El uso prolongado de dispositivos electrónicos como teléfonos, tabletas y computadoras ha desencadenado una serie de problemas de salud visual, física y mental afectando a personas de todas las edades
Actualmente el creciente problema de la salud pública es por el uso prolongado de dispositivos electrónicos. Ya que este fenómeno, afecta a un gran porcentaje de la población, no solo causa problemas visuales, sino que también tiene un impacto significativo en nuestra salud física y mental.
Por esta razón varios especialistas en oftalmología, traumatología y psicología, examinan las causas, síntomas y consecuencias del Síndrome Visual Informático (SVI). El reportaje no solo identifica los riesgos, sino que también ofrece recomendaciones prácticas y un llamado a la acción para fomentar una cultura de prevención y cuidado. Por otra parte nos ayudan a poder comprender los desafíos de la era digital y cómo proteger nuestra salud en un mundo cada vez más conectado.
Salud visual: el Síndrome Visual Informático
La oftalmóloga Laura Lugo y el oftalmólogo Nelson Sanguinetty coinciden en que el Síndrome Visual Informático (SVI) se ha convertido en una de las principales causas de consulta. Este síndrome, definido por la Asociación de Optometría Americana (AOA) como un conjunto de signos y síntomas visuales relacionados con el uso prolongado de dispositivos, afecta hasta al 90% de las personas que pasan más de tres horas diarias frente a una pantalla.
Síntomas comunes:
- Fatiga o cansancio visual.
- Dolor de cabeza (cefalea).
- Sequedad o sensación de cuerpo extraño en los ojos.
- Visión borrosa o doble (diplopía).
- Dolor de espalda, hombros y cuello.
Los especialistas explican que el uso de pantallas reduce drásticamente la frecuencia de parpadeo de 15-20 veces por minuto a solo 4-6 veces. Esto provoca que la película lagrimal se evapore, causando sequedad y molestias.
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Recomendaciones de los especialistas:
Regla 20-20-20: Cada 20 minutos de uso de pantalla, mirar un objeto a 20 pies (aproximadamente 6 metros) de distancia durante 20 segundos.
- Lubricar los ojos con lágrimas artificiales.
- Evitar automedicarse y acudir a una revisión oftalmológica anual.
- Limitar el tiempo de pantalla en niños para prevenir la aparición de miopía, que la OMS considera una «pandemia» mundial.
Además de los problemas visuales, el uso excesivo de dispositivos está generando complicaciones físicas y psicológicas.
Problemas físicos
El medico traumatologo y ortopedista Jainer Urdaneta advierte sobre las malas posturas al usar el teléfono, que dan lugar a:
«Cuello de texto» (Text Neck): una mala postura que provoca dolores de cabeza, musculares e incluso problemas digestivos y respiratorios.
«Pulgar de la consola» (Tenosinovitis de De Quervain): una inflamación de los tendones del pulgar causada por movimientos repetitivos, que puede requerir cirugía.
Para prevenir estas afecciones, se recomienda limitar el tiempo de uso y mejorar las posturas.

Consecuencias psicológicas
La psicóloga Evelyn Urdaneta resalta el aumento de problemas como la ansiedad y la depresión en jóvenes y adultos. La exposición constante a contenidos efímeros, como los shorts o reels, genera una búsqueda constante de dopamina, que el cerebro interpreta como una adicción.
Nomofobia: La psicóloga menciona que el miedo a no tener el móvil, conocido como nomofobia, ya es reconocido como un trastorno en el manual de diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Americana (DCM).
Alteración del sueño: El uso nocturno de pantallas afecta el ritmo circadiano, provocando insomnio, irritabilidad y fatiga.
Aislamiento social: Los jóvenes tienden a aislarse, afectando sus habilidades de comunicación y relaciones interpersonales.
La especialista hace un llamado a los padres a ser un ejemplo y a fomentar la «educación digital» para crear conciencia sobre los riesgos. Lamenta la falta de una cultura preventiva en la sociedad, donde las personas solo buscan ayuda cuando los problemas ya son graves.
Los expertos insisten en la importancia de la prevención y la educación. Recomiendan a los padres llevar a sus hijos a consultas oftalmológicas a partir de los seis o siete años y evitar usar los dispositivos como «niñeras», ya que esto afecta el desarrollo visual y cognitivo de los niños. El cuidado de la vista y la salud en general es esencial para el desempeño laboral, académico y social.







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