Una procesión multitudinaria que cada año crece más

Divina Pastora: Una virgen milagrosa que recorre Barquisimeto en los hombros del pueblo

14 de enero, 2019 - 9:37 am
Andrea González

La procesión de la virgen Divina Pastora, patrona espiritual de los barquisimetanos y las barquisimetanas, es el evento religioso más importante del estado Lara y una de las expresiones de devoción por una virgen más multitudinaria de Venezuela, la segunda más grande de América Latina luego de las actividades en honor a la virgen de Guadalupe de México y la tercera más grande del mundo, después de las festividades en honor a Nuestra Virgen de Fátima en Portugal.

La procesión de la imagen de esta virgen milagrosa se cumple cada 14 de enero en Barquisimeto, en la capital larense. La peregrinación sale en horas del mediodía de la iglesia del pueblo de Santa Rosa, donde se encuentra el nicho de la imagen y culmina seis horas más tarde en la Catedral de Barquisimeto.

Se trata de un recorrido de 7.5 kilómetros que cumple la pesada imagen de la Virgen en los hombros de un pueblo que la venera. Se estima que más de 2 millones y medio de feligreses acuden a esta movilización de devoción y fe mariana.

El peregrinaje es acompañado por cantos, alabanzas y plegarias por parte de los feligreses. Muchos cumplen promesas vestidos de pastores y pastoras, también de nazarenos. Algunos caminan descalzos, mientras otros lo hacen hasta de rodillas.

El sueño de un cura: La historia de la Divina Pastora

La procesión de la Divina Pastora es una devoción católica con más de 300 años de existencia, que se originó en Sevilla, España. Cuenta la historia que una madrugada de 1703 Fray Isidoro, un sacerdote capuchino de esta localidad española, tuvo un sueño en el que aparecía una virgen sentada sobre una piedra, vestida con un largo traje, un sombrero y un bastón.

La virgen cargaba un niño en su regazo y estaba rodeada de ovejas. Fray Isidoro, que era uno de los más fervientes seguidores de la congregación mariana —hermandad caracterizada por la adoración por la Virgen María, madre de Jesús— se levantó aquella mañana y se dirigió a casa de un amigo, el pintor Miguel Alonso de Tovar, a quien le contó el sueño y le pidió que le pintara en un lienzo la imagen de esta virgen, tal y como se le había aparecido en el sueño providencial y divino.

En la fiesta de la Natividad de la Virgen María de aquel año, el sacerdote sacó el lienzo como estandarte en la procesión que se realizaba desde la Parroquia Santa Gil hasta la alameda de Sevilla, causando una grata impresión entre los feligreses.

Desde aquel día nació la devoción por la Divina Pastora de las Almas, como se le conoció originalmente a esta imagen que evoca a la Virgen María.

Esta devoción se extendió por el mundo cristiano occidental, consiguiendo en Barquisimeto, en el estado Lara, una de sus más fervientes expresiones de adoración veneración y profunda fe religiosa.

Las vírgenes y los santos en el proceso evangelizador

La imagen de la Divina Pastora llegó a Venezuela con el proceso de conquista y colonización de las Américas en los siglos XV y XVI, impulsado por el reino de España a través de la religión católica.

“Entre los santos y las vírgenes traídas a Venezuela por los sacerdotes católicos, hubo unos que lo hicieron expresamente para cumplir labores misioneras, sobre todo de apaciguamiento de rebeldías de indios y negros”, afirmó el historiador Ramón Querales.

Explicó que los santos fueron utilizados para la evangelización de los negros, entre los cuales destacan San Benito, San Antonio y San Juan, mientras los indígenas eran evangelizados con vírgenes, como la Virgen de Coromoto, la Virgen de Guadalupe o la Virgen de la Divina Pastora, entre muchas otras.

En el caso del territorio que posteriormente se identificaría como Lara, una gran cantidad de indígenas gayones poblaban sus montañas y laderas, resistiéndose a la conquista y colonización española.

A principios del siglo XVIII llegó a la iglesia del pueblo Santa Rosa de Los Cerritos, cerca de Barquisimeto, un sacerdote de nombre Sebastián Bernal, con la misión de continuar el proceso de evangelización.

