
Pedro Carmona Estanga se autojuramentó como presidente y disolvió los poderes constituidos
Foto: Agencias
Hasta representantes de la Iglesia se unieron a la conjura que rompió el hilo constitucional de Venezuela. Carmona disolvió todos los poderes y se autojuramentó como presidente
Caracas — 13 años han transcurrido ya desde que Pedro Carmona Estanga, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) y presentado por televisión como líder de los golpistas, se autojuramenta como el presidente N° 49 de Venezuela e instala un gobierno de facto mejor conocido como el Carmonazo.
Pero no estuvo solo. Los empresarios, representantes de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), militares y hasta parte de la cúpula de la Iglesia católica, representada en el arzobispo de Caracas, Ignacio Velasco, así como representantes de los partidos políticos tradicionales se unieron en Miraflores para firmar esta conjura contra la democracia en lo que se llamó y fue denominado de manera oficial Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional.
Su primer decreto consistió en la derogación de la Constitución de 1999 y las 49 leyes habilitantes decretadas por Chávez en el marco de la Ley Habilitante (artículo 9). Disolvió los demás poderes públicos, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral, la Asamblea Nacional (artículo 3) y la Contraloría General de la República. Declaró ilegal el marco jurídico vigente que colindara o chocara con el decreto (artículo 10), cambió el nombre del país a «República de Venezuela» (artículo 2), creó un consejo consultivo de 35 integrantes asesor del presidente, se facultó para remover autoridades electas en el nivel nacional, estatal y municipal (artículo 7) y puso fin al convenio de cooperación con Cuba.
La renuncia que nunca apareció
Este acto de Carmona Estanga tuvo como punto de partida la muerte de al menos 11 personas el 11 de abril, lo que llevó al presidente Hugo Chávez a entregarse como prisionero. Una vez preso Chávez es llevado a Fuerte Tiuna y de allí a la isla de la Orchila. Posteriormente, en cadena nacional, el general Lucas Rincón, anunció que se le había solicitado la renuncia al presidente y que este había aceptado. Sin embargo esta renuncia jamás apareció.
Persecución y asedio
Los líderes opositores se quitaron la careta de demócratas y comenzaron una persecución cargada de odio donde se realizaron allanamientos y agresiones por todo el país a diferentes funcionarios del Gobierno. Detienen sin orden judicial al diputado Tarek William Saab y al ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín.
En otro acto de irracionalidad el entonces alcalde del municipio Baruta, en el estado Miranda, Henrique Capriles, se realizó un ataque contra la embajada de Cuba en Venezuela, secuestrando a las personas que estaban allí.
El pueblo exige a su líder.
Miles de personas se concentran a las puertas de instalaciones militares, instituciones públicas y en Miraflores con la única voz de: «¡Queremos a Chávez! No renunció, lo tienen secuestrado».
Mientras este acontecimiento histórico ocurría, los medios de comunicación trataban de invisibilizarlo con la transmisión de comiquitas manipulando la realidad del país con la falsa información de que el presidente Chávez había renunciado.
Ante esta realidad, los militares golpistas se dan cuenta que no cuentan con el apoyo del pueblo y abandonan a su suerte a «Carmona El Breve», como se conocería poco después a este personaje de la historia política del país.






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