Trump y el error estratégico de asesinar al general Soleimani

8 de enero, 2020 - 1:30 pm
CONTRAINFORMACIÓN

El engaño: EE.UU. había solicitado al presidente de Irak una reunión del general Soleimani y las fuerzas antiterroristas iraquíes con funcionarios de alto rango norteamericanos. De allí el traslado de Soleimani a Bagdad quien fue asesinado luego de su llegada al aeropuerto de Bagdad.

Contraimformación

 

Todo lo que Donald Trump ha hecho desde que asumió su cargo de presidente, es acercar a EE.UU. a una guerra adversa con Irán. El asesinato del Qassem Soleimani le echa gasolina al fuego guerrerista propiciado por Israel y por los extremistas Neocon de Washington.

Como muchos expertos ya han señalado, el contexto en que se produce el asesinato de Soleimani tiene el potencial para provocar un desastre a nivel mundial, sobre todo en el eje Europa-Medio Oriente.

¿Por qué? Porque Soleimani fue una de las figuras militares más poderosas de Irán, el jefe de su fuerza de élite Quds que esencialmente dirigió la triunfante política militar externa de Teherán en la región. Un héroe de guerra rotulado como “un mártir vivo de la revolución” por el Líder Supremo de Irán, un ícono moral respetado hasta por la oposición, y una figura muy popular en el mundo musulmán que reunía en su personalidad tres factores esenciales de liderazgo: el religioso, el militar y el político, con una inteligencia de primer orden para manejarse en los tres escenarios. Esto lo convertía en un virtual Estadista para dirigir a su país en esta década que comienza.

 

¿Cuál es el contexto del crimen y por qué la estupidez de quienes dirigen la política exterior de Washington, ergo la guerra?

Veamos:

Turquía está enviando tropas a Libia, para apuntalar a factores no afines a EEUU.

Corea del Norte puede estar planeando algo grande y provocador que pongan a la clase política de Washington y a Trump en evidencia.

El liderazgo del sur de Yemen se ha retirado de las conversaciones de paz con el gobierno yemení, reabriendo otro frente en la guerra contra Arabia.

Los talibanes están a punto de declarar un alto el fuego en Afganistán, una guerra ya perdida para EE.UU.

Australia se está convirtiendo velozmente en un país inhabitable, mientras su primer ministro –gran aliado de Trump- niega el cambio climático.

Soleimani velorioEl asesinato de Soleimani no es, como Donald Trump reclama: una hazaña espectacular del poderío militar estadounidense. El general persa sencillamente no estaba escondido (como bin Laden o Abu Bakr al-Baghdadi); matarlo fue relativamente fácil, pero también fue extremadamente estúpido.

Soleimani ahora se erige como un mártir del acoso estadounidense, y un ejemplo moral que fortalece la simbología antiimperialista (anglosionista) en todo el Oriente Medio, un factor de unidad musulmana y un apoyo al chiismo. Su muerte determina el fin de la presencia norteamericana en la región.

Las represalias de Irán (ya realizadas en parte) –banalizadas por Trump- servirán para realzar el summum de la estupidez trumpiana-israelí de iniciar la guerra total contra Irán. Trump estuvo intentándolo todo durante el 2019 incitando a Irán a hacer algo, cualquier cosa, que justificara un ataque de EE.UU contra el país persa.

 

Una guerra con Irán sería calamidad para el pueblo de EE.UU.

La lección del fracaso en Afganistán, Irak, Libia y Siria no ha sido aprendida por el mediocre liderazgo gringo. No obstante, EEUU no puede –económica, ni militarmente- inmiscuirse en una guerra clásica contra Irak e Irán porque no cuenta con los recursos humanos ni económicos para hacerlo.

Pero, si lo decidiera –locos existen- la guerra contra Irán no sería diferente a las anteriores ya perdidas. Entonces, la derrota de EE.UU. estaría escrita, porque su historia militar así lo relata.

Es posible que obtenga –como siempre- algunos éxitos iniciales, pero en el mediano y largo plazo su fracaso será apocalíptico, como siempre desde Vietnam, mientras Rusia y China mirarán desde el palco como se desgastan abrumadoramente las fuerzas del imperio ante un adversario pequeño.

No habrá la victoria hollywoodense que revolotea en las mentes infantiles del norteamericano medio, ese triunfo “rápido y sin pérdidas”, como lo pretendieron hacer infructuosamente Obama y Bush en sus guerras. Un gran número de expertos lo ha esbozado, Irán es un país físicamente grande y populoso, cuya imponente geografía lo hace una extremadamente difícil de conquistar.

Al mismo tiempo, Irán seguramente contraatacará a EEUU a través de actores regionales aliados, o de ataques cibernéticos contra los intereses sionistas, en todo el mundo. Las derrotas de Washington en las últimas dos décadas han sido, ni más ni menos, un recordatorio de los límites críticos del poderío militar estadounidense que, no hará nada nuevo, caerá en la misma inercia de las anteriores guerras, ahora con menos aliados y menos recursos propios.

Es posible que el pueblo estadounidense se manifieste masivamente contra la guerra y evite que el desequilibrado Donald Trump apriete el gatillo nuclear, antes de ser derrotado en la reelección. Después de todo, Trump ganó en 2016 presentándose, impúdicamente, como un candidato opuesto a las guerras.

 

La represalía llegó rápido

Irán misiles La madrugada de este miércoles Irán arremetió con 22 misiles balísticos contra dos bases aéreas en territorio iraquí usadas por EE.UU. y que albergan, además, tropas estadounidenses.

Irán –dicen expertos- ha actuado dentro del derecho internacional al atacar sitios castrenses estadounidenses, tras la agresión que sufrió por el atentado terrorista de EE.UU.

El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, declaró a su vez, que una de las bases atacadas por el país persa fue desde donde se realizaron los ataques contra el Teniente General Soleimani.

Zarif denunció las medidas erróneas del Gobierno de Donald Trump, quien ordenó el asesinato del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) en un ataque terrorista, bajo engaño al gobierno iraquí.

EE.UU. había solicitado al presidente de Irak una reunión del general Soleimani y las fuerzas antiterroristas iraquíes con funcionarios de alto rango norteamericanos. De allí el traslado de Soleimani a Bagdad quien fue asesinado luego de su llegada al aeropuerto de Bagdad.

Como primera fase de represalia, la Fuerza Aeroespacial del CGRI efectuó ataques con misiles  contra la base aérea Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar, base usada por las tropas estadounidenses desde la invasión de Irak en 2003, y otro ataque a una base de Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.

El jefe de la diplomacia persa hizo hincapié en que la única venganza es la expulsión de EE.UU. de la región occidental de Asia, e hizo hincapié en la masiva presencia de los iraníes (millones) en las ceremonias fúnebres del teniente general Soleimani en varias ciudades del país, que con su unidad y poder, le demostraron a Trump el enorme error que cometió al asesinar al comandante Soleimani: “Cuando la ignorancia y la arrogancia se mezclan, el resultado es peligroso… las personas que rodean al inquilino de la Casa Blanca son así y el resultado fue proporcional a sus cualidades”.

Por otro lado, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Mohammad Baqeri, sostuvo que Teherán responderá de manera “mucho más aplastante y decisiva” si Washington vuelve a actuar tras los ataques contra las bases estadounidenses en Irak.

 

 

NOTICIAS SUGERIDAS

Cargando...

Comente