«Estas acciones [de piratería ]representan una violación flagrante de múltiples normativas internacionales, citando específicamente el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima de 1988.
Militares gringos abordaron y se apropiaron otro buque en el Mar Caribe que salía de Venezuela, según un funcionario de Estados Unidos familiarizado con el asunto.
Es el segundo caso conocido de piratería contra un buque cerca de Venezuela por parte de Estados Unidos en las últimas dos semanas. El 10 de diciembre, Estados Unidos se apropio de el petrolero Skipper, que había sido sancionado por sus vínculos con Irán.
Aunque la directiva de Trump de esta semana se dirigía a los petroleros sancionados, el buque pirateado por Estados Unidos este sábado no está sujeto a sanciones estadounidenses, según el funcionario estadounidense. La tripulación del petrolero no se opuso a la operación.
De acuerdo con el funcionario, el buque era un petrolero con bandera panameña, con una eslora total (LOA) es de 333,27 metros y 58 metros de manga, según datos de Marine Traffic, que transportaba petróleo venezolano y cuyo destino final era China.
La operación pirata fue dirigida por la Guardia Costera de Estados Unidos, con la ayuda de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Se llevó a cabo en aguas internacionales, según el funcionario.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, cuya agencia incluye a la Guardia Costera, publicó un video de siete minutos en redes sociales la tarde de este sábado en el que se ve un helicóptero sobrevolando el petrolero. Escribió que el petrolero fue abordado en una «operación antes del amanecer» por la Guardia Costera con el apoyo del Departamento de Defensa y que su último puerto de atraque fue Venezuela.
«Estados Unidos seguirá persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región», afirmó Noem.
Venezuela denunció el robo y secuestro de otro buque petrolero por parte de EE. UU.
El Gobierno Nacional emitió este sábado un enérgico rechazo ante lo que calificó como el robo y secuestro de una embarcación privada de transporte de crudo por parte de efectivos militares de los Estados Unidos. A través de un comunicado oficial difundido por la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, la nación denunció que este incidente ocurrió en aguas internacionales y alertó sobre la desaparición forzada de la tripulación que se encontraba a bordo, calificando el suceso como un grave acto de piratería moderna.
El Ejecutivo venezolano detalló que estas acciones representan una violación flagrante de múltiples normativas internacionales, citando específicamente el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima de 1988. Asimismo, el comunicado señala que este proceder vulnera principios fundamentales establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Ginebra sobre la Alta Mar, los cuales rigen las relaciones de amistad, cooperación y respeto a la soberanía entre los Estados.
En la misiva, el Gobierno Nacional sostuvo que estas prácticas forman parte de un modelo colonialista impulsado por Washington, el cual aseguran será derrotado por la determinación del pueblo venezolano. Se enfatizó que, pese a estas agresiones, el país mantendrá su ruta de crecimiento económico basada en sus motores productivos y en el desarrollo soberano de su industria de hidrocarburos, sin someterse a presiones externas que busquen condicionar su actividad comercial.
Finalmente, Venezuela reafirmó su compromiso de no permitir que estos hechos queden impunes, anunciando que ejercerá todas las acciones legales y diplomáticas pertinentes. Esto incluye la elevación de la denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales, bajo la convicción de que el Derecho Internacional prevalecerá y los responsables de este procedimiento criminal deberán rendir cuentas ante la justicia global y la historia.










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