Consumo de cannabis en Venezuela es de 1,7%

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10 de mayo, 2014 - 12:29 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Los venezolanos han duplicado el consumo de marihuana en un año, según el último informe hecho público por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC). El documento subraya que el 1,7 por ciento de los cerca de los 30 millones de habitantes del país ingieren esa sustancia, bien fumándola o mediante procesos de inhalación. La cifra es esencialmente ínfima  en comparación con el consumo que se produce en otros países sudamericanos.

El informe de la agencia de la ONU también destaca que en el mundo –alrededor de 7.000 millones de personas- consumen cannabis o productos extraídos de sus derivados como la hierba de cannabis, como también se conoce a la marihuana.

En el capítulo dedicado a la República Bolivariana de Venezuela , según los últimos datos analizados, el informe subraya que «se muestra una prevalencia del consumo de cocaína del 0,7 por ciento entre la población adulta, lo que supone un ligero incremento respecto de la estimación anterior, del 0,6 por ciento, mientras que la prevalencia del consumo de cannabis es del 1,7 por ciento (un aumento con respecto a la estimación anterior, del 0,9 por ciento la del consumo de opioides se sitúa en un 0,03 por ciento y la de estimulantes de tipo anfetamínico es del 0,5 por ciento».

No obstante, ese informe destaca que la mayor prevalencia de consumo de cannabis, entre un 9,1 por ciento  y un 14,6 por ciento se registró en Oceanía (esencialmente en Australia y Nueva Zelanda), seguida de América del Norte (10,8 por ciento), Europa occidental y central (7,0 por ciento) y el África occidental y central (entre un 5,2 por ciento y un 13,5 por ciento).

Sin embargo, la prevalencia del consumo de cannabis en Asia (entre el 1,0 por ciento y el 3,4 por ciento) sigue estando por debajo de la media mundial, el número absoluto de consumidores de esta droga, estimado entre 26 millones y 92 millones, alcanza su nivel máximo en dicho continente debido a su gran población.

Puerto de exportación

Venezuela no aparece prácticamente en las estadísticas de consumo o venta de la marihuana. Sin embargo, si protagoniza, aunque no de forma representativa, un hecho específico. Es puerto para el traslado y exportación de estupefacientes —especialmente, la cocaína— hacia Estados Unidos y Europa.

La droga que alcanza las aguas y tierras venezolanas procede, generalmente de Colombia, Perú o Paraguay, por citar unos ejemplos. Las organizaciones dedicadas al narcotráfico —cuya presencia disminuye progresivamente— utilizan la posición geoestratégica de Venezuela para realizar sus actividades criminales y varían casi a diario las rutas de entrega en los países miembros de la Unión Europea —principalmente, España, Portugal y Francia—, como en Estados Unidos.

El cannabis y sus derivados, como la hierba de marihuana, según indica el último estudio de la UNODC, «es realmente un fenómeno mundial. Los informes sobre el cultivo y las incautaciones de esta droga y sobre las fuentes de los productos de la misma 89 muestran que no solo se consume en todos los países en forma de hierba de cannabis (marihuana), sino que en la mayoría de ellos también se cultiva. La hierba de cannabis consiste en los brotes de la planta, que contienen la mayor concentración del principal ingrediente de la droga, tetrahidrocannabinol (THC), mientras que su otra variación más común, la resina de cannabis (hachís), se deriva de las glándulas de resina comprimidas de la planta».

Una plantación casera

La planta de cannabis puede cultivarse fácilmente tanto en el exterior como bajo techo y esa relativa facilidad con que se produce hierba de cannabis, en particular, ha hecho que se cultive y comercie en casi todas partes del mundo, a menudo en los mercados locales. «De este modo, —agrega el documento— gran parte de la demanda de cannabis puede satisfacerse con la producción local, que los productores consideran además más segura dado que supone menos tráfico ilícito y, en consecuencia, un menor riesgo de incautación, aunque muchos países siguen comunicando una proporción considerable de cannabis procedente del tráfico intrarregional».

Por otro lado, la UNODC advierte que «la más laboriosa transformación de la planta de cannabis en resina de cannabis se limita a unos pocos países, en su mayoría del África septentrional, el Cercano Oriente y el Oriente Medio y el Asia sudoccidental. Sin embargo, los datos recientes disponibles sobre la producción mundial de resina de cannabis son fragmentarios, a excepción de los datos procedentes del estudio sobre el cannabis realizado en el Afganistán. La naturaleza localizada y a menudo en pequeña escala del cultivo y la producción de cannabis también dificulta considerablemente la cuantificación de su alcance a nivel mundial».

