Un contenedor con varias bolsas de suplementos alimentarios

Aviones militares de EE.UU. con ayuda aterrizan en Cúcuta

17 de febrero, 2019 - 1:20 pm
Andrea González

Tres aviones de las fuerzas militares estadounidenses que transportan ayuda humanitaria para Venezuela aterrizaron el sábado en la ciudad colombiana de Cúcuta, en una nueva avanzada del plan de ayuda que impulsa la oposición venezolana con el apoyo de Washington, en abierto desafío al gobierno del presidente Nicolás Maduro, que rechaza la iniciativa.

El primero de tres aviones militares C-17, con toneladas de ayuda, arribó pasada la una de la tarde al aeropuerto internacional Camilo Daza de la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, donde opera uno de los cuatro centros de acopio internacionales que se abrieron con el apoyo de Estados Unidos, Colombia y otros países.

“Aquí pueden ver el primer avión”, afirmó el diputado opositor venezolano José Manuel Olivares al mostrar, a través de su cuenta de Periscope, el momento en el que la aeronave militar aterrizaba en el puerto aéreo. “Este avión viene cargado de soluciones, de esperanza, de alimentos”, dijo Olivares.

La segunda y tercera aeronaves llegaron casi dos horas después. Los tres aviones partieron la mañana del sábado de una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Homestead, en Florida.

Los aviones transportan cientos de cajas de cartón selladas con el rótulo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) que donó el gobierno estadounidense para apoyar la iniciativa promovida por la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora.

“Hoy estamos respondiendo al llamado del presidente Guaidó”, expresó la subsecretaria interina de la oficina de Asuntos Occidentales del Departamento de Estado, Julie Chung, refiriéndose al pedido de ayuda humanitaria realizado por el líder opositor Juan Guaidó, quien ha autoproclamó presidente interino de Venezuela hace casi un mes. “Instamos a otros a que se sumen a este esfuerzo para movilizar ayuda para Venezuela”, dijo.

Las cajas contienen suministros de higiene y asistencia para unas 25.000 personas, así como pequeños paquetes de galletas energéticas y proteicas para alimentar a unos 3.500 niños desnutridos, dijo el gobierno estadounidense.

El envío de los aviones ocurre luego de que Guaidó, quien es el jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, anunció que se abrió en Miami el cuarto centro de acopio para ayuda humanitaria.

El líder opositor anunció el sábado, durante una concentración con miles de voluntarios, que la oposición conformará brigadas de activistas que se movilizarán en caravanas hasta la frontera para ayudar a ingresar la ayuda a partir del próximo sábado. Asimismo, Guaidó dijo que de forma simultánea en todas las ciudades del país se realizarán concentraciones el 23 de febrero para esperar la ayuda.

El jefe de la Asamblea Nacional hizo una nueva exhortación a la fuerza armada para que permita el ingreso de la ayuda al país. “Tienen una semana para que hagan lo correcto”, dijo el opositor dirigiéndose a los militares a los que pidió que se “pongan del lado de la Constitución”.

Al grito de “sí se puede”, varios miles de médicos, enfermeras, otros profesionales y amas de casa, vistiendo camisetas blancas y con banderas venezolanas colgadas en su espalda, acudieron el sábado a los estacionamientos del diario venezolano El Nacional, en el este de la capital, para incorporase al plan de ayuda en el que ya se inscribieron más de 600.000 voluntarios, según cálculos de los opositores.

Entre una multitud de voluntarios, sofocados por el sol y un calor agobiante, estaba Anibrex Peroza, una enfermera de 40 años, quien afirmó que de ser necesario está dispuesta a ir en caravana hasta la frontera con Colombia para ingresar la ayuda, tal como lo propuso esta semana Guaidó a sus seguidores.

“Algo tenemos que hacer para salvar a tanta gente que está sufriendo y muriendo por falta de medicinas”, dijo entre llantos Peroza al relatar los difíciles momentos que le tocó vivir cuando vio morir entre sus brazos por deshidratación a un niño porque en el hospital público donde trabajaba no había un catéter para hidratarlo.

“Estoy dispuesto a luchar y hacer lo que sea para ingrese la ayuda”, aseguró Luis Medina, un ingeniero de 29 años, al reconocer que “este proceso no tiene marcha atrás porque todos queremos un cambio ya”.

Maduro ha descartado permitir la entrada de los cargamentos de alimentos y medicinas, alegando que están contaminados y son cancerígenos, aunque no ha presentado evidencias.

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