Gastón Guisandes López
Un cuerpo de policía, cualquiera que este sea, implica una profesionalización de extraordinaria exigencia de quien lo dirige y de cuantos secundan a este en el mando supremo de la institución, pues además delas facultades que les dan las leyes, incluyendo el privilegio de gozar de fe públicaen el ejercicio de sus funciones, se encuentra el hecho de que son cuerpos armados y esto es, ante todo, un voto de confianza que se da al policía para que protejay seprotejadecuantos ponen en peligrola vida de los miembros de la colectividad.
Ahora bien, cuandoun cuerpo policial es manejado por una persona que nunca fue policía, que de tal profesión, porque lo es, no conoce ni la “O” por lo redondo, que recibe el mando como quien recibe el premio gordo de la lotería –como para gritar, me llené– todo cuanto se haga en tal función va contra el buen hacer, la recta dirección, el uso acertado del recurso humano, la sana administración del patrimonio de la organización y por encima de todo, contra la sagrada misión que tiene que cumplir el cuerpo bajo su mando: Proteger y garantizar el imperio de la ley, para cuidarla vida y los bienes de los ciudadanos.
La condición fundamental para la operación eficiente, efectiva y creíble de la policía es la credibilidad de los ciudadanos en la honestidad, la capacidad, la preparación y la dignidad de los integrantes de la institución: De no reunirse tales condiciones, no existirá una institución, sino un cuerpo más de la estructura funcional del Estado.
La Policía de Maracaibo, POLIMARACAIBO, es hoy manejada por un hombre que de tal profesión tendría que confesarse ignorante, si fuese sincero consigo mismo, con sus oficiales de policía, con la colectividad y, por encima de todo, con quien lo designó para tan exigente, como dignificante tarea.
Desgraciadamente la ciudad de Maracaibo y sus moradores se han visto ante una preocupante y muy perjudicial realidad en cuanto a su policía. POLIMARACAIBO, está en manos de quien de policía tiene, lo que podría tener, por ejemplo, el presidente del IMAU, aunque bien pudiera ser que, en materia de basura, el director de POLIMARACAIBOpudiera saber mucho y con especial propiedad.¡Nunca se sabe como andan las cosas en este mundo de Dios.
No es POLIMARACAIBO una excepción en cuanto a la condición en que este cuerpo se encuentra: La familia Di Meo, grita lo que pasó con este «pater familia» en manos de funcionarios de este cuerpo –fue visto por última en una de sus patrullas- y la reacción furibunda de su director cuando los periodistas de este diario lo interpelaron sobre tanbrutal acontecimiento, que la hija de este ciudadano denuncia comoun crimen policial más.
Otros cuerpos de policía municipal marchan muy mal y están severamente cuestionados, por mucho que maten en nombre de la sociedad engañando para ello a la opinión pública,aunque nunca podrán, ni invocar a la sociedad, ni invocar la justicia.
Uno de estos,que se mueve en medio de espectaculares escándalos, es el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, CICPC, que si bien tiene profesionales formados en su academia, en lo moral y en lo ético, ni siquiera con un cero podríamos calificarlos. Decir lo contrario es como silbar, para espantarnos el miedo, cuándo pasamos a media noche por las afueras de un cementerio.
La gente decente les tiene miedo; Los delincuentes los califican como contrapartes y una gran mayoría de compatriotas, puestos a escoger, prefieren al antisocial porque se sienten menos en peligro.
Yo digo la verdad, asumo las consecuencias y pongo el tema sobre la mesa: A ti ciudadano de bien, te toca decir la última palabra.






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