La gente salió a votar como nunca antes y la oposición, la que sea, no puede ser ignorada

Preconteo de la segunda vuelta le da a De la Espriella la victoria en las presidenciales colombianas

De la Espriella
22 de junio, 2026 - 9:08 am
Agencias / redacción@que pasa.com.ve

Aunque los resultados que dan a Abelardo De la Espriella como virtual ganador no son oficiales, los números reflejan varias conclusiones claras

 

Una Colombia polarizada salió a votar como nunca antes y, por primera vez desde que hay segunda vuelta, el estrecho resultado electoral obliga a una espera juiciosa. El resultado del preconteo indica con números hasta el momento claros y difícilmente reversibles que Abelardo de la Espriella es el ganador. Ese resultado del preconteo lo «reconoció» su rival Iván Cepeda, pero dijo que solo hasta que haya el proceso oficial del escrutinio habrá un reconocimiento real.

Aunque es la segunda vuelta más reñida de la historia de Colombia, el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella ya festejó su ajustada victoria sobre Iván Cepeda en el preconteo divulgado este domingo por la Registraduría Nacional y recibió el saludo de varios líderes de la región, aunque el suspenso continúa en el país por las decenas de miles de mesas que serán impugnadas por el oficialismo, según anunció el aspirante izquierdista.

Al  igual que en Perú donde aún no se conoce el ganador oficial, Colombia parece sumarse a la nueva realidad en muchos países de la región: países muy divididos en cuyas elecciones se enfrentan dos bandos claramente identificados y muy opuestos. La polarización, así, es el manto que lo cubre todo: en segunda vuelta llegaron extremos y hay dos medias naranjas.

El reto para De la Espriella, de ser confirmado presidente electo, es claro: la gobernabilidad. Con un Congreso fragmentado, conseguir mayorías sería muy difícil. Tendrá que hacer consensos.

La diferencia, aunque mas que suficiente, es muy corta, unos 250.000 votos. Pero eso, en términos del proceso electoral, hay que esperar que el escrutinio confirme el preconteo. No hay antecedentes o sospechas actuales de equivocaciones o fraude masivos, y el sistema colombiano (elogiado internacionalmente) tiene las suficientes garantías para que el preconteo sea confiable. La conclusión: De la Espriella gana por muy poco. Y eso quiere decir que no será superpoderoso.

El número de votos en blanco, 420.000, muestra que, en el país dividido, aún hay gente por convencer. Y para gobernar, así como para futuras elecciones, los políticos tienen que tener eso en cuenta.

Cepeda ganó terreno, no lo suficiente para ganar pero si para pensar el 2030

El oficialista Iván Cepeda pasó de 9,6 millones de votos en primera vuelta a 12,6 en segunda: un crecimiento de tres millones. De la Espriella, en cambio, pasó de 10,3 a 12,9; es decir, un aumento 2,6 millones de votos. Quiere decir que Cepeda ganó más terreno.

Cepeda lo logró desprendiéndose de los lastres de Petro: descartó convocar una Asamblea Nacional Constituyente, matizó su propuesta económica; le dio menos protagonismo a su candidata a vicepresidenta, Aída Quilcué (criticada por no tener credenciales académicas o profesionales); se mostró más abierto y cambió su estrategia comunicacional e impulsó su campaña digital; apeló a un mensaje de diálogo y defensa de la vida en contraste con la declaración de «destripar» a los opositores del ultraderechista De la Espriella.

Esos cambios, funcionaron, pero no hubo tiempo suficiente. Convenció a los votantes de otros partidos y a algunos indecisos, pero en los pocos días entre primera y segunda vuelta, eso no fue suficiente.

En contraste, el enfoque de De la Espriella durante toda la campaña de recuperar la seguridad y ser implacable con las medidas que necesita el país, triunfó.

La polarización movió a la gente a votar

«La democracia es una fiesta y la fiesta estuvo concurrida». La participación electoral aumentó 15% frente a 2022. Es, entonces, la mayor votación de la historia en Colombia.

En el ambiente polarizado eso habla muy bien de la democracia colombiana y a la vez indica lo desafiante que será gobernar para quien llegue al poder. La gente salió a votar como nunca antes y la oposición no puede ser ignorada.

Votó el 63 % de los electores, y la abstención bajó de 40 % por primera vez desde las elecciones de 1998.

En un país donde el voto no es obligatorio y la abstención siempre ha sido una mancha en las elecciones, que ahora los colombianos voten más (así sea en medio de indignación y un escenario pugnaz) quiere decir que la mayoría de los votantes está comprometido con la política y la decisión no la toman unos pocos.

En la medida en que no haya violencia o enfrentamientos por los resultados finales, aunque el país esté polarizado, las elecciones seguirán siendo otro componente del común denominador del Estado colombiano, con todas sus falencias: las instituciones son fuertes.

Y el próximo presidente debe recordar eso. Porque para enfrentar el enorme déficit fiscal que deja Petro, necesitará toda la institucionalidad en su mejor expresión.

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