Willie Colón, trombonista, cantante, director de orquesta, compositor y arreglista, colaboró con Rubén Blades en Siembra, un disco que se convirtió en uno de los álbumes de salsa más vendidos de todos los tiempos
Willie Colón, trombonista, cantante, director de orquesta, compositor y productor, cuya energía musical e imagen juguetona de tipo malo —por mucho tiempo se le conoció como «El malo» –contribuyeron a convertirlo en una luminaria de la salsa neoyorquina, y su colaboración con Rubén Blades en 1978, en Siembra, convirtió el LP uno de los álbumes de salsa más vendidos de todos los tiempos.
«Willie Colón me dicen El Malo, porque pasan los años y sigo dando palos», dice Bad Bunny en su exitoso tema Nueva Yol, en homenaje al músico puertorriqueño, nacido y criado en las calles del Bronx y muerto este sábado en un hospital neoyorquino a los 75 años. Su familia anunció el fallecimiento en Facebook, pero no dio más detalles.
«Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos queridos que creó, los cuales vivirán por siempre», ha dicho en un comunicado su familia.
El tributo de Bad Bunny, que interpretó este tema en el intermedio del reciente Super Bowl , fue, tal vez, la última mención pública a Colón, pero por encima de todo el merecido reconocimiento de quien se convirtió en una leyenda en vida.
Cantante, poeta, arreglista, productor y director musical, Colón comenzó su carrera musical a los 16 años y ha dejado más de 30 discos, nueve Discos de Oro y cinco de Platino y más de ocho millones de discos vendidos.
También trombonista y compositor, fue un pionero de la salsa desde su inicial colaboración con Héctor Lavoe. En 1967 ambos firmaron el álbum El Malo al que alude la canción de Bad Bunny, configurando uno de los dúos más influyentes de la salsa bajo el sello Fania Records. Con éxitos como Calle Luna, Calle Sol, CheChe Colé y El día de mi suerte, se convirtió en una figura clave del género en los años setenta.

El Malo (1967), su primer álbum grabado cuando tenía 17 años, y con la reluciente potencia vocal Lavoe, impulsó una carrera de casi seis décadas. Colón, a menudo representado en las portadas de los discos como amenazador, con el ceño fruncido y vestimenta oscura, adoptó la imagen de chico malo con una fanfarronería juguetona.
Décadas más tarde, Colón, que entonces vivía en los suburbios de New Rochelle, Nueva York, dijo que el mercadeo de “la cosa del tipo malo” había sido “siempre en tono de broma”.
Colón también cosechó grandes logros con el panameño Rubén Blades, formando un dúo muy activo a finales de setenta y primeros de los ochenta del siglo pasado, con un breve paréntesis en solitario y un retorno conjunto a los escenarios en los noventa.
Ambos firmaron, entre otros álbumes, Canciones del solar de los aburridos. Fue uno de los dúos salseros más importantes de la historia de la música latina y rompieron en 2003, supuestamente por un desacuerdo financiero tras un concierto en Puerto Rico.


El disco que hizo con Blades, Siembra, fue considerado un hito en el género, con un toque de conciencia política centrada en el barrio. Salvajemente ambicioso temática y líricamente, incluso rendía homenaje al cabaret de la era expresionista alemana como La ópera de los tres centavos con Pedro Navaja. Esa canción, inspirada en Mack the Knife, detallaba el desenlace de un criminal de East Harlem tras cometer un asesinato.
Colón, que también grabó con Celia Cruz y Tito Puente, entre otros, recibió el premio honorífico de la Academia Latina de la Grabación en 2004. En 2015, la revista Billboard lo nombró uno de los 30 artistas latinos más influyentes de todos los tiempos, y músicos más jóvenes como Rauw Alejandro y Daddy Yankee expresaron su admiración por él.
Colón fue el más boricua de los neoyorquinos, y eso es mucho decir, porque en el Estado vive más de un millón de puertorriqueños, el 17,5% del total de la población de la isla. Su vínculo con la isla palpitó a lo largo de sus más de 60 años de carrera artística. Pero fue su disco Hecho en Puerto Rico el que dejó patente su amor por la tierra donde nació su familia y hacia su vínculo más íntimo con la isla, su abuela, Antonia Román Pintor.
Aunque para el resto fuera considerado un nuyorican (como se denomina a los puertorriqueños nacidos en Nueva York), su abuela lo crió repitiéndole todos los días: «No olvides que tú eres puertorriqueño», según contó en una entrevista con la agencia Efe en junio de 2013.
Su abuela, confesó también en sus redes sociales, le enseñó el significado del amor incondicional. Colón se refería a ella como «jibarita de Manatí», la localidad de Puerto Rico de donde procedía, y de donde salió en 1928, con 22 años, en busca de una vida mejor. Toña, como la conocían en la barriada del sur del Bronx donde vivió, «murió a los 91 años sin saber inglés», destacaba su nieto.
Un hecho que hoy, en plena ofensiva de la Administración de Donald Trump contra los latinos, le habría puesto en la diana, igual que sus rasgos. En las décadas de los cincuenta y sesenta en EE. UU., Colón se sintió objeto de discriminación. «En esa época te metían un batazo o patadas. Prácticamente era legal la discriminación. Era una época muy diferente”, declaró en esa entrevista.

