
Hay claras señales de que la económía norteamericana va en camino a otra gran depresión.
«¿Por qué centenares de personas estudiosas e inteligentes pronostican un desastre inminente en EE UU?» se pregunta el economista Michael Snyder en referencia a varias previsiones de algunos expertos para los próximos dos años y que lo parece confirmar las cifras de crecimiento en el PIB, destacadas por un organismo —que maneja el mismo EE UU—, el FMI.
Desde el año 2000 el PIB de Estados Unidos viene cayendo sistemáticamente. Los expertos calculan que la economía china será tres veces más grande que la de este en 2040. Dondequiera que se mire, China domina. El gigante asiático sigue vigorizando su liderazgo en la economía mundial y, de seguir esta dinámica, parece que no dará ocasión alguna a sus «rivales» de alcanzarlo. La semejanza entre la engañosa prosperidad de 2007 y la de 2014 es muy llamativa.
Señales: retraso económico en Asia (Japón, Corea, Vietnam) y estancamiento en UE.
En paralelo el primer ministro inglés David Cameron, durante las sesiones del G-20, anunció de manera dramática que «el mundo capitalista se apresta a soportar la más grave crisis (recesión) jamás vista»; el riesgo aumenta, dice DC, por la inestabilidad global debido a las crisis del ébola, los graves problemas en Medio Oriente y la inestabilidad de Ucrania. Se refería el británico a la recesión europea que se ha agravado luego de las sanciones a Rusia.
Y para cerrar con rache de oro la tendencia negativa del sistema capitalista, Japón acaba de anunciar que ha entrado en profunda recesión luego de registrar resultados económicos negativos (decrecimiento) durante dos trimestres consecutivos. Algo inusitado.
En EE UU, los analistas del Centro de Pronósticos Jerome Levy estiman en un 65% la probabilidad de que una recesión global —ya la hay en la EE UU y en Japón— conlleve a una contracción nacional hacia finales del año 2015. Esta prestigiosa consultoría está encabezada por los descendientes de Jerome Levy, el empresario que logró retirar sus inversiones del mercado en 1929, antes de la Gran Depresión, a partir de su propio análisis de la coyuntura financiera. No es mera coincidencia, sino resultado de un agudo estudio de la realidad económica estadounidense. Esta previsión contradice a las de Morgan Stanley y Goldman Sachs, dos de los mayores bancos financieros y agentes de bolsa de Wall Street, que consideran que todavía hay espacio para que las acciones crezcan.
¿Pueden equivocarse los Levy?, se pregunta Michael Snyder en un ensayo comparativo publicado por el sitio web investing.com. Y responde: «es posible, desde luego. Pero yo no apostaría contra lo que dicen los Levy, porque muestra una consistencia económica indiscutible».
Snyder reitera que el congreso norteamericano y muchas economías avanzadas, cuentan con poco margen de maniobra para revertir el desplome y los riesgos de la baja inflación conducen a la deflación en muchas partes del mundo. Muchas de estas economías todavía tienen excesos en sus hojas de balance y eso las expone a una nueva crisis financiera. Los más vulnerables al mercado bajista, agregó, serán los hogares.
La ruptura una burbuja bursátil anuncia una gran depresión
John Hussman, es otro inversor y analista que advierte sobre un próximo desastre financiero. En su opinión, se ha formado una burbuja en el mercado bursátil. Hoy las acciones cuestan el doble de lo que deberían valer. Esta burbuja debe estallar precisamente el año que viene (2015), sustrayendo la mitad del precio de todos los valores cotizados. «No se engañen, es una burbuja de activos extremadamente peligrosa. Según los datos históricos más fiables se puede decir que la burbuja actual supera los niveles de 1972 y 1987, 1929 y 2007, y que ahora es un 15% mayor que en 2000. La principal diferencia entre el episodio actual y el de 2000, es que la burbuja en ese año se hizo patente en el sector de la tecnología, mientras que hoy está dispersada en todos los sectores, así que la evaluación de la mayoría de las acciones de ahora es incluso peor que en el año 2000».
El expresidente de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan, reconoció que la economía estadounidense va de una burbuja financiera a otra que tarde o temprano llevará la economía a un inevitable colapso.
Revuelta en Estados Unidos como consecuencia
Por otro lado el experto en ciclos económicos Martin Armstrong no solo prevé grandes problemas en 2015, sino que vaticina disturbios civiles para el año siguiente. «Parece cada vez más probable que en 2016 se desencadene una severa revuelta política mientras la economía se viene abajo. Es la fórmula mágica: si pones patas arriba la economía obtendrás revolución y disturbios».
Armstrong es un analista que predijo correctamente el Lunes Negro del año 1987 y la insolvencia rusa del año 1998. Ahora asegura que el próximo colapso financiero de EE UU tendrá drásticas consecuencias sociales, puesto que muchos ciudadanos ya desaprueban la política de su gobierno, incluyendo a los legisladores y la clase política en general. Ingredientes que agravarán la revuelta que surgirá bajo bandera de cualquier movimiento social, sea racial, político, educacional, laboral… etc.
Según revela en un reciente artículo Brandon Smith, somos testigos del «último jadeo de la economía global». Hay múltiples señales de que el mundo ya está hundiéndose en otra gran desaceleración económica.
Colapso financiero y caída del dólar
A lo largo de los últimos días, varios movimientos vislumbran la posibilidad de un inminente colapso financiero, con la consecuente caída del dólar vinculado desde 1973 al petróleo, año en que esta moneda abandonó el Patrón Oro convirtiéndose en divisa de reserva, al igual que la libra esterlina (1944). Desde entonces, todo el dinero emitido especialmente por la Reserva Federal y otros bancos centrales, ha sido dinero fiduciario, basado en la fe o confianza de la comunidad y sin ningún respaldo o contrapartida en metales preciosos.
A partir de allí, la inflación provocada por la emisión de dinero deuda ha generado pobreza a nivel mundial llegando a la actual situación, insostenible para muchos países, especialmente para los occidentales.
Desde 2005 EE UU ha gastado aproximadamente 1,1 billones de dólares en productos y servicios chinos, mientras China tan solo ha empleado unos $300 mil millones en productos y servicios estadounidenses. China produce dos veces más algodón, tres veces más carbón y 11 veces más acero que USA.


Fotos: Agencias






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