Pistoleros asesinan a trabajador petrolero

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18 de mayo, 2014 - 12:05 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Foto: Ana Moreno

Nixon Iván Delgado Ortigoza, de 40 años, fue asesinado cuando salía de su residencia. Pistoleros a bordo de un vehículo gris, descargaron sus armas contra la víctima. El municipio se ha convertido en cuna del crimen

La Cañada de Urdaneta
— Una ráfaga de disparos sacudieron la calle 3 del sector La Ensenada, del municipio La Cañada de Urdaneta, la mañana de este sábado. Presuntos sicarios sumaron otra víctima en esa localidad, en donde la modalidad de muertes por encargos se ha vuelto un acontecer diario en las últimas semanas.

Más de 10 impactos de balas le fueron propinados a las 6:10 de la mañana a Nixon Iván Delgado Ortigoza, de 40 años de edad, apenas 500 metros separaban el cuerpo de su vivienda. El infortunado permanecía sobre un charco de sangre que sobrepasaba la sábana que cubría su rostro y cuerpo, ante la vista incrédula de familiares y vecinos.

Lo «cazaron»

Énder Delgado, padre de la víctima, fue la última persona que alcanzó a verlo antes que fuera asesinado. «Yo salí a comprar el periódico a las seis de la mañana, lo vi y me pidió la bendición, nos despedimos, escuché los disparos, pero como estaba de espalda no me di cuenta que se trataba de mi hijo», relató el progenitor, con voz indulgente y lágrimas.

Aparentemente los verdugos iban a bordo de un carro gris, desde donde «cazaron» a Delgado Ortigoza, cuando se disponía a ir a su trabajo como marino en el muelle Alí Primera, de la compañía petrolera.

El infortunado se percató de la situación y se refugió en un callejón enarenado, donde  fue liquidado por los sujetos, quienes tras cometer el crimen huyeron sin dejar rastros. Nixon tenía seis años trabajando en PDVSA, y más de 30 viviendo en la zona. Deja cinco hijos en la orfandad y era el mayor de cinco hermanos.

El municipio silente

Los habitantes de La Cañada, se mantienen silentes ante la ola de sicariatos que se cometen en esa municipalidad. Una frase que se hace eco entre los testigos de los hechos es «no sé nada, por eso sigo vivo», comentan los locales.

La policía científica realizó el levantamiento del cuerpo, y lo trasladó hasta la morgue de LUZ, donde les fueron realizadas las pesquisas de rigor.

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