Quim Torra deberá abandonar la presidencia de Cataluña

Tribunal Supremo español inhabilitó al presidente de Cataluña

Quim Torra b
28 de septiembre, 2020 - 4:03 pm
Agencias

Se le acusa de “desobediencia”. Deberá abandonar la sede de gobierno ya que tiene prohibido ejercer cargos públicos durante un año y medio

 

El catalán Quim Torra deberá abandonar la presidencia de Cataluña, cargo que ocupó durante casi dos años y medio: el Tribunal Supremo confirmó este lunes su inhabilitación, condena que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le había impuesto por haberse negado a descolgar, durante la campaña electoral para las elecciones generales de abril de 2019, una pancarta a favor de los líderes independentistas presos.

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Durante un año y medio Torra no podrá ejercer ningún cargo público local, autonómico, estatal ni europeo, porque, según el Tribunal Supremo, desobedeció de manera “contumaz, reiterada, contundente y obstinada” a la Junta Electoral central, la encargada de velar por la neutralidad en los procesos electorales, cuando le pidió que retirara la pancarta en apoyo a los nacionalistas en prisión.

En los días de campaña electoral para las elecciones del 28 de abril de 2019, la Junta advirtió a Torra a través de dos requerimientos que los edificios públicos catalanes no podían lucir símbolos ni señales ideológicos ni partidistas.

Torra le explicó a Clarín, en una entrevista que le concedió en julio del año pasado en Barcelona, por qué se negó a obedecer: “No se trataba solamente de que yo quitara la pancarta sino de que diera la orden de que se quitaran todos los lazos amarillos de todas las instituciones y departamentos públicos catalanes, cosa imposible. Hay cientos de escuelas, hospitales, etc. Y no estaba dispuesto a emitir una orden como ésa -confesó Torra-. Porque para muchos de nosotros, catalanes, este símbolo representa la lucha por la justicia, es el recuerdo de los compañeros que, creemos, están injustamente en prisión. Y de lo que el independentismo trata: dentro del respeto a los derechos humanos llegar a la independencia”.

En la confirmación de su inhabilitación, el Tribunal Supremo de España le recordó a Torra este lunes que está en su derecho de manifestarse políticamente y con la ideología que le parezca, pero nunca desobedeciendo al organismo que está encargado de velar por la neutralidad de los comicios.

Torra se convierte así en el primer presidente de la Generalitat inhabilitado en el ejercicio de su cargo.

Su inhabilitación ya no le permite convocar a elecciones, algo que Torra viene postergando desde principios de año.

Será sustituido por su vice, Pere Aragonés -de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)-, que llevará adelante un gobierno en funciones hasta que el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, opte por utilizar los 10 días que le concede la legislación vigente para consultar a los grupos parlamentarios y proponer para su votación a un nuevo candidato a presidir el Palacio de la Generalitat, o dejar caer esta posibilidad y activar la cuenta regresiva para que, pasados los 60 días, el Parlamento se disuelva y se convoquen nuevas elecciones automáticamente.

“Inhabilitar al presidente de la Generalitat por ejercer el derecho a la libertad de expresión es impropio de un sistema democrático -dijo este lunes el presidente del Parlamento Torrent-. La represión no acabará con la voluntad mayoritaria de este pueblo”. Si no hubiera un nuevo candidato a ser investido presidente de Cataluña, los catalanes irían a las urnas a fines de enero o principios de febrero de 2021.

“Si el Estado español llega al punto de la irresponsabilidad más absoluta de inhabilitarme, sólo habrá un culpable: él mismo -había dicho Torra la semana pasada, cuando el Tribunal Supremo comenzó a analizar su sentencia-. No voy a ser yo quien, en este momento tan crítico de Cataluña, condene al país a una carrera electoral irresponsable. Lo que decidan ahora estos jueces no nos hará retroceder ni un centímetro en nuestras convicciones y propósitos políticos”. Antes de convertirse en el presidente 131 de la Generalitat, en mayo de 2018, este licenciado en derecho era modestamente conocido por haber escrito algunos libros, por había fundado una editorial y por haber estado al frente de centros culturales independentistas.

Su lealtad al ex presidente Carles Puigdemont, que huyó en silencio de España luego de haber declarado la independencia fallida de Cataluña en octubre de 2017, lo convirtió en un candidato potable a presidir el Palacio de la Generalitat que estaba intervenido por el gobierno nacional.

Amparado por la Constitución, Mariano Rajoy, presidente por entonces, había impuesto la intervención en Cataluña desde el exilio voluntario de Puigdemont y el encarcelamiento de su ex vicepresidente, Oriol Junqueras, junto a otros miembros del gobierno por haber organizado el referéndum de autodeterminación ilegal del 1 de octubre de 2017.

El gobierno de coalición PSOE-Podemos que hoy preside el socialdemócrata Pedro Sánchez anunció que, a partir de esta semana, estudiará posibles indultos a esos presos independentistas.

Y, como parte del combo de buenas intenciones que apuntan a mantener el delicado equilibrio sobre el que Sánchez hace malabares para convivir y contar con el apoyo -siempre necesario- de los soberanistas en un Parlamento que le amarretea la mayoría de votos, anunció que también habrá una reforma al delito de sedición, la pena con la que fueron castigados los líderes independentistas que llevan casi tres años en prisión.

“Es una inhabilitación injusta, ilegal, ilegítima que acabará en los tribunales europeos”, dijo Elsa Artadi, presidenta del grupo municipal de Junts per Catalunya, la formación en la que milita Torra, en el Ayuntamiento de Barcelona.

Para Marta Vilata, portavoz de Esquerra, “se está sentenciando a un presidente de la Generalitat por defender la libertad de expresión”.

Las organizaciones independentistas Asamblea Nacional Catalana, Omnium Cultural y los Comité de Defensa de la República anunciaron para este lunes marchas y movilizaciones frente a los ayuntamientos catalanes y en lugares emblemáticos de Barcelona para protestar contra la inhabilitación del presidente catalán.

En julio de 2019, Clarín entrevistó a Quim Torra en uno de los salones del Palacio de la Generalitat, sobre la Plaza San Jaume de Barcelona.

“¿Qué puede suceder si a usted lo inhabilitan?”, preguntó Clarín.

“Como creo que tengo la razón no creo que me vayan a inhabilitar”, fue la respuesta de Torra.

“¿Pero tiene un plan B?”, insistió Clarín.

“Esto va a llevar varios meses”, esquivó la respuesta el presidente catalán.

Tuvo razón. Llevó más de un año. Pero, finalmente, su inhabilitación llegó y el independentismo catalán, una vez más, deberá definir su futuro.

 

 

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