Hoy celebramos el natalicio de la Madre María de San José

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25 de abril, 2017 - 2:23 pm
Johanny Méndez – Pasante LUZ/ Redacción/Con información de Agencias

Desde su pequeña llevó una vida cristiana ejemplar dedicada a Dios y al servicio de los más necesitados

Foto: Agencias

Su nombre era Laura Evangelista Alvarado Cardozo, mejor conocida como la Madre María de San José. Hija de Clemente Alvarado y Margarita Cardozo, nació en Choroní, estado Aragua, Venezuela, el 25 de Abril de 1875.

Los estudios primarios los inició en su pueblo natal y los culminó en Maracay. Desde muy temprana edad se dedicó a la enseñanza y la preparación de los niños que recibían la primera comunión. En noviembre de 1893, al ser fundado el hospital San José por el presbítero Vicente López Aveledo, párroco de Maracay, se dedicó al cuidado de los enfermos como hermana hospitalaria y junto con otras jóvenes de igual vocación, el 22 de enero de 1901 fue consagrada como hermana hospitalaria agustina, adoptando el nombre de Sor María de San José.

Junto a su director espiritual, el padre Vicente López Aveledo y cuatro laicas, funda con aprobación papa de San Pío X, la Congregación «Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús», siendo ella su primera Superiora General. Dicha congregación, tiene el objetivo de ayudar a las niñas abandonadas, y ancianos pobres.

Muchas fueron las obras que Junto con las hermanas de su congregación, María de San José atendió además del hospital de San José, otros establecimientos similares como el hospital de San Vicente Paúl, de La Victoria, el asilo La Inmaculada Concepción de Maracay, el hospital Santa Ana, el hospital Mercedes, el asilo San José de Barquisimeto  y otros hospitales, albergues para ancianos, orfelinatos, escuelas y colegios durante las décadas siguientes. Después de una fructífera vida de sacrificio, caridad y ferviente amor por la Eucaristía en la que encontró el carisma distintivo de su espiritualidad. Pasaba largas horas del día y de la noche ante el sagrario. Muere santamente la Madre María en Maracay el 2 de Abril de 1967, a los 92 años de edad.

Beatificación de Madre María de San José, hace 22 años.

La plaza San Pedro de El Vaticano rebosaba de peregrinos, destacándose la presencia masiva de los venezolanos y en especial la nutrida representación aragüeña. A las 10 de la mañana comenzaba la misa presidida por el papa Juan Pablo II con asistencia de los cardenales, de los Arzobispos y Obispos de Venezuela, del señor presidente de la república, Dr. Rafael Caldera y su señora esposa, del gobernador del estado Aragua, Carlos Tablante y su señora esposa, de la Madre Ligia Díaz, Superiora General de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús y buena representación de las religiosas de esta congregación, de los sacerdotes Agustinos Recoletos y de los invitados especiales.

Solemne fue el momento cuando Monseñor José Vicente Henríquez, Obispo de Maracay, pidió al Santo Padre, con clara e inteligible voz concediera la beatificación a la Madre María de San José, a lo cual respondió favorablemente el Papa, proclamando beata a la Madre María de San José, descubriéndose en ese instante, el ventana de la basílica de San Pedro, el cuadro con la imagen de la nueva beata, en lo que fue saludado con un caluroso y prolongado aplauso.

Luego continuó la misa y en su homilía el Santo Padre destacó la vida de santidad de la beata María de San José, la observancia de las virtudes en grado heroico y su donación personal al servicio de los pobres y más necesitados en la congregación de Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, fundada por ella y el Padre Vicente López Aveledo.

Al concluir la eucaristía, el Santo Padre, en la sacristía de la basílica, saludó a la Madre Ligia Díaz, a varias Hermanas Agustinas, al gobernador Carlos Tablante y su esposa y al que fue Notario de la causa de beatificación de la Madre María de San José, Miguel Suárez y su esposa hoy fallecidos .

Y en la Casa Santa Marta de El Vaticano hubo un alegre compartir para los peregrinos venezolanos, donde se exteriorizó la alegría por la beatificación de la Madre María de San José.

Han transcurrido 22 años de aquel siete de mayo en San Pedro. Queda el recuerdo, pero también el compromiso de procurar imitar los ejemplos de la Madre María: su fe inquebrantable, su completo abandono y fiel observancia de la voluntad de Dios; su insaciable amor a Cristo a quien se compadecía de ver en los cristos pasibles, los pobres y más necesitados: enfermos, ancianas, niñas huérfanas o abandonadas, y todo aquel que se acercaba a ella en solicitud de consuelo, de orientación o del consejo para sus problemas personales. Y todo lo puedo realizar por ser un alma eucarística. Jesús Sacramentado fue su fortaleza, la Pasión de Cristo su enseñanza del amor su solicitud para servir.

 

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