Transporte público: El reto a conquistar

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9 de diciembre, 2013 - 2:36 pm
Redacción Diario Qué Pasa

 

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Foto: Archivo

Después de la pugna política que recientemente acaba de culminar, donde la ciudadanía ha decidido quien dirigirá el destino del municipio durante los próximos cuatro años,  los menesteres que agobian a los marabinos, no tomarán vacaciones decembrinas, ni mucho menos un descanso.

La anarquía reinante en todas las calles de la ciudad ha dejado claro quién es el que lleva los pantalones y quién manda en la relación Gobierno-ciudadanía, pues a simple vista se puede ver que aquí todo el mundo hace lo que le place o en criollo —hace lo que le da la real gana— sin importarle un comino lo que puedan decir las leyes al respecto.

La ciudad de Maracaibo ha demostrado que es un coloso cuando de desgobierno se trata, —no se la gana nadie— y es que hemos llegado a pensar, que los gobernantes que han pasado por la silla de burgomaestre le han tenido terror a las posibles represalias de un grupo reducido de personas (en su mayoría extranjeros y sin papeles o peor aún, recién llegados y con cédula) que se han apoderado de las calles de la ciudad al estilo del salvaje oeste, donde montan su respectivo tarantín —cosa que no hacen en su país, porque no se lo permiten— y fundamentándose en el derecho al trabajo se adueñan del espacio de la vía púbica que escogieron y exigen que los dejen llevar el pan a sus hogares.

Eso por mencionar algunos de los flagelos que nos angustian, porque es bien sabido que el problema de la administración de la ciudad de Maracaibo va más allá de saber organizar a los buhoneros, que se han apoderado de los espacios públicos, sino de la actitud de todos los ciudadanos, a no exigir a los organismos competentes el cumplimiento de sus derechos en materia legal, entiéndase bien a la aplicación de las distintas ordenanzas que han sido publicadas en Gaceta Municipal,  haciendo especial hincapié en la de Estacionamientos del Municipio Maracaibo —de la que ya hablamos unos días atrás— y en la de Convivencia Ciudadana que parece estar solo en el papel de la gaceta.

La peor de las dictaduras

En ese sentido, comenzamos a analizar cuál era el inconveniente que mayor importancia tiene para nuestros conciudadanos, aquel problema que a diario lo lleva a transitar la calle de la amargura y le hace perder la paz y la tranquilidad a más de uno, y definitivamente, concluimos que la peor de todas las dictaduras radica en el mal servicio del transporte público.

Salir a trabajar, para cualquier persona resulta una de las travesías más imposibles. Los vehículos automotores que sirven como medios de transporte implican un verdadero dolor de cabeza para más de uno, la pregunta de por qué, es más que obvia y evidente, pues son verdaderas carcachas ambulantes, —catanares, peroles, cafeteras, gabarras— eso por mencionar algunos de los sinónimos con los cuales las personas tienden a referirse a los carros.

Los vehículos automotores que sirven como medio de transporte colectivo en nuestra ciudad, son únicos, no por exclusivos, sino por lo ineficientes y la poca capacidad para resolver el problema que nos carcome día a día. El traslado de las personas de un lugar a otro, de manera decente, donde el usuario pueda llegar con la ropa limpia y sin el respectivo hedor a gasolina o monóxido de carbono, es misión imposible, sin incluir el dolor de cabeza producido por el volumen exagerado que aturde y desespera a más de uno.

¿Por qué el transporte es obsoleto e ineficiente?

No hay que ser muy entendido en letras, ni muy inteligente para saber por qué nuestro sistema de transporte es obsoleto e ineficiente y comprender, que «no» es un transporte realmente colectivo, pues permite el traslado de apenas 5 pasajeros por vehículo como máximo, además de que entorpecen el tráfico.

