Papa Francisco aboga por familias en problemas

MODULO INTERNACIONAL 01 03
7 de julio, 2015 - 1:43 pm
Redacción Diario Qué Pasa

 

Fotos: Agencias

El otro acto litúrgico se llevará a cabo hoy en Quito y las autoridades aguardan a más de un millón de personas

Guayaquil —
El papa Francisco llegó este lunes al gigantesco parque Samanes, en medio de una multitud profundamente emocionada que lo recibía con cánticos, flores y agitando banderas del Vaticano, de Guayaquil y de Ecuador.

La multitud de unas 700 mil personas, dividida en 30 bloques, se revolvía al paso del papamóvil, desde donde Francisco saludaba, bendecía y prodigaba sonrisas a todos, que le devolvían los saludos ondeando banderas.
Agentes de policía e infantes de marina brindaban seguridad adicional al Sumo Pontífice. Los uniformados no dudaban en romper su propia misión para darse vuelta y tomar una fotografía a Francisco, quien oficiaría una misa campal en el lugar.

Poco antes estuvo en el Santuario de la Divina Misericordia, donde oró con cientos de enfermos oncológicos, ancianos y  gente muy pobre con quienes bromeó al ofrecer no cobrar por su bendición.

Abogó por la familia

De regreso a la Sudamérica de los «frágiles» y «vulnerables», Francisco dedicó la homilía a la familia, uno de los grandes retos de su pontificado, ante los males que la asola como las «enfermedades» y la «falta de amor» y de trabajo.

«La familia constituye la ‹gran riqueza social›, que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a los ciudadanos», dijo.

Añadió: «En efecto, estos no son una forma de limosna sino una verdadera deuda social respecto a la institución familiar, que tanto aporta al bien común de todos».

Francisco arrancó sonrisas cuando empleó una metáfora para describir la disposición de la Iglesia a atender los problemas que enfrentan las familias antes que reprocharlos.

La Iglesia «no es una madre reclamadora, tampoco es una suegra que vigila para solazarse de nuestras impericias, de nuestros errores o desatenciones. ¡María simplemente es madre!: Ahí está atenta y solícita», señaló.

El mensaje de Francisco caló hondo entre los asistentes, que aguantaron el calor extremo gracias a los chorros de agua que arrojaron los bomberos.

17A

El papa Francisco se permitió bromear con los presentes y les dijo que los bendecía «sin cobrarles nada».

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