Formas de hacer periodismo

Del periodismo tradicional al nuevo periodismo

periodismo
23 de octubre, 2017 - 8:48 am
Joiner Villasmil Pasante UNICA/[email protected]

Periodistas de la década de los años 30,40 y 50 aspiraban a ser novelistas

Foto: Cortesía

Venezuela – Existía ya una corriente donde el periodismo tradicional había menguado para dar lugar a un nuevo periodismo. Se consideraba que un periodista tradicional tenía menor rango que uno que escribiera con un estilo literario. Este hecho propiciaba las circunstancias que obligaban a tomar la decisión de aspirar ser un periodista que utilizara recursos literarios en sus redacciones.

Las características del reportaje se fusionaban con las de la novela para dar lugar a textos que expresaban hermosura como la poética de la literatura pero con el realismo del periodismo.

Para entonces, no existía una relación muy estrecha entre el periodismo y la literatura; sin embargo, había autores que afirmaban lo contrario. Tal es el caso de Caparrós (2007) que afirmaba que no existe distingo entre periodista y escritor, pues ambos se integran en una misma personalidad. Pero Miguel Ángel Bastenier (2001) arguye que el periodismo es periodismo y el periodista es todo lo que no acaba de ser nunca. Y la literatura es eso, literatura. El periodista no es sino la suma de lo que no es.

En América Latina se produjo un boom en el periodismo con características literarias. En sí, catalogar el surgimiento de la redacción periodística con elementos literarios en América Latina es un calificativo de lo que fue la nueva generación o corriente de periodistas que decidieron escribir diferentes. Así, el primero en diferenciar su escritura fue el escritor, periodista y traductor argentino Rodolfo Walsh al llamarla «otra» en 1957. Esta nueva corriente le dio un toque de belleza al periodismo y vio nacer a nuevos exponentes del periodismo latinoamericano.

Entre los grandes del género fantástico, se encuentran Julio Cortázar, Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. El boom latinoamericano se produjo para muchos entre los años 60 y 70. Uno de los primeros espacios con estas características fue operación masacre, dejado de un lado y no permitido por los periódicos. Luego se sube a la palestra su homologo, Truman Capote con A sangre fría, siendo este último un gran reportaje que simplemente contaba una historia desde una mirada literaria, pero sin dejar de ser el hecho un hecho real.

En este sentido, la crónica se introdujo en los medios impresos a mediados del siglo pasado. Este género se nutrió de recursos literarios. Prestó de la literatura su lenguaje y se despojó de las características básicas del periodismo tradicional. En este género muere lo frio del periodismo tradicional y pasa a mutar hacia un nuevo periodismo que entretiene y engancha al lector desde un enfoque literario. (Falbo, 14: 2007). A Capote y a Walsh se les unieron periodistas-escritores como Gay Talese,JohnHersey –con su historia de Hiroshima– Norman Mailer, Rex Reed y Jimmy Breslin.

Operación Masacre se consideró en su momento la primera obra de ficción periodística. El libro recoge los sucesos de año 1956, cuando se registró el golpe militar peronista contra la dictadura militar. En América del sur la política llevaba a los cronistas a tomar posiciones. Entre esos. Gabriel García Márquez, quien en un relato de un náufrago, le abrió la puerta al género crónica como una investigación periodística, basándose en una historia real.

Es entonces, que a partir de esta nueva forma de narrar los acontecimientos de interés social, aparecen los clásicos de la narrativa latinoamericana de hoy (Jaramillo, 13: 2013). Cada país tiene sus autores. Tomás Eloy Martínez por Argentina y Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska por México fueron algunos de los precursores de nuevas formas de escribir en el periodismo de esa época. Durante la segunda mitad del siglo XX surgieron nombres como Alfredo Molano Bravo (Colombia), Daniel Samper Pizano (Colombia) y Ana Lydia Vega y Luis Rafael Sánchez (Puerto Rico).

 

 

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