El acta de la Declaración de los Derechos Civiles data de 1964, así que el pequeño Willie vivió sus primeros 14 años de vida como un extraño en un país de blancos. A pesar de ser estadounidense, recordaba, en las calles le gritaban que se fuera a su país. Esa espina se le quedó clavada, el hecho de no poder utilizar baños para blancos, o entradas a recintos reservadas solo para ellos.
Fue su abuela quien le regaló su primera trompeta, cuando él tenía 11 años. Comenzó con ese instrumento; pero aprendió también clarinete y se transformó en un maestro del trombón. Colón fue el tercer artista que firmó con el famoso sello Fania All Stars y uno de los pilares de la salsa, a nivel mundial.
El maestro Willie
Hoy los trombones del Bronx inspiran mi agradecimiento a Dios y a la vida por haberme permitido escuchar la genialidad de un artista que comunicaba a través de su creatividad y sensibilidad. Su influencia está incrustada en mi cerebro y en mi corazón. Nací en…
— Elvis Crespo (@ElvisCrespo) February 21, 2026
La incursión de Colón en la música comenzó cuando su abuela, que lo introdujo en la música de su tierra natal, le regaló una trompeta cuando cumplió 11 años. Un vecino y músico profesional le enseñó a tocar el instrumento y a leer música. “Practicaba todo el día, lo que volvía loco a todo el mundo”, dijo al Herald.
Tres años después, había cambiado la trompeta por un trombón de válvulas —le encantaba su “rugido”, dijo— y comenzó a tocar en bodas y otros eventos con sus propias bandas. A los 16 años, empezó a ser la sombra de Mon Rivera en clubes nocturnos.
“Me quedaba por ahí con mi trombón y la cara triste hasta que Mon me daba una oportunidad”, recordó. “Me decía ‘OK, sube’ y me dejaba tocar. Me llamaba ‘el Americanito’”.
Después de Siembra, Colón y Blades se asociaron en álbumes aclamados como Canciones del solar de los aburridos (1981) —que incluía los exitosos sencillos “Tiburón“ y “Ligia Elena”—, pero terminaron cayendo en una agria disputa por dinero que duró años y rompió la relación.
Colón dijo a The Herald que, aunque seguía grabando, se sentía cada vez más en desacuerdo con una industria centrada en el atractivo comercial por encima de la innovación, incluida una tendencia hacia intérpretes que, en su opinión, eran mucho más atractivos físicamente que dotados musicalmente.
Aspiraciones políticas
Interesado desde mucho tiempo por la política, en 1994 desafió sin éxito a un titular demócrata en el cargo de senador estatal por el Bronx y la parte baja del condado de Westchester. Una década después, trabajó para el alcalde Michael Bloomberg como enlace con la Comisión de Medios de Comunicación y Entretenimiento Latinos de la ciudad.
En los últimos años, Colón apoyó el reguetón por su bravuconería y energía callejeras, y rechazó a quienes criticaban sus letras por considerarlas violentas y vulgares. El reguetón, declaró a The Herald en 2006, “pasó desapercibido porque venía de la calle”, y añadió: “Me identifico mucho con él”.
Colón estaba en armonía con el énfasis del nuevo estilo en romper con la tradición. “Puede que se haya dicho de algunos ritmos de reguetón que están mal, que no se puede hacer eso”, dijo. “Pero si musicalmente se siente bien, lo haces”.
La salud de Willie Colón
La salud de Colón era delicada desde que en 2021 sufriera un aparatoso accidente automovilístico junto con su esposa, Julia, en Carolina del Norte. Este miércoles fue ingresado por problemas respiratorios en el hospital presbiteriano St. Lawrence, en Bronxville, un distrito del Bronx. Tras conocerse la noticia, la reacción de colegas de profesión, sobre todo exintegrantes de Fania Records, y de amantes de la salsa ha inundado las redes sociales. “El maestro Willie. Hoy los trombones del Bronx inspiran mi agradecimiento a Dios y a la vida por haberme permitido escuchar la genialidad de un artista que comunicaba a través de su creatividad y sensibilidad. Su influencia está incrustada en mi cerebro y en mi corazón”, dijo Elvis Crespo en sus redes sociales.








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