Foto: AFP
La Unicef denuncia una masacre de niños por parte de Israel. Han muerto 392 y 2.502 han resultado heridos.
Jerusalén — Las armas callaron ayer en Gaza al iniciarse una tregua de 72 horas entre el movimiento islamista Hamas e Israel, cuyas tropas se replegaron del enclave palestino.
El alto el fuego, negociado a través de Egipto, era respetado varias horas después de entrar en vigor, después de 29 días de bombardeos y enfrentamientos que costaron la vida a 1.867 palestinos, en su mayoría civiles, así como a 64 soldados y tres civiles israelíes.
Hasta pocos minutos antes de que empezara a regir el alto el fuego, a las 8:00 de la mañana, tanto Israel como el Hamas desplegaron su poder de fuego, queriendo demostrar que tenían la última palabra antes de bajar las armas.
Las sirenas sonaron en Jerusalén y Tel Aviv ante una última salva de 16 cohetes disparados desde la Franja de Gaza, mientras los aviones israelíes lanzaban al menos cinco ataques contra ese territorio controlado por Hamas.
El ejército israelí anunció poco después que todas sus tropas se habían retirado del enclave, poniendo fin a la operación terrestre que comenzó el 17 de julio.
El teniente coronel Peter Lerner dijo que las tropas se replegarían a «posiciones defensivas» fuera de Gaza y que responderían a cualquier violación del alto el fuego.
Estimación de daños
Según el viceministro palestino de Economía, Taysir Amro, la guerra causó daños estimados entre 4.000 y 6.000 millones de dólares en Gaza, un enclave de 362 km² y 1,8 millones de habitantes, sometido desde 2006 al bloqueo de sus fronteras con Israel y desde 2013 al cierre de pasos con Egipto.
La Unicef denuncia una masacre de niños por los bombardeos del ejército israelí, y se calcula que unos 370 mil necesitan ayuda psicológica.
«La ofensiva ha tenido un impacto catastrófico en los niños. Han muerto 392 y 2.502 han resultado heridos. Si tenemos en cuenta lo que estas cifras representan para la población de Gaza, es como si hubieran muerto 200 mil niños en Estados Unidos», dijo Pernille Ironside, jefa de la oficina de Unicef en Gaza.







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