Lamentablemente existen numerosísimas unidades en las rutas principales, por lo que constituyen un porcentaje importante de los vehículos que circulan por las avenidas. La mayoría de las unidades son carros viejos y muchos en condiciones que no debieran tener ni permiso de circulación. A esto se suma el hecho de que sean tantos. Más contaminación para la ciudad.

Además de lo antes dicho, le sumamos que son incómodos e inaccesibles. Cualquier cristiano puede haberse dado cuenta que si el pasajero de la puerta izquierda necesita bajarse, deben bajarse los otros dos, para darle paso, y luego volver a montarse. Ahora imagínese este trajín para personas de la tercera edad, embarazadas, personas obesas, personas con niños y personas con discapacidad.

No es un transporte rentable, es bien sabido que mucha gente vive de ello. Pero usando la lógica, estas unidades como mucho moverán 10 personas por cada recorrido completo, mientras un bus puede ser ocupado incluso por más de 50 personas, de igual forma se facilita para que el chofer no preste un servicio adecuado. Por la poca rentabilidad ocurren todo el tiempo cosas como: el chofer indica que solo hará la mitad de la ruta, para poder soltar a todos los pasajeros y llenar de nuevo la unidad en la segunda mitad; el chofer huye de las paradas, y prefiere agarrar pasajeros fuera de ellas cobrando «ligeramente más caro», es decir, el doble y hasta el triple del costo del pasaje.

Otro punto por la cual consideramos que no constituyen un transporte eficiente para el pasajero, es porque sobre todo en horas pico, un pasajero puede estar más de media hora esperando a que pase una unidad con un puesto vacío, lo que fomenta la competencia entre pasajeros, pleitos y riñas.

Se facilita la piratería

Al ser carros particulares y no buses, cualquier persona puede piratear (manejar un carro no registrado) y ofertar la ruta, y sobre todo en horas pico tener éxito. En las zonas extraurbanas ocurre una particularidad muy llamativa, los habitantes de El Moján, Nueva Lucha, Santa Cruz y todas esas adyacencias, sufren tanto como cualquiera de la ciudad capital, pues los choferes de las líneas de transporte que hacen o deberían cumplir el recorrido hasta el centro de Maracaibo, solo se dedican a bachaquear gasolina, ante la mirada impotente de los usuarios que desde las 6:00 a.m. están realizando la cola para dirigirse a sus puestos de trabajo.
La defensa de los trabajadores del volante

Ahora bien, mucha gente suele dar argumentos a favor de este tipo de transporte. «Las rutas de carros por puesto son una mayor fuente de empleo». Convirtiendo el planteamiento en un punto difícil. Obviamente una línea de carros por puesto requiere más unidades, y por lo tanto, más choferes, pero esto urbanísticamente no es eficiente. Aquí en Maracaibo las rutas de carritos en general funcionan muy mal y casi no cumplen horarios.

Otro argumento rebuscado y traído de los cabellos es que «es un transporte único en el mundo, autóctono de nuestra región, y por lo tanto, hay que protegerlo». El extremo de esto, lo tocó el exalcalde Gian Carlo Di Martino, al nombrar a los carros por puesto «patrimonio de la ciudad» el 7 de septiembre de 2004. Es verdad que son únicos, son interesantes y por lo tanto, deberían estar en un museo, no en las calles.

Los que nunca dicen nada

Lo que sí bien es cierto y nadie se atreve a decir a vox pópuli, es que los representantes de las líneas de transporte, la Central Única de Transporte y la Federación Bolivariana de Transporte del estado Zulia, solo están pendientes del aumento del pasaje y realizar ocasionales paros de transporte para exigir reivindicaciones y beneficios como trabajadores del volante, pero ninguno se preocupa «verdaderamente» en hacer cumplir  lo que sería el suministro de un servicio eficiente, es decir, el cobro del pasaje establecido, la realización del recorrido completo, el buen funcionamiento de las unidades, atender los reclamos de los usuarios y que las unidades vehiculares tengan los parámetros mínimos de decencia y seguridad.

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