Este tinglado se desarrolla muy cercano al circulo íntimo de Juan Guaidó

Lo que pasa en el escándalo por la presunta malversación de fondos con la Ayuda Humanitaria y los militares desertores en Cúcuta

ayuda humanitaria
17 de junio, 2019 - 1:09 pm
Alba FM / Panam Post / Agencias

En el artículo de Panam Post, medio que descubre todo este tinglado, titulado «Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia», Orlando Avendaño, editor de este medio, comparte fotos de facturas y manifiesta su frustración por los graves hechos de corrupción y el silencio de Guaidó, Leopoldo López y su jefe de prensa, en tácita referencia a Alberto Federico Ravell.

Orlando Avendaño, editor en jefe del medio PanamPost en Español, que siempre se ha caracterizado por una virulenta línea editorial contra el gobierno de Nicolas Maduro, publicó este viernes 14 de junio un controversial artículo revelando un inmenso escándalo de corrupción protagonizado por Rossana Edith Barrera Castillo y Kevin Javier Rojas Peñalosa, emisarios de Juan Guaidó en Colombia y militantes de Voluntad Popular, quienes habrían realizado desvío de dineros, malversación de fondos, fraude y amenazas en el manejo del dinero destinado para la «ayuda humanitaria» y el hospedaje de militares venezolanos desertores. Denuncia cómo se rodearon de lujos, y que incluso la comida donada por decenas de países, se terminó pudriendo.

En el artículo, titulado «Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia», Avendaño comparte fotos de facturas y manifiesta su frustración por los graves hechos de corrupción y el silencio de Guaidó, Leopoldo López y su jefe de prensa, en tácita referencia a Alberto Federico Ravell.

Avendaño también muestra su decepción por los militares venezolanos que desertaron a Cúcuta y fueron presentados como «héroes» que se rebelaron contra Maduro. «Se cuentan con los dedos los militares decentes que están allí», dice citando a una fuente de Cúcuta. También señala que no todos «huyeron» de Venezuela, sino que muchos habían emigrado a Perú o Ecuador meses o años atrás, y que algunos incluso eran «civiles con documentos falsificados«.

Documento en el que Guaidó nombra el 24 de febrero a Kevin Rojas y Rossana Barrera como sus «representas» (sic) ante el gobierno de Colombia

A todos se les prometió estadía en hoteles, manutención de ellos y su familia; medicinas, comida, hospital, «lo que necesitaran», con la promesa de que estarían cómodos, tendrían privilegios y serían homenajeados. Llegaron a ser, supuestamente, 1.450 funcionarios que se hospedaban en siete hoteles, pero que «daban muy mala impresión en Cúcuta: Prostitutas, alcohol y violencia. Exigían y exigían».

Revela el periodista: «Me entregaron todas las pruebas. Facturas que demuestran excesos y, varias, extrañísimas, de diferentes talonarios, firmadas el mismo día y con estilos de escritura idénticos. Casi todas sin sello. Gastos de más de 3 millones de pesos en hoteles colombianos y en discotecas, por noche. Unos mil dólares en bebida y comidas. Gastos de ropa en carísimas tiendas de Bogotá y en Cúcuta. Reportes de alquiler de vehículos y pagos en hoteles a sobreprecio. Plata que fluía. Mucha plata». Inteligencia colombiana fue la primera en precisar la anomalía, dice el periodista.

Añade:

«Barrera, designada por Guaidó, empezó a desarrollar todo un entramado para malversar fondos relacionados a la ayuda humanitaria y la manutención de los militares en Cúcuta. Según me confirmaron tres fuentes diferentes, Barrera reportaba a Caracas el pago de los siete hoteles en los que se estaban alojando los uniformados y sus familiares. Caracas desembolsaba los fondos; sin embargo, a Venezuela, subrayo, solo le correspondían dos hoteles» (el Ácora y el Vasconia).

Aclara el autor del texto que, según inteligencia colombiana, Barrera y Rojas habían inflado la cifra de desertores. Eran 700 y no eran 1.450, como llegaron a informar: “Otro incidente, del que se percató el Gobierno de Colombia, estuvo relacionada con la cifra de militares en Cúcuta. La información oficial, proveída por el Gobierno de Juan Guaidó al de Iván Duque luego de una valoración, era de más de 1 450 funcionarios. No obstante, una evaluación paralela de inteligencia colombiana concluyó en que Barrera y Rojas habían inflado la cifra de desertores. Realmente eran unos 700”.

También reseña cómo los dos emisarios intentaron hacer cenas «benéficas» para recabar fondos (una de ellas se haría Se haría en el lujoso restaurante Pajares Salina, ubicado en la exclusiva urbanización de Chicó Norte en Bogotá), a escondidas de Humberto Calderon Berti, la persona que Guaidó designó como su representante ante el gobierno de Colombia, las cuales se cancelaron debido a que el «embajador» se enteró de la misma y como político de carrera intachable, aseguró que él no la había autorizado. deslindándose de inmediato de semejante caso de malversación. 

Avendaño insiste en que el escándalo era un secreto a voces, y que la corrupción fue tan conocida, que Barrera y Rojas fueron retirados de sus cargos por la molestia que había en el gobierno colombiano. Guaidó y Leopoldo López estaban enterados, según Avendaño, quien aclara que los contactó pero no ofrecieron respuesta. «Caracas mostraba una defensa a ultranza de ambos (Barrera y Rojas).

