El gobierno de Suráfrica anunció este jueves el cierre de sus fronteras a los viajeros procedentes de los países afectados por el ébola, en un intento de contener la propagación del virus, que ya ha matado a 1.350 personas en África Occidental.
«Quedan totalmente prohibidos los viajes de los no-ciudadanos procedentes de estos países de alto riesgo, a menos que se considere absolutamente necesario», aseguró el ministro de Sanidad, Aaron Motsoaledi.
Además, precisó que los surafricanos que entren al país procedentes de dichos países —Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona— serán sometidos a un estricto examen, y si es necesario, se les realizarán pruebas médicas.






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