Los precios y el sueldo

1 de marzo, 2015 - 3:15 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Antes, en medio del capitalismo salvaje, «los precios subían por el ascensor y el salario por las escaleras»; ahora, atrapados en el terrorismo capitalista, los precios suben en un cohete espacial, y los salarios en una tortuga.

Los choferes del transporte público anuncian un aumento del 20% en los pasajes. Cada obrero o trabajador a veces tiene que tomar en Maracaibo más de tres carritos para llegar a su sitio de trabajo o de estudio.

Los repuestos no se consiguen y cuando aparecen, el comerciante se yergue como sádico para martirizar a la víctima exigiéndole un precio superior a tres sueldos mínimos; la pieza en cuestión costaba antes de la locura, 200 bolívares.

El sadismo consiste en causarle dolores y sufrimientos a una víctima; los mercachifles sadiquean a los compradores cada vez que disfrutan subiéndoles los precios a como ellos le da la gana.

La carne hace rato que los sádicos la están vendiendo a 450 bolívares el kilo, recientemente el Gobierno nacional fijó el precio al consumidor en 220, pero ya el poder conspirativo, dirigido por Álvaro Uribe Vélez, estableció un precio al doble.

Sucede con todos los productos de la cesta básica, y en general con todos los insumos que necesita el pueblo trabajador venezolano: el sadismo empresarial, y mercachifle no le para a los precios que fija el Gobierno nacional, se burla, porque sabe que los mecanismos para controlarlos son muy débiles,

Mientras los salarios no le alcanzan a nadie para satisfacer sus necesidades básicas, el dinero del diferencial cambiario fraudulento entre el bolívar y el peso que de 390 pesos colombianos que vale 1 bolívar, solamente da 15 pesos, robando en la operación 32 veces la solidez de nuestra moneda, fraude que produce más dinero que el narcotráfico y el bachaqueo, modalidades que se combinan en esta gigantesca operación dirigida por el imperialismo para robarse a Venezuela.

Nuestro sueldo mínimo tasado a 6,30 bolívares por dólar son más o menos 800 dólares, pero como el intercambio económico en Venezuela se da en relación al dólar negro especulativo que en el momento se ubica en más de doscientos bolívares por la divisa norteamericana, el sueldo menor en nuestro país se convierte en más o menos 30 dólares;  si lo comparamos al de Colombia que para hoy se ubica en 670 mil pesos que cambiados a razón de 2.400 pesos por dólar, da 270 dólares, la capacidad de compra de nuestro sueldo mínimo ha rodado por el piso; o sea nos convierte en pobres.

El Simadi en su tarea de perseguir al Negro que cada minuto vuela más alto, ha comenzado a fracasar; el intercambio económico lo sigue fijando el dólar negro, o sea los precios cada día exponencialmente más elevados y nuestros sueldos a cada instante más devaluados.

Esta brecha abismal entre los precios y los salarios es la conspiración más grande y peligrosa, no solamente en contra de nuestro gobierno constitucional, sino en contra del pueblo trabajador venezolano que siente que estamos perdiendo las posibilidades de ejercer el poder popular, para avanzar en el desmontaje del estado burgués, hoy más fortalecido por sus prácticas mafiosas. Es aquí donde se está dando el golpe de Estado en contra de la Venezuela que aspira avanzar en la liberación nacional, y la transición socialista.

El dólar negro se erige como un dron que vulnera la esencialidad de los principios de soberanía, seguridad y defensa nacional. El diferencial cambiario, caprichoso y especulativo que desde Cúcuta y Maicao maneja la CIA, se está robando a Venezuela.  

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