Venezuela no es la misma, cambiamos o nos cambian…

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24 de enero, 2016 - 2:20 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Se hace necesario abandonar la cueva ideológica, y volver a las entrañas de ese pueblo que nos fue esquivo, el 6-D. El pueblo que está en desasosiego e intranquilidad agradecería los acuerdos y negociaciones que estabilicen la economía sin ceder en lo ideológico…

 


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Foto: Agencias

Se hace necesario abandonar la cueva ideológica, y volver a las entrañas de ese pueblo que nos fue esquivo, el 6-D. El pueblo que está en desasosiego e intranquilidad agradecería los acuerdos y negociaciones que estabilicen la economía sin ceder en lo ideológico…

Las causas y consecuencias de la derrota del PSUV el 6-D aún persisten: 1) baja credibilidad entre sectores populares afectados por la guerra económica; 2) discurso repetitivo de la dirigencia chavista; 3) los estragos de la agresión económica y los errores no enmendados; 4) la incoherencia, las visibles contradicciones revolucionarias con un deslastramiento necesario de la ultraizquierda; 5) el inepto dibujo de la imagen de la oposición (oligarquía e imperialismo) como causante del caos.

¿Si se sucediera un proceso electoral hoy, serían parecidos los resultados? Quizás. Las matrices no cambian de un día para otro, o tan rápido… la tormenta sigue amenazante.

¿Cómo anda el asunto de las 3R? Se supone que ese es un proceso nada simple y se percibe lento. La autocrítica ha pasado a ser un mito de la esquina caliente, a la gente le gusta —sobre todo— criticar y duro, si no lean los portales alternativos. ¡Qué difícil cambiar realmente, y cuán necesario! Nos equivocamos, fuimos derrotados, perdimos, todos, no solo Maduro. No obstante la crítica solo señala a uno…

Si primero no cambiamos nosotros, difícilmente el pueblo volverá a identificarnos con el cambio; ya lo advirtió Oscar Shemel, Venezuela cambió y el chavismo debe adaptarse a ese cambio y generar nuevas esperanzas dentro de esa evolución… Es cierto, muy cierto, o cambiamos o nos cambian.

Por todo esto, se hace necesario abandonar «la cueva», ideológica y física, y volver a las entrañas de ese pueblo que nos fue esquivo el 6-D, convertir a la vanguardia en parte de ese pueblo, y como dijo Mao moverse dentro de el como pez en el agua… Basta de autocomplacencias y teoricismos narcisistas, como el de Toby y Cía.

Esa vanguardia que nuevamente debe penetrar las catacumbas, no puede andar sola metiendo la pata, como cuando se pone a malgastar tomates en los alrededores de la AN, o insultando sin necesidad a algunos dirigentes nuestros. Asimismo, no podemos continuar subestimando a la derecha. Ellos están haciendo su política, tienen su plan, y les ha dado buenos resultados. ¿Entonces?

La mayoría del pueblo que está en desasosiego e intranquilidad, agradecería algunos acuerdos y negociaciones que estabilicen el escenario económico, pero para eso todas las fuerzas tendrían que estar de acuerdo en ceder un poco, sin renunciar a los principios. Quien se manifieste conciliador, hará ver al otro como intolerante y renuente a buscar soluciones. Eso es lo que quiere la derecha. Actuar con flexibilidad táctica es indispensable para que no lo logren.

El decreto de emergencia no es un plan, sino una herramienta. Tiene la claridad de generar expectativas y como tal, obliga a que se cumplan. Entonces, un plan concreto está haciéndose urgente e imprescindible.

¿Cuáles serían los escenarios futuros?

Pese a no contar con una claridad meridiana pudiéramos especular con un ejercicio de imaginación y prever tres escenarios:

1) El plan económico ideado funciona, con una comunicación efectiva se renueva la esperanza, se recupera la credibilidad y la revolución se apresta a derrotar a la derecha en el revocatorio.

2) El plan no funciona, pero la comunicación mejora y se hace eficiente: muchas dificultades, en lenguaje de cuadrilátero se pierde por puntos, pero el chavismo queda en mejores condiciones para la recuperación.

3) Ni el plan ni la comunicación funcionan. Colapso y victoria total de la derecha, sin violencia extrema.Sobrevendrá un largo y penoso período de recuperación, como en Nicaragua.

Algunas recomendaciones

En economía, no todo está dicho —ni escrito— los métodos no son inconmovibles. Las recetas neoliberales no funcionan, pero sí algunos principios clásicos. Pudiéramos aprender de la experiencia China y de lo practicado en Vietnam. Las viejas fórmulas del manual de economía política de la URSS no son realizables, ni funcionarán. Sin abandonar los principios socialistas y revolucionarios, deberíamos aplicar las muy actuales lecciones de Lenín, un paso atrás para dar dos adelante. Sin desdeñar a la derecha, transpongamos su discurso y derrotémosla con sus mismas armas. En economía no todo está escrito: también se pudiera decir: o inventamos o erramos.

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