Hubo amenazas y se trató de desviar la responsabilidad hacia la embajada de Calderón Berti», señaló el periodista. Calderon Bertí ya se se ha pronunciado al respecto en su cuenta twitter @calderonberti

Lea también:Humberto Calderón Berti sobre la denuncia de desvío de fondos para sostener militares desertores: Estamos trabajando en la fase final de auditoría

Los diputados José Manuel Olivares y Gaby Arellano, con meses exiliados en Colombia, eran los que conducían con mayor sutileza y detalle toda la parte operativa relacionada a los esfuerzos por ingresar ayuda humanitaria a Cúcuta. Olivares, particularmente, llevaba días manejando, junto a otros activistas venezolanos, la eventual posibilidad de un quiebre militar en la frontera que derivaría en el gran triunfo del ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela.

Pese a la relevancia de Olivares y Arellano, su cercanía al Gobierno de Colombia, su compromiso desde el 2014 con el tema y su cabal entendimiento de lo que ocurría en la frontera, ambos fueron inesperadamente apartados de una responsabilidad clave.

Malversación

Rossana Barrera, es, ademas, cuñada del diputado del partido Voluntad Popular, Sergio Vergara, mano derecha del presidente Juan Guaidó luego de la detención de Roberto Marrero.

Sobre la reacción del gobierno de Colombia, Avendaño escribió:

«El Gobierno de Colombia está molesto. Muy molesto. Esto, junto al hecho de que jamás le notificaron de los diálogos escandinavos y los errores cometidos el 23 de febrero, los ha llevado a preguntarse cuál es el concepto que los venezolanos tienen por ‘aliado‘».

Indica que Rossana Barrera tuvo que acudir el 27 de mayo a rendir cuentas sobre la malversación ante la embajada, apoyada por el diputado Luis Florido. «La carpeta que entregó era pequeña. Muy pocas hojas para toda la escandalosa información que manejaba la inteligencia colombiana», explicó PanamPost. «Al final Barrera pudo entregar un soporte, bastante burdo, de US$ 100.000 que había gastado durante su estadía en Cúcuta. Varios montos de los que entregó no se correspondían con la realidad. La cifra es formidable pero, según me dijo el miembro de inteligencia, se queda corta».

 

«La comida está podrida»

El artículo finaliza con la denuncia de que «al menos el 60 % de todos los alimentos donados por aliados del Gobierno de Juan Guaidó se dañó. Me mostraron fotos sin compartírmelas. La comida está podrida, me dice«. Rojas y Barrera, junto a otros emisarios de Guaidó como Miguel Sabal, eran también responsables del manejo de las toneladas de ayuda humanitaria que llegó a Cúcuta, procedente de por varios países.

«Todo lo que envió el presidente Piñera ya no sirve. Está ahí. No saben qué hacer con ello para que no se arme un escándalo. Lo quemarán, imagino».

malversación

Kevin Javier Rojas Peñalosa, la otra figura involucrada en este primer escándalo de la gestión de Juan Gauaidó.

Reacciones

Las revelaciones sobre esta presunta malversación generaron reacciones inmediatas de Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien apenas 28 minutos después de publicado el artículo, señaló en la red Twitter: «Solicitamos a jurisdicción competente investigación esclarecedora de graves cargos aquí formulados, determinar responsabilidades y exigir rendición de cuentas. No hay democratización posible bajo la opacidad de actos de corrupción».

El propio Guaidó también respondió en Twitter, señalando que la delegación en Colombia «ha manejado con austeridad y limitaciones económicas situación de militares en ese país». Pidió a Calderón Berti «solicitar formalmente a organismos de inteligencia colombiana la investigación necesaria. ¡Transparencia ante todo!». A lo que Calderón Berti le respondió: «Estamos trabajando en la fase final de auditoría de este lamentable y bochornoso caso. Nuestro compromiso con el país es ir hasta el fondo del asunto».

El vicepresidente venezolano de comunicación, Jorge Rodríguez, también se refirió al artículo y respondió al respecto: «El 23 de Marzo denunciamos gigantesca trama de corrupción de Guaidó con dinero enviado a Cúcuta para reclutar sicarios. Aparecen (en el celular de Marrero) relación de #GuaidóLadrón con ‘Rosana de Cúcuta’ y la cuentas en las que se deposita a Rosana (Barrera) centenares de miles de dólares».

A continuación adjunto documentos, información y pruebas que sostienen el artículo, tomados para QUÉ PASA directamente de las pagina de Panam Post

 

Lo anterior: facturas del Cinera, hotel que le correspondía pagar a ACNUR.

 

 

Lo anterior: factura del Hampton, hotel que le correspondía pagar a ACNUR.

 

 

 

Lo anterior: facturas del Hotel Vasconia, de diferentes días, pero con el número de recibo en secuencia.

 

 

Lo anterior: gastos del mes de abril por más de US$ 30 000.

 

 

Lo anterior: reportes a Caracas con cuentas por pagar. Incluyen cuentas del Hotel Villa Antigua, en manos de ACNUR; y reportan un monto de más de US$ 34 000. Además proyectan gastos de más de US$ 15 000 e incluyen Hotel Villa Antigua.

 

 

Lo anterior: reportes de gastos a Caracas de más de US$ 47 000. Incluyen entre los gastos a los hoteles Cinera, Cinema Cúcuta, Hampton, Sterling y Zaraya, divididos entre el Gobierno colombiano y ACNUR.

 

 

Lo anterior: conversación entre mano derecha de Juan Guaidó, Roberto Marrero, y Rossana Barrera. Intercambio de correos entre Barrera, Kevin Rojas e Iván Barrera Núñez, mencionado en conversación de Whatsapp.

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