Siempre los dominados habíamos creído que la gasolina nos la regalaba, el Estado burgués venezolano, principalmente a nosotros; no sabíamos que la principal beneficiada del subsidio al preciado combustible es la burguesía, quien consume cuantiosos volúmenes de ese recurso energético.
Sin embargo, esto no quiere decir que el aumento de la gasolina vaya a beneficiar a la clase obrera y trabajadora; la eliminación de ese subsidio desataría una ola de aumentos que estimulará aún más la locura especulativa que se ha aplicado a Venezuela en detrimento del poder adquisitivo de las masas. Esa demencia de los «mercachifles» estimulados por el plan imperialista en contra del pueblo trabajador venezolano, ha elevado de tal manera los precios que un obrero tiene que trabajar un año para comprar una nevera, no sin antes tener que quitar panes de la mesa, durante todo ese tiempo para lograr la compra. Técnicamente esto significa empobrecimiento de las mayorías.
Esa burguesía que se beneficia con el subsidio de la gasolina, sigue recibiendo decenas de miles de dólares para la importación, mientras se burla de los débiles controles del Gobierno nacional, que continúa otorgándole las divisas.
La burguesía es en esencia parasitaria del producto del trabajo de la clase obrera, y todavía se le permite pagar impuestos bajísimos, mientras el pueblo trabajador pagó el IVA que es un impuesto altísimo.
Que se abra un debate sobre la eliminación del subsidio a la gasolina, pero que se abra también un debate en torno a los cuantiosos beneficios que el Estado burgués venezolano le otorga a la burguesía, a través del Gobierno nacional.
No es lícito que se le continué diciéndole sí a todos los requerimientos de la burguesía parasitaria, mientras el pueblo se encuentra indefenso ante la demencial especulación de los «mercachifles».
Recordemos que Chávez encabezó un gobierno enfrentado al Estado burgués para desmontarlo, y que ahora la burguesía, sujeto histórico del modo de producción capitalista, está desatada en contra del legado chavista.
¡Ni un dólar más para la burguesía! Es el clamor del pueblo trabajador que apoyó a Chávez y apoya a Nicolás Maduro. Esa burguesía dueña también de la corrupción, que ha estado contagiando a una gran parte de la clase obrera, se siente ama y señora de su conspiración permanente en contra de los intereses del pueblo trabajador venezolano.
El aumento de la gasolina es un asunto delicado, sobre todo en este momento en que la burguesía hace lo que quiere, sin pararle a las advertencias del Gobierno nacional.
Mientras tanto parece que el tanteo se ha convertido en la certeza de la eliminación del subsidio a la tranquilidad que representa el irrisorio precio de la gasolina. ¿Si en lugar de pensar en lo barato de la gasolina por qué no pensamos en las excesivas ganancias de la burguesía en otras instancias de la economía rentística venezolana?
Pudiéramos pensar en una respuesta que favorezca al pueblo trabajador, puesto que el Gobierno venezolano sigue el legado de Chávez, que siempre se la jugó en la defensa de los intereses del pueblo.
Tal vez el señor Mendoza, que ha sido complacido con los aumentos que ha solicitado; y que encima de eso ha conspirado en el acaparamiento de los productos de primera necesidad en la dieta del venezolano, le guste la idea del aumento de la gasolina.
Por cierto, la burguesía está muy callada en torno a este espinoso tema; se diría que tiene un silencio de espera, como de fiera al acecho para abalanzarse sobre el erosionado salario.






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