Gobernación del Zulia contribuye a la recuperación estructural de la universidad

Judith Aular: LUZ está en emergencia crónica

La doctora Judith Aular es la vicerectora académica de LUZ y actualmente es la rectora encargada
15 de noviembre, 2019 - 4:12 pm
Juan Luis Urribarrí

En una entrevista exclusiva para QUÉ PASA, la rectora encargada, Judith Aular, desmenuzó la situación de la máxima casa de estudios y explicó cómo la crisis venezolana ha llegado hasta los rincones más insospechados del claustro

Maracaibo- La situación de La Universidad del Zulia es precaria. LUZ está inmersa, más que en una emergencia presupuestaria, académica u operativa, en una emergencia crónica que toca cada fibra del alma mater zuliana. LUZ no vive: sobrevive.

La crisis está a la vista. Sólo pasearse por cualquiera de las facultades o áreas administrativas es un espectáculo paupérrimo. Lo que antes lucía como el sueño dorado de los cursantes de bachillerato es actualmente un cúmulo de carencias.

La anterior es una afirmación que se sustenta con el diagnóstico ofrecido por la doctora Judith Aular, vicerrectora Académica, quien asumió las responsabilidades del rector Jorge Palencia, ausente de su cargo desde el 24 de mayo pasado.

En una entrevista exclusiva para QUÉ PASA, Aular desmenuzó la situación de LUZ y explicó cómo la crisis económica venezolana ha llegado hasta los rincones más insospechados del claustro.

“¿Sabes cuánto es una beca estudiantil?”, pregunta e inmediatamente responde: “seiscientos bolívares”. “¿Sabes cuánto es una preparaduría? Mil doscientos bolívares. Eso no les alcanza a los estudiantes ni siquiera para el pasaje. Entonces no hay ningún incentivo para nuestros muchachos”, se quejó.

Sí, “pasajes”. A lo que Aular se refirió fue al pago del transporte público. ¿Pero por qué un estudiante de LUZ tiene que preocuparse de pasajes, cuando esa casa de estudios históricamente les ha brindado el servicio de traslado urbano y extraurbano a sus alumnos? La respuesta es tan simple como impactante: “Tenemos 20 años que no nos llega una unidad nueva de transporte”, dijo la rectora encargada.

En la actualidad sólo quedan tres buses de una flota de 20, que trasladaban a diario a los bachilleres dentro de la capital zuliana y llegaban a destinos más distantes como la subregión Perijá, la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y La Guajira. Todo desapareció.

“Es muy lamentable ver al personal que no puede llegar. Yo los veo todos los días caminar para acudir a sus puestos de trabajo. Gente que ha perdido la masa muscular porque se vienen a pie. Personas que caminan varios kilómetros todos los días y, a pesar de eso, nunca faltan al trabajo”, describió.

La crisis va más allá, al punto de que todos, incluyendo a las autoridades, tienen que apelar a sus propios bolsillos para palear el día a día, con el objetivo en común de mantener la máxima casa de estudios abierta. “No queremos que la universidad se cierre”, sentenció.

Larga lista de pesares

“Tú me ves a mí, como vicerrectora Académica y rectora encargada, que estoy ejerciendo ambas funciones, y mi prima por servicio de rectora no llega a 10 dólares. No tengo privilegios, ni siquiera un vehículo de uso oficial. Vengo a trabajar en mi carro, que cuando se daña lo arreglo con recursos propios. Y más allá, cuando tengo que asistir al Consejo Nacional de Universidades debo costear mi traslado y los gastos, pero no puedo dejar de asistir porque es allí donde se aprueban los programas y proyectos de la universidad”, detalló.

LUZ padece graves problemas de inseguridad, dijo, “porque desde febrero no nos llegan los recursos para pagar la seguridad de La Universidad del Zulia. Carecemos de servicios médicos y varios profesores, muchísimos, se han muerto por no poder recibir la adecuada atención como lo teníamos anteriormente, cuando llegábamos con nuestro carnet a cualquier clínica y éramos atendidos. Ahora, ninguna clínica nos quiere atender”.

Denunció que sólo reciben atención en caso de emergencia, pero no cuando se trata de hospitalización. “Aunque el Gobierno (nacional) está enviando recursos para la salud, ese dinero se hace insuficiente debido a que las clínicas cobran en dólares. Ellos (el Gobierno) pueden mandar 1.500 millones para la salud, pero eso se convierte en sal y agua cuando, por ejemplo, hay que poner un marcapasos”, dijo.

“Por eso, nuestros profesores han tenido que recurrir a los hospitales públicos, donde han muerto por no tener la debida atención. Es una situación de violación de sus derechos humanos. Muchos se habrían podido salvar, si hubieran recibido una atención adecuada. Y no sólo se trata de los profesores: también los empleados, obreros y los mismos estudiantes”, se lamentó Aular.

Informó la rectora encargada que crearon a través del SMO (Servicios Médicos-Odontológicos de La Universidad del Zulia) un esquema de atención primaria para disminuir los costos y que queden recursos para las emergencias graves.

