Cómo es vivir dentro de un submarino

22 de septiembre, 2015 - 12:48 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Agencias

“Dos griegos entraron y salieron varias veces del fondo del Tajo, ante la presencia del emperador Carlos V, sin mojarse y sin que se extinguiese el fuego que llevaban en sus manos”.

Así fue reportado el que quizás fue el primer ensayo de un submarino, ocurrido en España en 1562.

Pero eso es todo. Para encontrar información sobre la construcción de un sumergible hay que adelantarse casi seis décadas, a 1620, y referirse a quien a menudo se cita como el inventor del primer submarino: el holandés Cornelius Drebbel (1572 – 1633).

Se piensa que su diseño se basó en un bote de remos con los lados levantados que se encontraban arriba, cubierto con cuero engrasado, con una escotilla en el medio, un timón y cuatro remos. Debajo de los asientos de los remeros había grandes vejigas de cerdo, conectadas a tubos que salían al exterior.

Para que la embarcación se hundiera, dejaban que se llenaran de agua las vejigas.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo lograba mantener el suministro de aire.

Derbbel alcanzó a construir dos modelos más. El final podía estar sumergido por tres horas a una profundidad de 15 pies, tenía seis remos y podía llevar 16 pasajeros.

Casi cuatro siglos más tarde, ya no hay remos ni vejigas: la tecnología ha hecho de los submarinos virtuales robots de las profundidades.

Sin embargo hay algo que sigue siendo cierto: sean los 16 pasajeros de los 1600s o los hasta 160 de hoy, quienes viajan en estas máquinas tienen que aprender a sobrellevar la vida en espacios reducidos.

Y más aún en la actualidad, cuando pasan hasta 100 días seguidos en las profundidades del océano, durmiendo en camas del tamaño de un ataúd.

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