Netanyahu dijo que hasta el momento han sido liberados 110 rehenes, casi todos en el marco de un acuerdo negociado a finales de noviembre por EE. UU., Catar y Egipto. A cambio, las autoridades israelíes pusieron en libertad, en aquel entonces, a decenas de mujeres y reclusos palestinos menores de edad de sus cárceles
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró este domingo que rechazó rotundamente los «términos de capitulación de los monstruos de Hamás», refiriéndose a las condiciones presentadas por el movimiento palestino para liberar a todos los rehenes retenidos en la Franja de Gaza.
«A cambio de la liberación de nuestros rehenes, Hamás exige el fin de la guerra, la retirada de nuestras fuerzas de Gaza, la liberación de todos los asesinos y violadores de [su comando] Nukhba y dejar a Hamás en su lugar», detalló el político. Si Tel Aviv aceptara estas condiciones, los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel «habrán caído en vano» y no se podrá garantizar la seguridad de los ciudadanos israelíes en el futuro, valoró.
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Además, Netanyahu dijo que hasta el momento han sido liberados 110 rehenes, casi todos en el marco de un acuerdo negociado a finales de noviembre por EE. UU., Catar y Egipto. A cambio, las autoridades israelíes pusieron en libertad, en aquel entonces, a decenas de mujeres y reclusos palestinos menores de edad de sus cárceles.
El primer ministro aseguró que sigue trabajando las 24 horas al día para conseguir la liberación de todos los rehenes, sin especificar el número. No obstante, los planes de una «victoria total» y la eliminación de Hamás se mantendrán y «Gaza debe ser desmilitarizada» y puesta «bajo el pleno control de seguridad» de Israel, aseveró.
La postura de Tel Aviv sobre el control de «todo el territorio al oeste del río Jordán» no es negociable, según el jefe del Gobierno, quien ha defendido esta posición «frente a una gran presión interna e internacional». De los líderes extranjeros, Netanyahu mencionó al presidente de EE. UU., Joe Biden, a quien ha mantenido informado sobre los planes israelíes y la determinación de alcanzar «todos los objetivos de la guerra».
Discrepancias con la Casa Blanca
La última conversación telefónica entre Biden y el primer ministro de Israel, así como sus posteriores declaraciones resaltaron las discrepancias fundamentales sobre el futuro del Estado palestino. El mandatario estadounidense insistió en «una solución de dos Estados con la seguridad de Israel garantizada», y luego afirmó que «hay varios tipos de soluciones biestatales».
A su vez, Netanyahu dijo que se opone al establecimiento de un Estado palestino en cualquier escenario de posguerra y que EE. UU. está al tanto de su postura. La necesidad de controlar la seguridad tanto de Gaza como de Cisjordania «choca con la idea de soberanía» del pueblo palestino y hace imposible la coexistencia de dos Estados.
Por su parte, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, manifestó el viernes que la Autoridad Palestina —el Gobierno internacionalmente reconocido del territorio palestino— podría gobernar la Franja de Gaza después de la guerra en curso, pero si se somete a «una verdadera reforma».
Situación de los rehenes
El número de rehenes capturados por el movimiento palestino en territorio israelí el 7 de octubre de 2023 y retenidos desde entonces en la Franja de Gaza rondaba los 240 antes de los primeros intercambios.
Un portavoz de Hamás declaró a mediados de este mes que el paradero de muchos de los rehenes «se ha vuelto desconocido en las últimas semanas», y que lo más probable es que muchos hayan muerto a causa de los ataques, mientras que «el resto corre un gran peligro cada hora». El vocero responsabilizó a los políticos y al Ejército de Israel de estas muertes y de los riesgos, pero señaló que encuentra prematura «cualquier conversación antes del cese de la agresión israelí».
Familias urgen a Netanyahu negociar liberación de rehenes
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, enfrenta una intensa presión por asegurar el regreso de los rehenes y responder por las fallas de seguridad que permitieron el ataque de Hamás a Israel el pasado 7 de octubre.
Familiares y simpatizantes de los rehenes volvieron a manifestarse este domingo (21.01.2024) cerca de la residencia de Netanyahu en Jerusalén.
