En el principal hospital de Sueida, en el sur de Siria, decenas de cadáveres esperan ser identificados tras una semana de violencia que devastó esta ciudad de mayoría drusa
Este domingo 20 de julio, el gobierno de Siria anunció el fin de los enfrentamientos en Sweida, tras varios intentos fallidos de tregua. Finalmente, el sábado se anunció un cuarto alto el fuego, esta vez mediado por Estados Unidos.
El portavoz del ministerio del Interior sirio, Noureddine Al-Baba manifestó por telegram que «Sweida ha sido evacuada de todos los combatientes tribales y los combates en los barrios de la ciudad han cesado».
A pesar de que, los combates han cesado, la morgue continúa la actividad. Ya que en el principal hospital de Sueida, en el sur de Siria, decenas de cadáveres esperan ser identificados tras una semana de violencia que devastó esta ciudad de mayoría drusa.

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Este enfrentamiento inició el 13 de julio, entre beduinos y grupos armados drusos. La situación escaló con la intervención de tribus sunitas venidas de otros puntos del país, que acudieron a Sueida a apoyar a los beduinos.
Por su parte, las autoridades sirias desplegaron sus propias fuerzas a inicios de la semana pasada, para luego retirarlas bajo la presión de Israel, que bombardeó una serie de blancos gubernamentales en Sueida y Damasco.
Mientras que, testigos como las facciones drusas y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) acusaron a la fuerza pública de apoyar a los beduinos y de haber llevado a cabo ejecuciones sumarias en Sueida.
Catástrofe sanitaria en Siria

Asimismo, según el (OSDH), la cifra aproximada es 1.100 fallecidos, en su mayoría combatientes y civiles drusos, pero también cientos de miembros eran de las fuerzas gubernamentales.
Por otra parte, un enfermero de este centro médico, Hisham Breik, afirmó que el personal de salud no han salido del hospital desde que empezaron los enfrentamientos. Las víctimas que resultaron más afectadas fueron mujeres, niños y ancianos.
Rima, una ciudadana drusa de 45 años que ha vivido toda su vida en la ciudad de Sweida, en el sur de Siria, indicó que nunca pensó que su ciudad natal, antaño pacífica, se convertiría en el escenario de un baño de sangre.«Había cadáveres por todas partes fuera del edificio», expresó en una entrevista telefónica.
Finalmente, la organización no gubernamental señaló que desde la noche del sábado «Sweida vive una calma relativa» y precisó que las fuerzas de seguridad estatales bloquearon las rutas hacia la provincia para impedir el ingreso de nuevos combatientes tribales que, procedentes de distintas regiones del país, las cuales buscaban apoyar a las milicias beduinas locales en sus violentos choques con los grupos drusos.







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