En 1736 el sacerdote Bernal encargó a un reconocido escultor español una réplica de la Virgen Inmaculada Concepción para la iglesia de Santa Rosa y a la vez el vicario de la Concepción de Barquisimeto, había encargado al mismo escultor una imagen de la Divina Pastora para la catedral de la ciudad.

El escultor se equivocó y envió la imagen de la Inmaculada Concepción a la iglesia de Barquisimeto, mientras que la imagen de la Divina Pastora fue enviada a la iglesia del pueblo Santa Rosa de Los Cerritos, ubicado en las afueras de la ciudad.

El sacerdote Bernal se percató del error y ordenó que la imagen de la Divina Pastora fuese llevada a Barquisimeto. No obstante, cuando los indígenas encargados de llevar la virgen intentaron levantar el cajón en el que se encontraba la imagen de la Divina Pastora, la estructura de madera pesaba en extremo, al punto que indígenas y españoles no pudieron alzarla del piso.

El sorprendido padre Bernal comunicó la noticia al vicario de Barquisimeto. Éste ordenó que la imagen de la Divina Pastora permaneciera en Santa Rosa, interpretando este acto como la voluntad de la virgen de permanecer en ese pueblo.

El terremoto de 1812 consolidó la creencia en la virgen

Los indígenas asentados en Lara, especialmente en las inmediaciones de Santa Rosa de Los Cerritos, se resistieron durante muchos años al proceso colonizador español.

“No se verifica que asistan los indios grandes a la Doctrina un solo día de fiesta”, relató el obispo Martí sobre la asistencia a misa en la iglesia de Santa Rosa, según se sostiene en los documentos que refieren la visita pastoral de este obispo, citado por los libros de Ramón Querales.

El proceso de evangelización permitió que la asistencia a la misa y el culto por la Divina Pastora aumentara entre los pobladores de Santa Rosa, e incluso los indígenas, principalmente hombres y mujeres casados.

No obstante, este culto sólo se mantenía entre los santarroseños. El terremoto de Barquisimeto, del 26 de marzo de 1812, es uno de los acontecimientos que contribuyó al crecimiento del culto de la Divina Pastora.

Este fenómeno natural destruyó parcialmente al pueblo de Santa Rosa, incluida la iglesia. Sólo el nicho en el que permanecía la imagen de la virgen quedó milagrosamente intacto, lo que contribuyó a reforzar la creencia de que la virgen deseaba quedarse en Santa Rosa para cuidar y para proteger a sus pobladores.

Una procesión multitudinaria que cada año crece más

El otro suceso histórico trascendental que catapultó el culto de la Divina Pastora aconteció en 1856, cuando una epidemia de cólera azotó a Barquisimeto, como sucedía en otras zonas de Venezuela y de otros países de América Latina en aquella época.

“El cólera no fue el único problema que los barquisimetanos debieron enfrentar en esos años”, recordó Querales, “En aquella fecha se estaban gestando las condiciones para el estallido de la Guerra Federal, conocida como la Guerra Larga, que finalmente se desató en 1859”.

No obstante, la epidemia del cólera acabó con miles de vidas sin que poder humano alguno pudiera impedir el desastre, por la pobre preparación médico-sanitaria de Venezuela en aquella época y la incapacidad de enfrentar emergencias de esa magnitud.

Los habitantes y las autoridades de aquel tiempo, desesperados, trajeron en procesión a la Divina Pastora de Santa Rosa a Barquisimeto, como una súplica al Dios Supremo para que terminara la epidemia.

El historiador y sacerdote Nectario María relata que el párroco de la iglesia Claret de Barquisimeto, el presbítero Macario Yépez, imploró a la Divina Pastora que acabara con este sufrimiento del pueblo.

El sacerdote pidió convertirse en la última persona en morir de cólera en la ciudad. La promesa se cumplió. El padre Macario Yépez murió de cólera días más tarde y desde entonces la epidemia desapareció de la ciudad. La desaparición del cólera se le adjudicó a un milagro de la Divina Pastora.

Desde entonces, los 14 de enero la virgen Divina Pastora sale en procesión sobre los hombros del pueblo desde la iglesia de Santa Rosa hasta la catedral de Barquisimeto.

En la medida que se realiza la tradición aumenta la devoción de los feligreses que le piden y pagan promesas por la salud, así como por el bienestar espiritual y material del pueblo venezolano y la paz mundial. Este 14 de enero la procesión de la Divina Pastora cumple 158 años de culto, devoción y fe.

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