ZEZ dialogó para que cesen las «guarimbas»

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18 de marzo, 2014 - 1:03 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Castejón destacó que es probable una reprogramación del año escolar por el mes de pérdida

Las parroquias Juana de Ávila, Olegario Villalobos y Coquivacoa han sido las más afectadas con el tema de las «guarimbas» y el acceso a los planteles educativos tanto públicos como privados. Sin embargo, las instituciones privadas, en su mayoría, han cerrado sus puertas atrasando considerablemente el calendario escolar.

Ante esta situación, ayer Antonio Castejón, autoridad única de Educación en el estado Zulia, instaló las primeras mesas de diálogo con los representantes de los colegios privados, de la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec) y Fe y Alegría. En la cita desarrollada en el liceo Mathias Lossada de San Francisco, también estuvieron presente el secretario de Estado, Bladimir Labrador, Lila Urdaneta, defensora del Pueblo e Imelda Rincón, asesora de educación.

Los presentes estuvieron de acuerdo que el punto de coincidencia era el cese a la violencia y el regreso de la normalidad a las casas de estudios, además quedó claro que deben respetarse la diversidad de opiniones, escuchar y buscar soluciones positivas al problema.

Reprogramación

Antonio Castejón destacó que es probable una reprogramación del año escolar por el mes de clases perdido, pues deben cumplirse los 200 días de actividad en todas las escuelas.

Algunos voceros de los colegios pidieron eliminar la presencia de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la policía, porque contribuyen a generar tensión y un clima hostil entre la comunidad escolar. Instaron retomar la patrulla escolar como medio de seguridad.

La autoridad educativa dijo que está de acuerdo con la solicitud, pero insistió que debe haber responsabilidad por parte de la dirección de las escuelas y sobre todo de los padres y representantes, quienes deben vigilar el comportamiento de sus hijos y verificar que no caigan en provocaciones de terceros que buscan generar enfrentamientos a través de la vulnerabilidad de los estudiantes.

«A nosotros tampoco nos gusta ver a los efectivos de la GNB en los alrededores de las escuelas, pero sino están, nos empiezan a llamar para que protejamos la escuela y a sus estudiantes».

14 colegios rebeldes

Por su parte, Eduardo Labrador destacó que de los 570 colegios privados y 2.800 públicos del estado, solo 14 se han sumado al desconocimiento del llamado a continuar las clases.

«Estamos aquí para escuchar y tomar propuestas para solucionar esta situación que nos afecta a todos, pero sobre todo a esos muchachos que deben recibir su educación».

El secretario estatal recalcó que existen todas las garantías por parte del Gobierno regional para que se normalicen las actividades escolares.

La jornada sirvió para desempolvar otras solicitudes que muchos de los presentes catalogaron también como violentas, en el caso de la discusión de las jubilaciones, mensualidades, matrículas, condiciones físicas y de trabajo de los planteles.

Ante las inquietudes, Castejón anunció que se realizará una convocatoria para conocer las realidades de cada una de las escuelas y tomar correctivos de manera rápida y efectiva.

Destacó que las conclusiones a estos planteamientos deben estar listas para el mes de junio.

«No importa si mi hija tiene que repetir el año»

Maracaibo — Un grupo de estudiantes de bachillerato de los colegios: Mater Salvatoris, Maristas, Claret, San Vicente de Paúl, Los Robles, Fátima y Jou Tai realizó ayer manifestaciones de calle en varios puntos, uniéndose a los universitarios que desde el pasado 12 de febrero se mantienen en la calle.

Tirzo Carruyo, un representante que acompañaba al grupo de jóvenes, expresó al ser consultado, que su representado no asiste a clases desde el 12 de febrero y «si pierde el año por inasistencia no me importa y a mi hija tampoco, porque queremos un cambio».

En las esquinas de la prolongación Circunvalación N° 2 con calle 12, Canta Claro y Delicias con C-2, varios jóvenes cursantes de bachillerato mostraron avisos sin obstaculizar la vía pública.

Una de las presentes, cursante de quinto año y con 17 años de edad, indicó que «no me importa que me raspen, con tal consigamos la libertad, quiero un país en paz».

La jovencita también indicó que en su aula de clases asisten solo dos o tres compañeros, «la mayoría se sumó a la protesta y aquí seguiremos».

Este grupo de estudiantes señalaron que su lucha se mantendrá porque prefieren eso, a tener que graduarse para tener que irse del país en busca de mejores oportunidades.

Entre los manifestantes se dejaron ver varios padres que apoyaban a los menores de edad.

Al ser abordados por el equipo reporteril de QUÉ PASA, indicaron que sus hijos no quieren asistir a clases y no saben si al llegar al colegio les darán algún tipo de amonestación.

Otra joven que mostraba carteles, indicó que los estudiantes de bachillerato se están organizando a través de un movimiento para también salir a las calles, eso sí, sin trancar el tránsito.

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Foto: Carmen Salazar

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