Los animales se sienten en una zona de guerra

Los perros sufren mucho con los cohetes en Navidad

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20 de diciembre, 2016 - 3:07 pm
Herwin Godoy / [email protected]

En Navidad hay que cuidar mucho a las mascotas, los fuegos pirotécnicos son causantes de muertes por arrollamientos de perros que se escapan de sus hogares

Foto: Agencias

Maracaibo — 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 ¡Feliz año! Explosiones de fuegos artificiales y música a todo volumen siguen a este conteo, y es que las fiestas navideñas y de Año Nuevo son tradicionalmente bulliciosas, con mucho color y algarabía que hacen felices a los que participan, aunque no a todos los miembros de la familia, pues a las mascotas más que felicidad les causa terror.

Las explosiones de la pirotecnia son para la mayoría de las mascotas, bombas explotando dentro de su oído, eso debido a que la capacidad auditiva de los caninos es superior a la nuestra, en el 2008, la Academia de Ciencias de Rusia, famosa por sus logros en el comportamiento humano y animal, indicó que el alcance máximo del oído de un perro puede ser calculado cercano a los 100 mil ciclos por segundo en contraposición con el del hombre que alcanza a los 30 mil ciclos por segundo, por lo que y debido a esta capacidad que triplica la capacidad para captar el sonido del ser humano promedio, provoca un estado de pánico que pone en peligro su vida, o generar accidentes en el hogar donde tanto ellos como los seres humanos pueden resultar heridos o agredidos.

Si a esta asombrosa capacidad de escuchar, 20 veces más que el ser humano, le sumamos la poca comprensión del animal para saber que lo que ocurre no es un peligro inminente de muerte, se obtiene como resultado el nerviosismo de la mascota a tal grado, que para comprender debemos imaginar a un ser humano en medio de una zona de guerra.

Desespero y muertes
Ivonne Godoy, coordinadora de la Misión Nevado en el Zulia, señaló a este rotativo, en entrevista telefónica, que los fuegos artificiales así como afecta a los niños, que se les da la pirotecnia para divertirse, y suelen verse los casos por mutilación y quemaduras graves, en los hospitales para la temporada decembrina, así también afectan a nuestros animalitos, sobre todo a los perros, pues los gatos suelen refugiarse o no asustarse demasiado.

Es tanto la gravedad de lo que causa esta situación que para los rescatistas el 1º de enero es el peor día del año. «Recogemos perros extraviados, atropellados, algunos heridos de muerte, que hay que ponerlos a dormir, pues tienen laceraciones y fracturas muy graves», indicó Godoy.

Mucho de estos caninos se escapan de sus hogares por descuido de sus dueños producto de la desesperación que les causan las explosiones y otros son animalitos de la calle que por no tener protección de un hogar buscan refugio donde sea y encuentran la muerte, añadió la rescatista.

Ellos pierden
Javier Coronado, rescatista animal, habitante de El Soler, dueño de dos perros mestizos, señaló: «Ver el comportamiento de mis mascotas cada diciembre es una tortura para mí, pues en algunos casos he tenido que usar medicamentos recetados por su veterinario para calmarlos y poder salir a compartir con mi familia en otra residencia.

De igual manera, Haude Medina, habitante de El Milagro, dueña de una pequinés y un mestizo, indicó: «Para todos los que amamos a nuestras mascotas diciembre, especialmente los días de celebración, navidad y Año Nuevo, se convierten en una fecha de mixtura, entre el compartir con nuestros familiares y la preocupación por nuestros animales que sufren tanto por culpa de mal entender la alegría como la oportunidad para explotar los juegos pirotécnicos que tanto daño hacen», resaltó.

Terapias
Carlos Alberto Rosendo, rescatista animal, Los Haticos, dueño de una Schnauzers y dos Chapolos, resaltó que por recomendación de su veterinario aplicó con una de sus perras, que rescató muy pequeña, una terapia que aunque puede verse cruel, prepara a los animales para estas fechas se trata del método de la desensibilización canina pues permite que el animal, desde cachorro, vaya perdiendo gradualmente el miedo a los fuegos

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