Todos ocultan datos

Los gobiernos de prácticamente todo el mundo ocultan o sesgan los datos oficiales que les reclama la ONU o la Organización Mundial de la Salud para verificar tanto el consumo, como la producción de drogas en sus respectivos países. Las cifras que ofrecen, en ocasiones, nada tienen que ver con la realidad, ni tan siquiera el precio que tiene en la calle cualquier estupefaciente.

No obstante, y pese a esas dificultades, la UNODC valora, con métodos propios, la incidencia de las drogas en todos los países que aporten una cantidad mínima de datos, se basa en informes de organizaciones no gubernamentales, en procesos criminales abiertos en los tribunales de justicia o en las detenciones que efectúan los cuerpos y fuerzas de seguridad, entre otras variantes.

De esta manera, señala el informe «si bien son pocos los países que calculan la extensión del cultivo y la producción de cannabis, en 2010 los gobiernos de los siguientes países comunicaron estimaciones de las respectivas superficies dedicadas a ese cultivo: la India (552 hectáreas); Indonesia (422 hectáreas cosechables);  Marruecos (47.400 hectáreas); Sri Lanka (500 hectáreas); Swazilandia (633 hectáreas); y Ucrania (920 hectáreas), país que también comunicó recientemente un gran aumento del cultivo de cannabis».

EE UU a la cabeza

Según estimaciones de los Estados Unidos, «la magnitud del cultivo de cannabis en México ha disminuido. No obstante, las estimaciones del área de cultivo proporcionadas por todos los países rara vez van acompañadas de una descripción de los métodos utilizados para realizar esas estimaciones y a menudo son idénticas a las cifras de erradicación. La UNODC tiene previsto ayudar a México y Ucrania en la vigilancia de la extensión del cultivo de cannabis».

Los datos sobre la producción de cannabis pueden ser limitados, «pero las diferencias en la distribución geográfica de la producción de hierba de cannabis y resina de cannabis se reflejan, efectivamente, en los mercados regionales de la droga. En el Cercano Oriente y el Oriente Medio y el Asia sudoccidental, la resina de cannabis es, con creces, la más preponderante de las dos; en el África septentrional y Europa, la proporción de incautaciones de hierba y de resina de cannabis, estimada entre un 40 por ciento y un 60 por ciento, respectivamente, muestra que ambos mercados son de tamaño similar, mientras que en el resto del mundo predomina la hierba de cannabis».

Asimismo, añade que «expresada como peso de las incautaciones de cannabis, la resina fue el más predominante de los dos productos (90 por ciento) en el mercado europeo en 2010. Los datos son escasos para la  mayoría de los países de África, pero todo indica que las incautaciones de hierba de cannabis también son más frecuentes que las de resina en esa región».

Holanda, el mayor importador

Estados Unidos ahora se puede considerar el mayor productor de marihuana y está prácticamente legalizada con la diferencia que el mercado está dentro del mismo país, así que no se podría comparar la exportación con la de México, que surte el resto de la demanda ilegal en Estados Unidos.  Colombia se queda por fuera de la competencia en exportación de esta sustancia por lo que la mayor exportación desde este país es la cocaína.
El mayor importador de marihuana legal es Holanda, país que permite el consumo de esta hierba de cannabis en bares y cafés. Lo importan ilegalmente desde México, Colombia, la Amazonia brasileña y África. Las zonas de cultivo más extensas de marihuana están en Estados Unidos y México.

Paraguay principal productor

Paraguay es el principal productor de marihuana de Sudamérica, comunidades campesinas enteras de la región oriental fronteriza con Brasil se dedican al cultivo de grandes plantaciones de la droga, y constituyen  el «eslabón más débil» del narcotráfico entre ambos países.  Esas comunidades de entre cuarenta y sesenta miembros, se dedican «abiertamente y con total desparpajo» a la producción masiva de esa droga en las zonas rurales fronterizas, explica el director de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad), Francisco de Vargas. Los extensos y verdes campos paraguayos de la región oriental, que engloba los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú o Amambay, esconden entre cultivos comunes de maíz o mandioca grandes plantaciones de marihuana en las que trabajan cientos de campesinos. Brasil, por el contrario, es el mayor consumidor de marihuana de la región.

Las FARC, el cartel mundial

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se  convirtieron en el nuevo cartel «marimbero» de ese país. Esta es la conclusión de varios analistas que consideraron a esta guerrilla como la responsable de la mayor producción de marihuana en 2010.

«Las FARC son el cartel de drogas más grande del mundo. Se lucran de alguna manera de toda la cadena de cultivo, manufactura, distribución y venta de los ilícitos», indicó Diego Corrales, especialista en temas de seguridad y narcotráfico. El más reciente operativo que ejemplificó hasta donde esta guerrilla entró a «participar» en la producción de marihuana ocurrió el pasado 27 de diciembre de 2010.

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Fotos: Archivo

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