23 de enero: Inicio de una democracia traicionada

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23 de enero, 2015 - 1:53 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Desde la oposición, la fecha toma auge para ser recordada como el día en que se acabó el miedo que acechaba a cada familia venezolana, para el chavismo es un día marcado por la traición.

Aunque el 23 de enero de 1958 es recordado básicamente como el día en el que el pueblo se levantó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el significado de este acontecimiento histórico en la actualidad es diferente entre opositores y oficialistas.

Para el articulista Miguel Espinoza se trata de «una nueva etapa en la historia política de Venezuela marcada por la traición consumada al pueblo Venezolano por parte de los sectores políticos y económicos proclives a los Estados Unidos».

El historiador Tomás Straka asegura que el presidente fallecido Hugo Chávez dio impulso a una nueva visión que vinculó la fecha al inicio de la Cuarta República y a la traición de los valores democráticos por la firma del Pacto de Punto Fijo.

Desde la oposición, la fecha toma auge para ser recordada como el día en que se acabó el miedo que acechaba a cada familia venezolana: «Se acabó el temor a reunirse, a opinar y a disentir –escribe un autor anónimo en un portal de internet–, se acabó el temor a reunirse, a opinar y a disentir. Se acabó la censura que vigilaba a los periodistas y a los medios de comunicación. Finalizó el receso obligado de la libertad de asociación y del derecho de huelga. Los estudiantes y profesores universitarios y los religiosos dejaron de ser perseguidos».

El 23 de enero de 1958 un movimiento cívico militar derrocó el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Ese día, el último dictador de Venezuela huyó del país rumbo a República Dominicana a bordo de «la vaca sagrada», como era conocido el avión presidencial.

Los hechos

Todo se produjo a un mes de que Pérez Jiménez superara un plebiscito que se suponía le daría solidez al régimen y legitimidad frente a las Fuerzas Armadas. El primero de enero de ese año, aviones de guerra se observaron surcando los cielos en un alzamiento que fue develado, pero que a pesar de fracasar, aceleró la caída del gobierno por dejar al descubierto cuan extendido y profundo era el malestar entre los oficiales.

Straka explica que Chávez contrapone los discursos y convirtió el hecho histórico en una fecha que marcó «la primera manifestación de una Revolución Militar traicionada y que a partir del año 1998 termina de manifestarse».

«Naturalmente al gobierno de Chávez le resultaba difícil reivindicar la fecha que marcaba el inicio del régimen anterior, el que él estaba tratando de demoler y que en buena medida demolió; no obstante, la sociedad venezolana demostró que determinados valores democráticos tenían un arraigo muchísimo mayor de lo que él se imaginaba», recalcó Straka.

Pero esas esperanzas y expectativas que abrigaba el pueblo venezolano de vivir una verdadera democracia, indica Espinoza en su artículo, «se vio truncada por la traición de una dirigencia política subordinada a la burguesía nacional y al imperialismo yanqui».

«La traición al pueblo ya estaba fraguada cuando el mal llamado “Padre de la Democracia» Rómulo Betancourt, mucho antes de llegar al poder, desde su exilio parte al encuentro con los máximos líderes de la derecha venezolana, AD, URD y COPEI, a los Estados Unidos donde firman el acuerdo en 1958, en el Waldorf Astoria de Nueva York (Linárez, P; 2012.p. 42), comprometiéndose a continuar la entrega del país iniciada por Gómez y continuada por Pérez Jiménez, además de apoyar la lucha contra la expansión del comunismo en Latinoamérica, tal como lo hiciera antes el dictador».

La historia

La crisis militar, originada a partir de los sucesos del 1 de enero de 1958, trastocó el poder absoluto que hasta entonces tenía el primer mandatario en el seno de las Fuerzas Armadas reseña el portal Venezuelatuya.com.

El alzamiento de los oficiales de la Fuerza Aérea en la Base de Boca de Río, cercana a la ciudad de Maracay y del cuerpo de blindados del cuartel Urdaneta de Caracas al mando del teniente coronel Hugo Trejo, produjo o evidenció una crisis de liderazgo en la institución castrense. En segundo lugar, la crisis política en el propio seno del gobierno producto de la descomposición y fraccionamiento del mismo a raíz del plebiscito de diciembre de 1957 y que originó dos cambios de gabinete sucesivos, los días 10 y 13 de enero de 1958 respectivamente, y la salida hacia el exterior de los personeros más cercanos a Pérez Jiménez vetados por las Fuerzas Armadas, Laureano Vallenilla Lanz, ministro hasta entonces del Interior, y Pedro Estrada, jefe de la policía política del régimen, la Seguridad Nacional.

A partir de los sucesos del 1 de enero y ante la manifiesta crisis política y militar del régimen perejimenista, comenzaron a publicarse diversos manifiestos en contra del gobierno tambaleante, firmados por hombres y mujeres representativos de diferentes campos de la actividad económica, profesional y cultural, así como pronunciamientos públicos de instituciones nacionales como el Colegio de Ingenieros, la Asociación Venezolana de Periodistas, federaciones obreras y sectores empresariales que hasta ese momento no habían manifestado abiertamente su repudio a la dictadura.

El principio del fin

Todas las acciones de calle en contra del régimen, tendrán su momento cumbre en la huelga general del 21 de enero, movilizada por la Junta Patriótica (unión de los diversos partidos políticos), junto a los estudiantes, empresarios y las masas populares, la cual tomó un carácter unitario que prestó el apoyo necesario a los oficiales alzados.

En la madrugada del 23 de enero, pese a contar con el apoyo de un importante sector de las Fuerzas Armadas, Pérez Jiménez decide abandonar el Palacio de Miraflores y trasladarse al aeropuerto de La Carlota (situado en plena ciudad de Caracas), para tomar el avión que lo conduciría a la República Dominicana. Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueando las casas de los adeptos al régimen; atacando la sede de la Seguridad Nacional y linchando a algunos funcionarios.

Asimismo, destruyeron la sede y los equipos del periódico oficialista El Heraldo. Por otra parte, en pocas horas el Palacio de Miraflores se convirtió en el sitio de reunión de los sublevados y de innumerables dirigentes políticos y personalidades, quienes procedieron a nombrar una Junta de Gobierno Provisional que reemplazara al régimen derrocado. La Junta la constituyeron el contralmirante Wolfgang Larrazábal como presidente y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate. Al amanecer del día 23, los venezolanos celebran la caída de Pérez Jiménez, a la vez que protestan por la presencia en la Junta de Gobierno de Casanova y Romero Villate, reconocidos miembros del perejimenismo; los cuales finalmente fueron obligados a renunciar y reemplazados el día 24 de enero por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti .

Con el objeto de facilitar el trabajo de la Junta de Gobierno y restablecer la democracia en Venezuela, se designó también un gabinete provisional compuesto por juristas, empresarios y ejecutivos, reservándose a un militar, el coronel María Castro León, el ministerio de la Defensa. Posteriormente, la Junta de Gobierno convoca a elecciones para diciembre de ese mismo año; se liberan a los presos políticos en todo el país, se amplía la Junta Patriótica con representantes de sectores independientes, ratificándose en la presidencia de la misma al periodista Fabricio Ojeda; se abre el proceso de castigo a los personeros del gobierno perejimenista y regresan los exiliados.

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La rebelión popular apoyada por las Fuerzas Armadas logran derrocar al dictador

Fotos: Agencias

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