La Aurora de la Virgen brilló junto a su grey

1 de diciembre, 2014 - 12:13 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Cientos de fieles acompañaron a la patrona de los zulianos, la Virgen de Chiquinquirá, en su última peregrinación del año. A las 6:30 de la mañana llegaron a la Basílica.

Maracaibo — El sentir de los feligreses fue incontenible; desbordados de lágrimas. Con gritos de gratitud y alabanzas acompañaron desde la noche del sábado a la Virgen del Rosario de Nuestra Señora de Chiquinquirá hasta el amanecer del domingo, en la tradicional procesión de la aurora, donde la Reina Morena vuelve a su sepulcro.

Cientos de fieles sostenían en sus manos flores amarillas y rosadas, en espera de la Chinita. El padre Jesús Colina ofició la tradicional misa desde las 11:00 de la noche del sábado.

Finalizada la ceremonia inició la procesión. Creyentes en marchas invadieron las calles de la parroquia Chiquinquirá, al paso los servidores de María quienes en sus hombros llevaban, a lo largo de una veintena de cuadras, a la Patrona del Zulia, hasta llegar a las 6:30 de la mañana a la Basílica y terminar así con su última peregrinación del año.

El destello de la aurora acompañó a la excelsa en la entrada a la Plazoleta de la Basílica. Encaminada a la tarima la multitud con fervor coreaba: «Permitidme que al verte; que esta ofrenda pueda darte; mi vida para quererte y el alma para adorarte», junto a la agrupación Barrio Obrero de Cabimas quien entonó Dos Regalos, Cofre de Oro, La Aurora, entre otros temas.

Este último recorrido de la tablita divida desde la noche hasta el amanecer simboliza la remembranza de aquella madrugada cuando María Carmen, una sencilla mujer al ver que de la tablita, recogida día atrás en las orillas del Lago mientras lavaba su ropa, brotaron chorros de luz pura y surgió la imagen de la Madre Santa. En honor a ese acontecimiento de 1709 se realiza en la madrugada la procesión.

La procesión de la aurora se concibió «con la visión pastoral de atención a la mujer, y para recordar que fue al filo de la madrugada la resurrección de Jesucristo, y es el signo de que María nos da al sol naciente: a su hijo resucitado».

Cabe destacar que un manto color vino, diseñado por la zuliana Mirian Rodríguez, vistió a la Reina Morena.
Con manos elevadas al cielo en señal de gratitud se despidió su grey.

Fotos: Miguel Romero/ Cortesía

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