Oído biónico: Estilo de vida que rompe el silencio (+Fotos)

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26 de febrero, 2017 - 3:59 pm
Jael Terán / Pasante Unica / Redacción

El primer oído biónico se colocó el 25 de febrero de 1957, por este motivo se conmemora el día de hoy la primera implantación que realizaron los médicos franceses djourno y Eyrés, quienes cambiaron la historia, destrozando las barreras del silencio

Fotos: Cortesía

La sordera es el impedimento para utilizar el sentido del oído debido a una desventaja de la capacidad auditiva, también se le conoce como hipoacusia, cofosis o anacusia.

Este puede ser un problema hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido o medicamentos dañinos para el nervio auditivo.

La ganancia del lenguaje es el principal problema de los niños sordos. A menudo la sordera o hipoacusia lleva a presentar en los niños conductas anormales, esto hace que el diagnóstico se dificulte, se confunda con un niño distraído, falto de comprensión, autista e incluso discapacitado intelectual, sin embargo, estos niños pueden ser tan inteligentes como cualquier persona con sus cinco sentidos completos.

partes del implante

Milagro tecnológico

El oído biónico consiste en un transductor que convierte las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo, es un dispositivo  implantable activo de alta tecnología llamado Implante Coclear.

Estas señales eléctricas son procesadas mediante las dos partes mencionadas. Ayudando a las personas sordas a escuchar y puede ser utilizado para personas completamente sordas o que tengan muchas dificultades auditivas.

No es lo mismo que un audífono, pues solo amplifica y cambia el sonido para mejorar la comunicación en problemas leves de audición, al contrario del oído biónico que es implantado quirúrgicamente y funciona de manera diferente.

Componentes técnico

El Implante Coclear consta de dos partes que se colocan en dos fases.

Primero, una parte del dispositivo se implanta quirúrgicamente en la cóclea, incluye un estimulador-receptor que acepta, decodifica y luego envía una señal eléctrica al cerebro por medio de unos electrodos que son los que recibirán los impulsos eléctricos.

La segunda, es un pequeño micrófono multidireccional que capta el sonido ambiental, un microcomputador que transforma la señal sonora en electricidad y una antena que se ajusta al sitio de la parte interna por efecto magnético, permitiendo por un sistema de radiofrecuencia, transmitir la señal eléctrica desde el exterior directamente al cerebro en forma de sonido.

Captura

Despejando el paradigma quirúrgico

El Implante Coclear se adapta por medio de un procedimiento médico quirúrgico «ambulatorio», bajo anestesia general, con una duración aproximada de cuatro horas,  consiste en una depresión en el hueso detrás del pabellón de la oreja, donde se inserta en el caracol del oído interno, un fino alambre que contiene 22 electrodos de platino en una longitud de 1,7 centímetros, luego se cubre con la piel de la zona «por eso no es visible después de la operación».

Estos electrodos son coordinados desde afuera por medio de un microcomputador programado según las necesidades del paciente y transmitirán el sonido que es transformado en energía eléctrica de muy bajo voltaje, a los núcleos y vías nerviosas, logrando la tonificación cerebral con un estímulo similar al sonoro.

Posteriormente, cuando la zona operada se encuentre bien cicatrizada, aproximadamente mes y medio más tarde, se conecta el equipo externo y se inicia la programación de los distintos electrodos por medio de un delicado proceso de computación.

Protocolo preoperatorio

Es reconocido que la edad más temprana para poder colocar este tipo de implantes es de los 18 a los 24 meses de edad, dado que aún existe una gran plasticidad del cerebro humano  «capacidad adaptativa del sistema nervioso para minimizar los efectos de las lesiones, a través de modificar su propia organización estructural y funcional», antes de que la corteza auditiva cerebral comience a atrofiarse.

En estos casos estamos hablando entonces de niños que no han desarrollado lenguaje oral, con sordera congénita profunda bilateral. Tomando en cuenta que el diagnóstico de estos pacientes es habitualmente tardío, se requerirá que el niño tenga auxiliares auditivos eléctricos y terapia de lenguaje con terapistas especializadas durante un lapso no menor de seis meses previos a la cirugía. La edad máxima ideal para implantar a un paciente en estas condiciones será de 5 años.

La otra situación será para pacientes que ya desarrollaron lenguaje hablado, tanto niños como adultos, con sordera neurosensorial profunda bilateral en quienes los auxiliares auditivos eléctricos no les proporcionan ganancia acústica ventajosa para alcanzar lenguaje oral, pero que tengan una buena lectura labio facial y no más de 5 años de sordera total, en estos casos la edad máxima para ser candidato será de 70 años, siempre y cuando no exista un riesgo quirúrgico elevado o enfermedades crónicas invalidantes.

Proceso vital para el éxito

Para comprobar el buen funcionamiento de los electrodos del implante y las respuestas neurales auditivas del paciente; después de la primera programación, se prueba con el paciente para que vaya identificando los sonidos y conociendo el funcionamiento y cuidado del implante.

Se trabaja con el paciente y sus familiares para aprovechar al máximo el Oído Biónico y se le dan instrucciones precisas al especialista a cargo del paciente, manteniendo una retroalimentación activa entre el terapista del lenguaje y el audiólogo programador.

Cabe destacar, que la estimulación temprana es la base del éxito en este proceso de rehabilitación. Se puede decir que es la parte del tratamiento más importante, sobre todo en los pacientes donde nunca ha habido audición y se debe crear desde el comienzo un código de lenguaje en el cerebro para lograr la comunicación oral.

El Implante Coclear es realmente un estilo de vida, pues la persona que lo lleva aprende a convivir con este sistema tecnológico y comprende el cuidado y atenciones que requiere, logrando mejorar su calidad de vida al permitirle disfrutar de las bondades de rescatar el sentido de la audición.

Mientras más temprano en la vida esto se logre, mejor serán los resultados de este milagro tecnológico, logrando que el paciente lleve una vida súper normal, haciendo actividades cotidianas que los llenen plenamente, mejor que cualquier oyente.

José Agustín Caraballo, cirujano otólogo del estado Mérida, manifestó: «El impacto que causa el dispositivo es muy positivo. Los pacientes a los que se le coloca a edad temprana el Implante Coclear tienen buen pronóstico desde el punto de vista lingüístico. Estamos contentos de colaborar en este programa que ha tenido excelentes resultados».

Manufactura y Accesibilidad

Como es de esperarse, este equipo por su alta tecnología, tiene un costo elevado y es manufacturado por muy pocas empresas comerciales en el mundo.

En Venezuela se conocen cuatro marcas de Implante Coclear, su costo es en dólares lo que dificulta la adquisición de este equipo, pero existen tres formas de obtenerlo:

Como persona natural, por medio de divisas especiales de salud en Cencoex.

Ayudas gubernamentales, como por ejemplo la donación del Programa de Implantes de  PDVSA.

Recursos propios

Katiuska Alvarado, jefa de la Unidad de Otoneurología e Implantes Cocleares del Hospital Coromoto, señaló que «hasta la fecha más de 300 pacientes han resultado beneficiarios con la colocación gratuita de implantes cocleares, Baha y auxiliares auditivos».

Los usuarios de Implante Coclear para rememorar esta fecha tan especial, se reunirán el próximo sábado 4 de marzo del 2017 en la Vereda del Lago, a las 8:00 am para realizar una caminata.

Conmemorando la historia de los científicos que lograron con sus avanzados estudios, cristalizar este gran sueño, cambiando la perspectiva de vida de todo el que cree en esta invención tecnológica. Recordando que todo se puede lograr con esfuerzo y dedicación.

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