una característica muy particular del dinero, el de poderse multiplicar en el tiempo.

Como consecuencia de la caída abrupta de los precios internacionales de la cesta petrolera venezolana, el Ejecutivo nacional ha señalado como uno de sus principales propósitos el incremento acelerado de la producción nacional. A su vez, los gremios empresariales, asociaciones independientes y productores no alineados han establecido una serie de imposibilidades fácticas en el corto plazo para cumplir con el anhelo gubernamental apelando a la falta de insumos, repuestos, maquinarias, que se necesitan para echar andar la producción a máxima capacidad operativa.

Últimamente me he interrogado acerca de las fórmulas o la composición de la ecuación que se utiliza para fijar el monto de las transacciones diarias del dólar por parte de portales colgados en internet que auspician el intercambio de monedas bajo las reglas conforme a los intereses económicos de un grupo de personas que seguramente se enriquecen sin estar dentro de nuestro suelo patrio.

Realmente el valor de nuestro dinero lo impone el mercado a través del peso específico que tienen las mercancías. Sabemos que el valor es una propiedad de la mercancía. Luego, el dinero surge como un paso necesario dentro del desarrollo de la misma. Por lo tanto, sus distintas funciones deberían permitir que esta cumpla con su objetivo dentro del sistema económico: intercambiarse y circular para que los productores satisfagan sus necesidades. En consecuencia, si todas las funciones del dinero sirven para que la mercancía cumpla con su causa final, diremos que existe una unidad entre ellas.

Bajo esta perspectiva, la única forma de obtener los productos es a través del intercambio, cada productor no fabrica todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades sino que tiende a especializarse en cierto producto. Por lo tanto, este modo de organizar la producción se basa en una división social del trabajo entre distintos productores. Entre la multiplicidad de mercancías que produce esta división social, podemos hallar una unidad, un hilo imperceptible que conecta a todos estos valores de uso tan diferentes en apariencia. La unidad consiste en que todas las mercancías son productos del trabajo humano abstracto y allí entra en juego el valor de las mercancías que conectado a la unidad que representa el dinero.

Luego, el valor de nuestro dinero lo pudiéramos orientar cada uno de nosotros si seleccionáramos los productos conforme a nuestras necesidades reales, la materia corpórea que expresa su calidad y su funcionalidad. Ese análisis trastoca los intereses de las grandes corporaciones que intentan cada día convencernos que los productos adquieren valor dependiendo de la «marca» muchos de ellos elaborados con materia prima y fuerza laboral de países como el nuestro. Pero como siempre, usted y yo tenemos la libertad y el poder de la elección, aunque el verdadero valor de nuestro dinero en este momento lo hagamos depender de otros.

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