
Las fotos del cadáver de Aylan circularon en las redes
Foto: Agencias
Este emplazamiento se produce en medio de la conmoción mundial causada por las imágenes de un niño sirio muerto tras un naufragio en el mar Egeo donde murieron otros nenes
Budapest — El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, urgió ayer a los Estados miembros de la Unión que acepten repartirse la acogida de al menos 100 mil refugiados, para aliviar la presión sobre los países en primera línea de la crisis migratoria.
Este emplazamiento se produce en medio de la conmoción mundial causada por las imágenes de un niño muerto tras un naufragio en el mar Egeo, cuando intentaba llegar a una isla griega.
Solidaridad real
Esas fotos del cadáver de Aylan, con la cara contra la arena en una playa turca, circularon en las redes sociales con la etiqueta #KiyiyaVuranInsanlik («la Humanidad fracasada» en turco), y se convirtió en una de las más difundidas en Twitter.
«Aceptar a más refugiados es un importante gesto de solidaridad real. Una justa repartición de al menos 100 mil refugiados entre los Estados de la Unión Europea es lo que necesitamos ahora», dijo Tusk en rueda de prensa en Bruselas, junto al primer ministro húngaro, Víktor Orban.
Hungría —miembro de la UE— se ha convertido en uno de los principales lugares de tránsito de migrantes y solo en el mes de agosto llegaron cerca de 50 mil con la intención de seguir hacia el norte, hacia Alemania y otros países de Europa.
La reapertura ayer de la principal estación de Budapest provocó que centenares de migrantes se precipitaran hacia los trenes con la esperanza de viajar a Europa.
Los inmigrantes tomaron la principal estación de la capital húngara en cuanto las autoridades decidieron reabrir sus puertas. Unas 2 mil personas, bloqueadas en Budapest desde el martes, corrieron hacia un tren estacionado en la vía.
«Un problema alemán»
El primer ministro conservador húngaro, Víktor Orban, aseguró que la crisis de migrantes no es un problema europeo, sino alemán, y defendió su política para hacer frente a la ola de refugiados que pasa por su país.
«El problema no es europeo, es un problema alemán», dijo Orban en rueda de prensa junto al presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz.
«Nadie quiere quedarse en Hungría, Eslovaquia, Estonia, Polonia. Todos quieren ir a Alemania. Nuestro trabajo consiste en registrarlos, y eso haremos».
«Los húngaros, los europeos tienen miedo, porque se ve que los dirigentes europeos (…) no son capaces de controlar la situación», añadió el primer ministro, cuyo país es criticado por haber erigido una valla en su frontera con Serbia.
«Pido a Schulz que diga a los diputados europeos que dejen de criticar a Hungría, porque está haciendo lo que está obligada a hacer», dijo.
Poco antes, en un discurso ante diplomáticos, Donald Tusk había expresado el temor de que la crisis de los migrantes pueda crear una división entre el este y el oeste de Europa.







Comente