Tiempos oscuros

La Universidad del Zulia sufrió recientemente un robo importante del cableado que va desde la Facultad de Ciencias, pasa por la Dirección de Seguridad Integral, por la Dirección de Tecnología de Información y Comunicación (DiticLUZ), que es el cerebro de La Universidad del Zulia donde se resguardan y funcionan los servidores que almacenan la data absoluta de LUZ.

Pero la sustracción fue más allá. En total fueron seis kilómetros de cableado robado, lo que afectó también al edificio donde funcionan Química y Petróleo, las dos escuelas más grandes de la Facultad de Ingeniería, y el Núcleo Técnico donde están Arquitectura y Diseño.

Por efecto del hurto del cable, a DiticLUZ se le instaló una planta eléctrica para cuyo funcionamiento había que ponerle aceite cada dos días con la finalidad de mantener los servidores refrigerados y funcionando.

El costo de cada reposición del lubricante es de 260 dólares, además del gasoil. “Hubo que recurrir a todos el mundo para sacar un grado de 2 mil 500 alumnos y poder procesar la nómina. Fue muy difícil”, dijo Aular.

Paralelo a la acción del hampa, en el rectorado nuevo se le incendiaron las brekeras. En la sede rectoral, dijo Aular, no sólo están las oficinas de las autoridades, sino la administración de LUZ, donde están todas las claves bancarias, se procesa la nómina y se manejan todos los recursos de la casa de estudios.

Sin electricidad no hay internet ni agua, y cuando se le pidió un presupuesto a Corpoelec para solventar la falla la suma era multimillonaria, imposible de asumir por la universidad, y restituir el cable robado cuesta 85 mil dólares.

Ayuda institucional

En medio de toda esta situación, relató la rectora encargada, La Universidad del Zulia recibió en agosto la visita del gobernador Omar Prieto, “quien está rodeado de personas directamente relacionadas con LUZ, como el profesor Temístocles Cabezas, Juan Romero, José Luis Acosta y Rafic Souki, entre otros; personas a quienes les duele la universidad”, dijo.

“A mí me preocupaba que a partir de septiembre la comunidad universitaria no podría cobrar la quincena ni aguinaldos. Era como cerrar LUZ físicamente y, además, dejando a nuestra comunidad sin recursos financieros. Por eso, yo le pedí ese día (al gobernador) que nos ayudara con las brekeras del edificio rectoral y él, inmediatamente, ordenó que se gestionara la solución con Corpoelec y en tres días ya teníamos electricidad en el rectorado”, narró Aular.

Agregó la autoridad universitaria que el gobernador Prieto también ordenó que, por medio de Corpoelec, se resolviera el problema eléctrico del Núcleo Técnico y la Facultad de Ingeniaría. “El gobernador puso todo su empeño y arreglaron Ingeniería, Arquitectura y ha dicho que está gestionando los recursos para reactivar la Facultad de Ciencias. Él dio su palabra y yo creo que lo va a cumplir”, aseguró.

Entre todos los aportes que el gobernador Omar Prieto le ha otorgado a La Universidad del Zulia, Judith Aular destacó la planta eléctrica de 500 Kva que actualmente alumbra todo el edificio de DiticLUZ. “Ahora los trabajadores pueden hacer sus labores en un ambiente cómodo. Y lo mejor de todo es que no tenemos que desembolsar ni un céntimo ni en gasoil ni aceite, porque la Gobernación se encarga del mantenimiento”.

Aular reconoce que por haber recibido ayuda gubernamental ha sido atacada desde varios sectores adversos a la administración socialista. “Mucha gente me cayó a piedras por todas partes, pero yo les respondo destacando lo que hizo Jesús Enrique Lossada (quien en 1946 logró la reapertura de LUZ). LUZ estuvo 40 años cerrada y esta universidad no aguanta un cierre más”, sentenció.

Oferta académica en LUZ

En el último proceso de asignación nacional de cupos en las universidades autónomas, la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) implementó por primera vez la automatización de sus métodos. Pero la sistematización falló y miles de bachilleres, inclusive los altos promedios, se quedaron sin cupo en las universidades.

Sobre este tema, la rectora encargada dijo que tuvo conocimiento del problema durante una visita del ministro de Educación Superior, César Trómpiz, y a través del Consejo Nacional de Universidades. “La falla provino de un colapso de los servidores de Opsu que no se pudo solventar a tiempo”.

Aular, quien también fue Secretaria de LUZ, explicó que el proceso de asignación de cupos se hacía directamente desde las universidades y ahora es por medio de Opsu. Este año, el proceso debió llegar en mayo-junio y no fue así.

Debido a la mencionada falla, la asignación fue muy pequeña. Por este motivo, LUZ ha recurrido a las redes sociales para convocar a los bachilleres que deseen ingresar en la máxima casa de estudios a que acudan a la sede del rectorado nuevo donde, en el piso 2, pueden consignar la planilla de participación Opsu junto con las notas de bachillerato.

“La universidad está abierta. Les garantizamos que van a encontrar cupo, salvo en las carreras de Odontología y Medicina, que ya están a tope. Todas las demás carreras, inclusive las Ingenierías, tienen cupos disponibles para todo el que quiera estudiar”, aseguró.

 

Foto: Juan Luis Urribarrí

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