«Pedimos a nuestro Gobierno que escuche, que se siente a negociar y decida si acepta este u otro acuerdo que convenga a Israel», manifestó Gilad Korenbloom, cuyo hijo es rehén en Gaza.
«Le pedimos al Gobierno que haga su parte, que proponga un acuerdo, llevarlo a una conclusión exitosa y traer con vida a los rehenes que quedan», acotó John Polin, padre de un rehén.
Este lunes, los familiares de los rehenes secuestrados irrumpieron incluso en una reunión de un comité parlamentario israelí. Y exigieron mayores esfuerzos de los parlamentarios para liberar a sus familiares. En los carteles se leía: «No se quedarán aquí sentados mientras ellos mueren».

Netanyahu: «Nuestros soldados habrían caído en vano»
Netanyahu declaró en un video, tras un informe de Hamás, que, a cambio de la liberación de los rehenes israelíes, Hamás exige el fin de la guerra, el retiro de tropas israelíes de Gaza, la liberación de presos palestinos y garantías de que el movimiento islamista continúe en el poder. «Si aceptamos esto, nuestros soldados habrían caído en vano» y no habría garantías de seguridad, afirmó Netanyahu.
Netanyahu prometió una «victoria completa» contra Hamás tras los ataques del movimiento islamista del 7 de octubre contra Israel, que dejaron 1.140 muertos, en su mayoría civiles, según un recuento de la agencia AFP basado en cifras israelíes. Los combatientes de Hamás también tomaron unos 250 rehenes e Israel dice que unos 132 siguen en Gaza.
Hamás admitió «algunos errores»
Hamás admitió en su primer informe público sobre los hechos que desataron la guerra que hubo «algunos errores» de su parte, pero también urgió el fin de la «agresión israelí» en Gaza. En un documento de 16 páginas, el grupo islamista palestino indicó que la operación del 7 de octubre fue una «etapa necesaria» y una forma de asegurar la liberación de los presos palestinos.
Israel prometió «aniquilar» a Hamás tras los ataques y lanzó una implacable ofensiva que ha matado al menos 25.105 personas en Gaza, en su mayoría mujeres y niños, según la última actualización del Ministerio de Salud de Gaza, bajo control de Hamás.
Combates del norte al sur de Gaza
Al menos 343 palestinos murieron y otros 573 resultaron heridos únicamente este fin de semana por los ataques israelíes en la Franja de Gaza, según informaciones recibidas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas.
El informe diario sobre el impacto de esta guerra indica que la capacidad de los organismos humanitarios sigue «gravemente comprometida» debido a los intensos bombardeos israelíes desde aire, tierra y mar y las repetidas denegaciones de acceso, especialmente al norte de la Franja.
En la sección sur del enclave, continuó la ofensiva israelí contra la gobernación de Deir al Balah y las ciudades de Jan Yunis y Rafah, principal refugio para los desplazados y donde más de un millón de personas se encuentran hacinadas.
Las fuerzas israelíes y los combatientes de Hamas se enfrentaron este domingo en varios puntos de la Franja , desde Jabalia, en el norte, hasta Jan Yunis, la ciudad más grande en el sur de Gaza, sobre la que los aviones israelíes reanudaron intensos bombardeos.
Al mismo tiempo, Israel dijo que sus tropas habían limpiado gran parte del norte de Gaza de la red militar de Hamás y que más de un millón de residentes de ese enclave se han trasladado al sur para huir de los bombardeos.
La campaña israelí ha matado a «alrededor de 20 a 30 por ciento» de los combatientes de Hamás y está lejos de su meta de destruir al movimiento palestino, según cálculos de la inteligencia estadounidense reportados por el diario Wall Street Journal.
Estados Unidos, Catar y Egipto, que mediaron una tregua en noviembre, intentaban convencer a Israel y Hamás de acoger un plan para liberar a los rehenes a cambio del retiro israelí de Gaza. Pero Netanyahu insiste en que Israel debe mantener el control de la seguridad después de la guerra y rechazó la posibilidad de una «soberanía palestina».







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