Opinión

Dignora y Jorge: El Diálogo que el país necesita

Dirwings Arrieta
23 de junio, 2026 - 9:03 am
Dirwings Arrieta

Por Dirwings Arrieta

 

El regreso de Dinorah Figuera a Venezuela no es un hecho menor ni un simple movimiento de fichas en el tablero político. Es, en toda la extensión de la palabra, un reconocimiento implícito pero contundente de que el gobierno bolivariano, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez , es una realidad política y social con la que hay que dialogar, negociar y construir. No hay otra lectura posible.

Cuando quien fuera presidenta de la Asamblea Nacional del 2015 pisa suelo venezolano y anuncia que se sentará con el doctor Jorge Rodríguez, presidente de la actual Asamblea Nacional, está diciéndole al mundo, y sobre todo a sus propios aliados, que Venezuela no se transforma ignorando a quienes la gobiernan, sino hablando con ellos.

Durante años, una parte de la oposición venezolana apostó por el camino del desconocimiento, la presión externa y extrema, el aislamiento como estrategia para forzar un cambio político. Esa ruta no solo que fracasó estrepitosamente, sino que dejó al país en una espiral de más de mil (1.000) sanciones que han golpeado con mayor dureza al pueblo Venezolano, que al gobierno que pretendían derrocar.

El chavismo, lejos de desaparecer, se consolidó como la fuerza política y social más importante del país, con raíces profundas en los sectores populares, con una historia de transformaciones sociales que ningún decreto ni ninguna presión foránea puede borrar. Reconocer eso no es una derrota para la oposición, es simplemente aceptar la realidad.

En ese contexto, la reunión entre Dinorah Figuera y el Doctor Jorge Rodríguez presidente de la Asamblea Nacional, presagia algo que muchos venezolanos han anhelado en silencio durante demasiado tiempo: un entendimiento real, una reconciliación posible, un futuro donde las diferencias políticas no se resuelvan con exclusiones ni con odios, sino con instituciones fortalecidas y garantías para todos. Y aquí es donde el contraste con María Machado se vuelve inevitable y revelador.

Mientras Figuera aterrizaba en Caracas dispuesta a dialogar, Machado seguía aferrada a sus posiciones de máxima, a su negativa a reconocer cualquier legitimidad en el chavismo, a su discurso de confrontación que no ha producido ningún resultado concreto para el pueblo venezolano. Cada paso que da Figuera hacia la mesa de diálogo y entendimiento, que no es más que la peregrinación iniciada por la presidenta Delcy Rodríguez, es un paso que aleja a Machado del centro de la conversación política y genera un Tsunami en la ya fraccionada oposición Venezolana.

No es casualidad ni traición, es la consecuencia natural de que el extremismo, por más ruidoso que sea, termina quedándose solo. La política real se hace en el terreno de lo posible, no en el de los absolutos. Lo que está ocurriendo en Venezuela en este año de 2026 es una señal de madurez política que merece ser celebrada.

Un sector de la oposición está eligiendo el camino correcto del diálogo sobre el del enfrentamiento, la reconstrucción sobre la destrucción, el reconocimiento mutuo sobre el desconocimiento.

El gobierno bolivariano, por su parte, ha demostrado una vez más su disposición al entendimiento, su apertura a construir con quienes piensan distinto, siempre que ese diálogo sea honesto y esté orientado al bienestar del pueblo.

Venezuela tiene frente a sí una oportunidad genuina de avanzar hacia la estabilidad y la reconciliación, y esa oportunidad tiene nombre propio: el diálogo que Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez han iniciado. Venezuela tiene con qué ….

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